El escritor Daniel Monedero y el ilustrador Óscar T. Pérez presentan su libro “La gran orquesta de los animales”, editado por Thule Ediciones.

Los que quieran tener un adelanto del libro pueden disfrutar de este hermoso dossier preparado por los autores -que se encuentra disponible en el blog El Canibalibro-.

Podrán conocer al interesante director de orquesta Rudolf Klimosky y sus intrumentos musicales tan particulares y maravillosos en este bello adelanto preparado por los autores:

Más información sobre el libro en el blog de Óscar T. Pérez.

Hace tan solo una semana que finalizó nuestra Quinta Feria del Libro Infantil y aún parece oirse la risa de los niños y el bullicio de todos aquellos pequeños-grandes participantes de nuestra “fiesta” … Porque realmente, todos lo vivimos como una “fiesta”.

… No faltó uno de los ingredientes esenciales: las más de 25 editoriales que le dieron a la Feria un aspecto único con libros de todo tipo, color y formato que llegaron a través de todos los sentidos a los niños, sus papás, sus docentes y a aquellos que tuvieron la posibilidad de deleitarse con la lectura y la literatura

… No faltó el otro ingrediente indispensable: más de 3500 NIÑOS que día a día fueron a la muestra. Muchos de ellos, a través de sus escuelas, hicieron una primer visita para luego volver con familiares y amigos. Esta Feria, contó con la visita de 5.000 personas, en su gran mayoría niños desde bebés hasta adolescentes.

… No faltó la alegría de los payasos, el ilusionismo, la magia, acrobacia, y otras disciplinas circenses que a través de “La Payasería”, “La Tropezón”, el “ Mago Gastón ”, el “Clown Martín” y “Rudy Güemes” colorearon las tardes desde el miércoles hasta el domingo haciéndonos partícipes de espectáculos de jerarquía, en algunos casos, presentados en escenarios internacionales.

Todo esto, enmarcó a la Quinta Feria Del Libro Infantil en un escenario único. En esta edición, seleccionamos la temática circense para ambientar, decorar, promocionar y nosotros, no pasamos “desapercibidos” con coloridas pelucas y narices de payaso.

Esta Feria, fue una feria “atípica” por varias razones.

Una de ellas, fue la postergación que sufriera ante la emergencia sanitaria declarada ante la Gripe “A”, lo que nos obligó a pensar en una fecha totalmente diferente a la que estábamos acostumbrados a trabajar.

La campaña publicitaria dirigida directamente a los 8.000 alumnos que cursan jardín y primaria, también sufrió una etapa de suspenso, debiéndola retomar cerca de la fecha.

Se desarrolló también en otro escenario, ya que por primera vez lo hicimos en “El Fanal”, salón de fiestas equipado para grandes eventos.

Pensar en una fecha distinta, nos hizo pensar en organizar algo diferente y, así, surgieron las visitas escolares con la participación de 32 escuelas de inicial y primaria (enseñanza pública y privada).

La única palabra que podemos decir y en la que podemos pensar es sencillamente GRACIAS.

Gracias a nuestros auspiciantes y amigos que colaboraron en la realización de la Feria.

Gracias a todos los que nos visitaron.

Gracias a las editoriales.

Gracias a los integrantes de los espectáculos.

Gracias a los que nos promocionaron.

Gracias a los que informaron el desarrollo diario de la Feria.

Gracias… sencillamente gracias a todos y cada uno de ustedes

Ana Karina Pecker

Biblioteca Vicente P. Cacuri

Gabriel Ramírez Lozano es novelista. A través de su perfil en Facebook y su blog La Vida del Revés  brinda a los lectores la posibilidad de acceder a sus textos a la vez que interactúa con ellos, intercambiando puntos de vista sobre la literatura y las relaciones humanas.

Me halaga publicar aquí este cuento para niños (y mayores) de su autoría.

 Cuento de niños para que lo lean los mayores

Gabriel Ramírez Lozano

cuento

Penélope corre por la pradera. Cuando llega hasta la piedra grande se acuerda de lo que dijo su padre. Más allá no debes pasar porque nadie sabe lo que se puede encontrar allí. Penélope desobedece. Salta desde la piedra al otro lado. Una anciana agachada come sopa y pan. Penélope se acerca sin querer hacer ruido. La anciana escucha sus pisadas y levanta la cabeza. Las niñas no deberían estar aquí, dice mordisqueando una miga de pan. Este es el territorio de los mayores. Aquí no hay fantasía, ni juegos en los que se pueda perder. Además, aquí el tiempo corre mucho más deprisa. Penélope siente que se hace mayor muy rápido. La anciana le toma de la mano y hace que suba de nuevo a la roca. Todo a su tiempo, Penélope. Regresa y haz caso a los mayores. Ellos saltaron desde la piedra y yo no estaba aquí para poder ayudarles. ¿Quién eres? pregunta Penélope antes de marchar. Me llaman Vida, la que todo lo enseña. Ve y disfruta. ©-GABRIEL RAMÍREZ LOZANO.

Orlando Granda es escritor y profesor de Literatura. Ha nacido en Cusco -Perú-, y recientemente acaba de publicar su primer libro para los chicos: El duende Carapino.

El autor tiene una serie de libros en preparación y a punto de ser publicados, incluyendo su segundo libro para niños:  El libro de los lápices mágicos.

Ha editado, además,  la revista de poesías Tocapus  y en 2003 publicó el libro de poemas En el barranco.

 

Fuentes

Blog de María García Esperón. Disponible en: http://mariagarciaesperon.blogspot.com/2009/09/felicidades-al-poeta-peruano-orlando.html

Urbanotopía. Disponible en: http://urbanotopia.blogspot.com/2007/04/orlando-granda.html

…Mi propuesta de literatura infantil y juvenil tiene un compromiso profundo con la cultura universal, con un tesoro de tradiciones, símbolos y sabiduría que se ha ido paulatinamente olvidando en el diseño de las políticas educativas del mundo hispanoparlante…intento que la literatura que dirijo a los niños y jóvenes regrese al presente con los tesoros encontrados en nuestros más puros, bellos y promisorios orígenes.

María García Esperón

María García Esperón estudió Letras Clásicas en la UNAM, ha trabajado como periodista en distintos periódicos, y como guionista de radio. Actualmente está dedicada a la literatura infantil y juvenil.

Su obra  se fundamenta en el rescate de nuestros orígenes culturales para saber más de nosotros, comprendernos  y proyectar el futuro por medio de libertad que nos brinda la literatura.

En el 2004 obtuvo el Premio Barco de Vapor por su novela El Disco del Tiempo, en la que trata el descubrimiento del mito y la historia griega a partir de las nuevas tecnologías de información y comunicación.

Recibió, también, el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños -de la Fundación Letras Mexicanas y el Fondo de Cultura Económica- por su libro Tigres de la otra noche. Dicho poemario se constituye en un homenaje a Jorge Luis Borges y a los tigres. Este mismo libro fue distinguido  en el 2007 con el Premio de Arte Editorial de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana

La autora ha sido galadornada, además, con el Premio Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Norma Fundalectura por el libro Querida Alejandría en el cual rescata al personaje Cleopatra Selene II, hija de Marco Antonio y Cleopatra. La obra fue incluida en la lista White Ravens 2008 de la Internacional Jugendbibliothek, presentada en la Feria del Libro de Bolonia.

Otros libros de la autora son  El Disco del Cielo, El Disco de Troya, Sibila, Las cajas de China, Berenice la Sirena, y Mi abuelo Moctezuma. En cada uno de ellos se rescata la tradición y la historia, acercándolas al presente y vinculándolas con el mundo actual que incluye las nuevas tecnologías, las diferentes tribus urbanas, etc.

Otro de sus libros es Sombraluna. Se trata de un libro  de poesías de una gran belleza literaria que nos remite a  la belleza hechizante de la luna, de una  luna niña de palabras tan silenciosas como profundas y dulces. y por ello quiero compartir en este espacio un fragmento del mismo:

“(…) -Es de noche, Sombraluna…
Qué, ¿no te puedes dormir?
-Estoy mirando la cuna
que mece estrellas de anís.

-Y mañana, Sombraluna
te vas a desmañanar.
Se te va a quedar la noche
dormida en el delantal.

Desde el fondo de la fuente
una niña se asomó
para escuchar las canciones
que Sombraluna cantó.

La niña se vistió de agua
y brilló de oscuridad
con sus cabellos de plata
y sus pulseras de azahar.

Era una niña encantada
muchos cientos de años ha.
Sombraluna la contempla
y la llama Soledad. (…)”.

A través de diversas actividades, publicaciones y sus blogs personales la autora se dedica, además, a la difusión de la LIJ y la promoción de la lectura, tal como puede verse en este video en el cual presenta el libro Las trenzas de Luna, de Alfredo Gómez Cerdá.

Bibliografía

Blog de María García Esperón. Disponible en: http://mariagarciaesperon.blogspot.com/2009/09/hacia-los-origenes-deseados.html

Las cajas de China. Disponible en: http://lascajasdechina.blogspot.com/

Los discos del tiempo. Disponible en: http://geocities.com/discodeltiempo/

Querida Alejandría. Disponible en:  http://www.letralia.com/153/1111norma.htm

Revista Cuatrogatos. Disponible en: http://www.cuatrogatos.org/entrevistamariagarciaesperon.html

Romina Tovar es profesora y licenciada en Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Su blog personal “Garabatos de Ameba” contiene escritos de su propia autoría, entre ellos un hermoso cuento infantil: Zacatúfates con sombrero.

Gracias a su gentileza he podido publicar el mismo en este blog. Invito a leer este cuento lleno de magia y color, y a visitar el blog de Romina para aventurarse en su obra.


Zacatúfates con sombrero

-Zacatúfate – dijo Lino.
-¿Qué?
-Zacatúfate.¡Zacatúfates!–y levantaba los brazos a los costados y los dejaba caer con fuerza mientras decía ”bffuufff!“, así, como cuando uno está enojado, inflando los cachetes.
-¿Qué?-le pregunté de nuevo- no te entiendo nada.
-Zacatúfate. ¿Entendés? Za-ca-tú-fate –y otra vez “bffuuufff”

Yo no entendía nada, pero con Jorgelino, ya estaba acostumbrado, le gustaba hacerse el misterioso y siempre tenía alguna aventura nueva para contar. Eramos mejores amigos, así que yo escuchaba todas sus aventuras y le creía, porque el me creía a mí, incluso me creyó, cuando conté la historia del día que me encontré con el hombre araña en la puerta del colegio, y que nadie me vió porque llegué tarde, y ya estaban todos adentro.

-No te entiendo nada, decí despacio, ¿zacaqué?
-¡Zacatúfate!¿Entendés? ¿No sabés lo que son los zacatúfates? Mirá, pará que te muestro.

Yo ni respondí, igual no sabía lo que eran, pero ¿se imaginan la cara de Lino si le digo que sí? Uff, se me quedaría mirando con ojos redondos, y frunciría el ceño, y torcería la boca… a mí me da mucha risa cuando hace eso. Pero yo no sabía lo que eran los zacatúfates, así que no dije nada, moví la cabeza haciendo un “no” mientras Lino sacaba una bolsa de tela oscura de adentro de su mochila.
Abrió la bolsa con extremo cuidado mirándola fijamente y de vez en cuando, mirándome a mí, con cara de suspenso. De adentro de la bolsa sacó una caja de madera que tenía una cerradura parecida al diario de princesas de mi prima Eva: chiquita, muy chiquita.

-Tomá, tené, que no se te caiga- y me dio la caja de madera que tuve que sostener con las dos manos, porque no era muy liviana.

Lino abrió el bolsillo de la campera y de adentro sacó una llavecita, la limpió con el puño y la alzó entre dos dedos, y los dos nos quedamos mirando la llavecita, que apuntaba al cielo.
Con mucha destreza, y a pesar de que me resultaba pesaba, di vuelta la caja de madera, de modo que a Lino le quedaba enfrente la cerradura. Despacio, y sin dejar de mirarme, Lino abrió con la llavecita la caja que yo tenía entre mis manos y como la tapa se abría hacia arriba, yo no vi nada, tuve que ponerme en puntas de pie y mirar por arriba de la caja, para ver qué era lo que había ahí adentro, lo que Lino miraba con ojos brillantes y sonrisa de costado.

¡No lo podía creer!
Adentro de la caja había todo un mundo de personitas,¡no, no, no personitas!, bichitos,¡no no,tampoco bichitos!, cositas,¡sí!, algo así como cositas, vestidas de colores, zapatos y sombreros. Desde acá arriba yo podía ver que tooooodas esas cositas, tenían sombrero.

-Lino,¿qué son?- pregunté alarmado
-Zacatúfates, -dijo Lino y mientras me sacaba la caja de las manos y la iba poniendo en el piso del patio del colegio.

No pude dejar de notar que la caja medía lo mismo que una baldosa, y tampoco dejé de notar que la cara de Lino era de super contento y satisfecho, por mostrarme algo realmente desconocido para mí que disfrutaba viendo en libros dibujos de bichos raros.

-¡Zacatúfates, che!, ésto es de lo que te estaba hablando, ¿nunca habías visto uno?
-La verdad que no -le dije mientras me sacaba la mochila y me despatarraba en el suelo. Por suerte ya no había nadie en el patio del colegio, todos se habían ido al aula de matemáticas, pero a Lino y a mí, no nos gustaban esas cosas, y entonces siempre llegábamos más tarde, y la seño Julia nos retaba y nos amenazaba con darnos quinientas cuentas para hacer en el recreo, y después, se olvidaba y nos íbamos al recreo igual.

Vi que las cositas esas comenzaron a dejar de hacer lo que estaban haciendo, y empezaron a quedarse quietos y mirar hacia arriba, mirarlo a Lino, mirarme a mí, mirarse entre ellos, mirarme a mí de nuevo.

-Te los voy a presentar. Mirá, él es: Zacatúfate -y una de esas cositas de la caja de madera me dijo “Buenos días” y me saludó sacándose el sombrero y haciendo giros y más giros con él, mientras se agachaba hacia adelante hasta quedar muy agachado. Ustedess saben, como en las películas, así.
Le respondí con un “hola” y una sonrisa, aunque en verdad me pareció que nunca me había dicho su nombre.
-Éste de acá es Zacatúfate -y otra cosita con pantuflas y bufanda de lana, sí sí, y también con sombrero, me saludó con un efusivo “¿Cómo le va?”

Miré a Lino que ni me miraba, sólo alzaba el cuello y hacía que buscaba a otra de esas cositas para presentarme. Me llamó mucho la atención pero no dije nada, porque cuando quise pensar en hablar, un tercero se adelantó y me dijo “Muy buenas tenga usted” mientras alzaba el sombrero y desparramaba sus pelos que le tapaban los ojos y la nariz. “Yo soy Zacatúfate, a su servicio.”

¡Ah, no, esto no podía ser!, lo miré a Lino pero nada, se hacía el distraído, y me seguía presentando a todas esas cositas inquietas y tan educadas, que ni me daba tiempo a decir nada.

Uno por uno, se fueron presentando todos los zacatúfates esos, eran tantos que ni sé cómo se cuenta ese número, y todos, desde los más gordos hasta los más bajitos, desde las de trencitas, hasta los de paraguas y pañuelo, todos usaban sombrero, y todos se llamaban Zacatúfate.
Una vez que todos se hubieron presentado y que Lino me presentara a mí como su mejor amigo y compañero de banco, se sonrieron, se tocaron el sombrero y siguieron con sus quehaceres. Entonces, nosotros aprovechamos para cerrar la caja con llave, ponerla en la bolsa de tela y guardarla en la mochila, mientras caminábamos serenos hasta el aula. ¡Ufff, si que había pasado mucho tiempo!

Los pasillos del colegio eran largos como ciempiés y el patio estaba dos pisos debajo del aula de Primero “A”. Así que mientras subíamos las escaleras muuuuuy placenteros, noté que Lino me miraba de reojo rápido y miraba hacia otro lado cada vez que yo lo veía, cómo cuando miro a Pamela y ella me está viendo.
Yo lo miraba pero no decía nada, sabía cómo era Lino y mucho no se iba a aguantar, iba a decirme solito lo que pensaba.

-¿Qué? –me dijo- ¿no me vas a preguntar nada? Ya sé lo que estás pensando.

Y sí, yo me moría de ganas de preguntarle si se había dado cuenta de que todos los zacatúfates se llamaban así, Zacatúfetes. ¿Cómo harían para no confundirse entre ellos y saber de quién hablaban cuando hablaban de Zacatúfate? ¡Eran tantos! Me quemaba el coco pensando, y estoy seguro de que Lino quería que le preguntara eso, pero no se lo pregunté.

-¿De dónde los sacaste?

Miró hacia atrás por si alguien nos seguía y escuchaba nuestra ultra secreta conversación, me agarró del hombro y con vos bajita y medio encorvado, me dijo:

-Y, estaban ahí, ¡no sabés!, debajo de la cama. Pará,pará que te cuento, fue así: El otro día, cuando fue el cumpleaños de mi primo Juampi, tuve que meterme abajo de mi cama a buscar las zapatillas blancas, esas que no me gustan y que mamá me las hace poner para las fiestas. En realidad, si era por mí, no buscaba nada, me ponía cualquier cosa, los zapatos del colegio, las zapatillas estas, las botas de lluvia, pero seguro que mamá me retaba y no me dejaba ir al cumpleaños, o peor, me dejaba ir y no me dejaba jugar al fútbol, y si no iba y no jugaba al fútbol después no iba a poder comer el postre de chocolate que hace mi Tia Claudia, que está re bueno, ese que comimos cuando ganamos el partido en la colonia,¿te acrodás?. Así que me llené de valor y coraje, y me agaché a buscar las zapatillas debajo de la cama.

La cara de Lino era la de un aventurero venido de otro mundo, hacía muecas, hacía gestos con las manos, me miraba con los ojos muy abiertos y de vez en cuando, miraba a los costados para ver si había alguien, y bajaba la voz, porque ya la había levantado de la emoción.

-Vos sabés que yo siempre pensé que había algo debajo de mi cama, porque, ¿te acordás en jardín? ¿Te acordás que yo escuchaba ruidos y risitas? Bueno, yo pensaba que había algún fantasma, o un monstruo cavernícola con dientes afilados, o un montón de muerciélagos chillones. Así que me puse de rodillas, miré hacia el costado, apreté fuerte los ojos y metí primero la mano, y después todo el brazo debajo de la cama. Y empecé a tantear el piso, estaba frío y lleno de pelusa, y de repente, escuché un “zacatúfete, más cuidado”.
Saqué la mano rápido y vi q estaba toda sucia, traté de mirar pero estaba oscuro ahí abajo.
¿Me había hablado la zapatilla? Mamá siempre decía que se iban a ir caminando solas de lo poco que las cuidaba, y que le iban a nacer plantas de toda la tierra que juntaban.

Ahí los dos estábamos de acuerdo, hicimos un gesto afirmativo con la cabeza. Yo sabía de qué estaba hablando porque mi abuela Bruna siempre me dice lo mismo, pero no de las zapatillas, me dice que me van a salir las medias hablando de adentro del ropero, porque no lo ordeno nunca.

-Y bue, -siguió Lino- yo no quería creer lo que había escuchado. Medio como que me asusté y casi corro a decirle a mamá. ¡Menos mal que no fui!. Me arrepentí porque me puse a pensar en que me iba a decir “viste, yo te dije, ahora andá y ponete las zapatillas”. Así que respiré hondo y volví a arrodillarme, cerrar fuerte los ojos, llenarme de valor y coraje, y meter el brazo entero debajo de la cama, pero esta vez lo empecé a mover para todos lados, más rápido y más fuerte, a ver si así encontraba la zapatilla. Y ahí,¡no sabés lo que me pasó!, yo sentí que había golpeado algo, como cuando pasás la mano arriba de los caramelos que se caen de la piñata, y de repente escucho muchas vocecitas murmurando y quejándose, decían “Zacatúfate, por favor” “ Pero que zacatúfate, que falta de modales” “ Aaayyy, zacatúfate”.
Me paré de golpe y pensé “esta vez es de verdad”, pero mamá no podía tener razón, mirá que me va a salir una planta habladora de la zapatilla. Se me ocurrió que seguro había sido la vecina del otro piso, que siempre habla muy fuerte en el teléfono porque está medio sorda, pero seguí escuchando las vocecitas y venían debajo de la cama. Así que quise mirar, pero no se veía mucho, me pareció ver a lo lejos allá atrás, la zapatilla, y en eso, unas cositas me pasaron muy rápido por delante. Definitivamente ahí había algo. Corrí la mesa que usamos para hacer la tarea, le puse una silla encima, y me subí haciendo equilibrio hasta la repisa donde mamá pone la vela de noche, para que no me duerma a oscuras. Y fui a escondidas al comedor y le robé a papá el encendedor de Boca que usa siempre.

-¿Está re bueno no? y es re fácil de usar. El novio de mi hermana tiene uno, pero no es de Boca, no sé de qué es, para mi que es de un equipo de otro país.

-Bueno pará que te sigo contando- Lino me agarró del hombro para que no me escape, pero yo no me quería escapar, quería saber si las cositas esas habían salido de la zapatilla. Y me siguió contando con voz de misterioso.

-Prendí la vela y tratando de no soplar para que no se apague, me arrodillé de nuevo y miré debajo de la cama. Ahí estaba la zapatilla, muy atrás, a mi derecha, y a la izquierda, ¡¡zas!! No lo podía creer, un montón de cositas coloridas, levantándose del suelo, sacudiéndose la ropa, peinándose los pelos, acomodándose cada uno su sombrero.
¡Uhia! –dije- ¿y ustedes, quiénes son? ¿De dónde salieron?
“Somos zacatúfates señor, vivimos debajo de su cama, al lado de la zapatilla. ¡Es un placer conocerlo!”
-Y así fue como los encontré, empezamos a hablar, me ayudaron a alcanzar mi zapatilla y me prometieron que no se irían a ningún lado así podíamos seguir charlando cuando volviera del cumple de mi primo. Y cuando volví ahí estaban, asi que como yo les saqué su zapatilla, les compré esta caja de madera con la plata de los dientes, para que vivan ahí y yo pueda cuidarlos del hámster de Ramiro y de la aspiradora de mamá.

-¡Guau!¡Increíble!,¿y te dijeron de qué raza son? O ¿qué son? No parecen personas, pero usan sombrero.

-¿Viste? Yo también me sorprendí, siempre usan sombrero, haya sol, esté lloviendo, estén en la caja o se suban a mi cama, incluso cuando pasean en los autos de la pista de carreras, para nada se sacan el sombrero, más que para saludar. Y hay otra cosa que es muy loca, ¿te diste cuenta?
-Sí
-¿Sí? ¿Seguro?
-Sí,sí.-le dije con una voz muy tranquila y mirando el pasillo -Che, la seño Julia nos va a matar, ya pasó un montón de tiempo, no sé cómo no nos están buscando.

Lino me miró con cara de sorpresa, yo sabía lo que quería, pero también era verdad que nos habíamos escondido de la Seño durante mucho tiempo. Cuando se dio cuenta, cambió la cara y empezamos a correr al aula.
Esta vez sí nos quedamos sin recreo, y tuvimos que hacer muchas cuentas, casi tantas como los zacatúfates.

Durante toda la tarde no pude pensar en otra cosa que en ellos, ¿a qué se dedicaban?, ¿cuál era su comida favorita?, ¿les gustarán las milanesas? Ya quería que fuera el otro día para pedirle a Lino que me deje charlar con sus zacatúfates,
y en eso, cuando estaba haciendo la tarea en el libro de actividades, y tenía mi lápiz preparado para dibujar una tortuga, sonó el timbre y al rato subió Lino corriendo las escaleras.

-Acá vino Lino a hacer la tarea, hagan todo y después les preparo la leche mientras ven los dibus.

Apenas abuela se fue a preparar la leche chocolatada, Lino cerró la puerta y me miró con espanto –¡se perdió Zacatúfete!-me dijo.

Dejé mi lápiz verde sobre la mesa y cerré el libro de tareas. –¿cuál?,¿cuál de todos? -le pregunté.

-Zacatúfete, el de sombrero verde con letritas. Tenemos que buscarlo, tiene que estar en algún lado, si se quedó en el colegio, alguien puede robárselo y querer llevarlo a un circo, ¿Vos no lo viste a Zacatúfate?

-No, yo no, la última vez estaba con vos, me dijo “que tenga un maravilloso día” y se puso el sombrero con letritas, me re acuerdo, porque el sombrero tenía muchas letritas iguales, muchas zetas. Después cerramos la caja, y la pusimos en la bolsa y ahí en tu mochila, ¿no quedó en tu mochila?

-No, ya revisé. Nada. Nada de nada. Se perdió, y espero que no se lo haya comido el hámster de Ramiro.

-No creo Lino, hubiera escupido el sombrero.

-Tenés razón.

-Bueno, lo mejor es preguntarle a los otros zacatúfates cuándo fue la última vez que lo vieron.

Dicho y hecho, Lino sacó la caja de madera de la bolsa de adentro de la mochila, y les hicimos formar una fila muy larga a todos los zacatúfates para así interrogarlos.
Uno por uno, muy educados, y siempre sacándose el sombrero al saludar, todos los zacatúfates respondieron a nuestras preguntas:
Todos dijeron que la última vez que lo vieron, llevaba un saco marrón a cuadritos y un sombrero verde con letritas. También nos dijeron que Zacatúfate era muy bueno, y educado y siempre saludaba sacándose el sombrero. Todos coincidieron que era tan amable como todos los zacatúfetes y además me confirmaron que a todos ellos les gustan las milanesas.
Nada de lo que nos habían dicho nos servía para encontrarlo, y a mí se me ocurrió que podíamos gritar su nombre hasta que escuchara, pero todos bajaron la cabeza resignados, incluso Lino.

¡Que detalle! ¡Todos se llamaban igual!, si gritaba “Zacatúfete,¿dónde estás?”, “Zacatúfete, te estamos buscando” o “Zacatúfete, ¿dónde te has metido”, puede contestar cualquier zacatúfete, bueno, no cualquiera, todos.

Creo que ellos sabían lo malo de tener todos el mismo nombre, por eso agacharon la cabeza casi dándose por vencidos.Pero a mi se me ocurrió que en la escuela, también hay muchos chicos que se llaman como yo, y aveces nos confundimos cuando nos llaman en el patio, y casi todos los que nos llamamos igual, nos damos vuelta para responder. Pero a veces no. Es que yo sé cuándo me están hablando a mi y cuando a los otros que tienen mi nombre. Además, como dice la abuela Bruna, todos tenemos algo que nos hace distintos a los demás.

Así que me preparé para hablar muy seriamente con todos los zacatúfates, incluso con Lino, que estaba muy triste porque ya no sabía qué hacer para encontrar al que estaba perdido, y empezaba a sospechar otra vez del hámster de su hermano Ramiro.

-Queridos zacatúfates y zacatúfates, estamos acá reunidos para tratar de resolver el caso de la desaparición misteriosa de Zacatúfate… -y no terminé de decir ésto cuando una de las cositas con sombrero violeta y flores en mano se levantó de su silla y dijo:
-¿Qué? ¿Qué cosa? ¿Qué me decían? Dijeron Zacatúfate, ¿no? ¿Qué pasó?, estaba medio dormida, disculpen.

-¡Ay! –dijo un zacatúfate con bigotes y sombrero con plumita- si serás despistada, no están hablando de vos Zacatúfete, están hablando de Zacatúfete, ¿entendés?

-¿De quién? ¿De mi? –dijo una zacatúfete con vestido floreado y sombrero capelina – ¿pero yo que hice?

-No, me parece que no hablan de vos, hablan de Zacatúfete.

-¿Quuuuueeee? No, no les voy a permitir, acá nadie habla de mí… hablemos de Zacatúfete, que se perdió.

-Eso es de muy mala educación, no se habla de los que no están presentes, y Zacatúfete no está.

-Sí, estoy, acá estoy –gritó un zacatúfete con ojotas y sombrero de paja, y alzaba los brazos mientras saltaba, porque estaba muy atrás, y tenía miedo de que no lo vieran.

-No vos, no, vos no…

Lino y yo nos mirábamos y no sabíamos qué hacer. Si seguían gritando así abuela Bruna se daría cuenta y lindo lío íbamos a tener.

-¡Ssshhh!, silencio, silencio. Tienen que calmarse, así no los podemos ayudar a encontrar a Zacatúfate.

A mi me seguía rondando en la cabeza lo que mi abue Bruna siempre me decía, “todos somos distintos”, incluso las melli de enfrente, si las mirás bien te podés dar cuenta cuál es la que dibuja mejor y cuál es la que sabe andar bien en bicicleta. Yo ya me las conozco de memoria, estamos casi todo el tiempo juntos, cuando no estoy con Lino, claro, porque Lino no se junta con ellas, dice que no juega con nenas.

-¡Sí, ya sé cómo ayudarlos!¡Tengo una gran idea! -grité, mientras los zacatúfates se sentaron a esperar que les cuente mi idea, y noté que Lino, me miraba con esa cara de boca torcida y ceño fruncido, yo sé que es porque la idea no se le ocurrió a él, porque a él se le ocurren siempre las mejores ideas.

-Todos ustedes tienen el mismo nombre, ¿verdad? –dije en tono pausado y agarrándome la pera- Se presentan cada uno con su nombre “Zacatúfate” como Lino se presenta con el suyo y yo lo hago con el mío.
“Ahá” dijeron todos, “¡es muy cierto!” dijeron otros.

-Bien, pero cuando tienen que pedirse algo o buscar a alguno de ustedes dentro de la caja, no se llaman por sus nombres pero de todas formas se encuentran.

-¡Sí claro, eso es muy fácil!

-¡Sí sí, totalmente cierto!

-Bueno, eso es porque ustedes se conocen muy bien y saben cómo es cada uno, qué cosas hacen, qué comida les gustan, aparte de las milanesas, y hasta de qué color es su sombrero.

-¡Es verdad! ¡Es muy sabio!

-¡Sí sí, es muy cierto!

-Apuesto mi leche chocolatada, a que todos hacen muy bien algo diferente.

-¿Cómo? – dijeron los zacatúfates -¿qué nos quieres decir?

-¡Eso mismo!, que seguro cada uno de ustedes sabe hacer algo muy bien, mejor que los demás. Yo por ejemplo, soy un excelente dibujante, según mi Seño Lola y según mi abuela Bruna.

-Es verdad- dijo Lino- dibuja muy bien, las tortugas marinas son su especialidad, de todos los tamaños y colores. ¡Y vos Zacatúfate?. Vos, de sombrero rojo con pintitas… ¿qué sabés hacer?

-Ay, bueno, yo, no sé, me parece que me salen ricos los panqueques…

-Sí, sus panqueques son los más ricos- dijo un zacatúfete sacándose el sombrero-

-Son muy dulces y muy llenos de mermelada –dijo otro con corbata y portafolio- y ante los elogios de todos, la zacatufete de sombrero rojo con pintitas se puso tan roja como el sombrero.

Bueno- dijo Lino, y ya no tenía el ceño fruncido porque a él también se le había ocurrido una idea- vos entonces podés ser una “zacatúfate panquequera”.

-¡Que maravillosa idea! –gritaron en el fondo.

–¡Sí, sí, es una panquequera… sin lugar a dudas!– vociferaban otros.

-¿Vieron? El zacatúfate de sombrerito verde con letritas y saco marrón a cuadritos, también debe tener una gran habilidad.

-¡Sí! ¡Por supuesto! Zacatúfete es un excelente cuentacuentos- dijo uno con barba blanca y bastón.

-¡Claro! ¡Totalmente cierto! Le cuenta cuentos a los chicos todas las noches antes del sueño- dijo una señora zacatúfate con delantal y ruleros .

-Bueno- dijo Lino- entonces habría que llamarlo “cuentacuentos”.

Y apenas Lino terminó de decir esto, todos los zacatúfates se miraron y comenzaron a levantarse del suelo, y con las manos haciendo un círculo alrededor de la boca, comenzaron a gritar:
-“¿dónde estás cuentacuentos?”, “¡¡cuentacueeeennnntoooooss!!”, “te estamos buscando cuentacuentos”, “¡hola cuentacuentos!,¿estás ahí?”- y se desparramaron por toda la caja de madera, y la mochila y la campera de Lino, que los miraba desde arriba con las manos en la cintura y buscando entre el gentío, no, no el gentío, no, ¡el cosío!, porque son cositas.

Pasó un rato largo, y hasta abuela Bruna nos trajo la leche chocolatada. De a ratos nos venían a preguntar si sus nuevos nombres eran apropiados
-Yo seré un zacatúfate panadero, mis panes son los más dorados y los más sabrosos, y todos están de acuerdo.
-Yo seré una zacatúfete jardinera, mis flores son las más coloridas y las más perfumadas de todas, y puedo regalarles flores a todos los zacatúfates que quieran un jardín nuevo.

Y así, tantos de ellos que perdí la cuenta, y mientras tomábamos la leche y comíamos bizcochuelo, de un rincón de la caja, detrás de unas pilas arrumbadas de libros y tinteros, apareció el zacatúfate de sombrero verde acomodándose los anteojos al mismo tiempo que el sombrero.

-Me pareció que me llamaban, ¿alguien quería oir un cuento?– dijo con cara de sorprendido, al ver a todos sus vecinitos, revoltosos y contentos.

-¿Dónde te habías metido, cuentacuentos?- dijeron las zacatúfates mientras se ajustaban los sombreros.

-¡Nosotros, nosotros queremos oírte!- dijeron los zacatúfates chiquitos mientras hacían ronda alrededor del zacatúfate cuentacuentos.

Así, los zacatúfetes se metieron en la caja, felices de sus nuevos nombres y se prepararon para escuchar el cuento, mientras una zacatúfate preparaba una rica sopa de calabaza y un zacatúfate pastelero horneaba el postre.

Lino cerró la caja con llave, guardó la caja en la bolsa de tela, la bolsa de tela en la mochila y la mochila la dejó a un costado, porque ahora era hora de dibujar esta gran aventura con zacatúfates y tortugas, aunque después nadie nos creyera.

Zacatúfate cuentero,
pirulín pirulero,
Zacatúfate enamorado,
este cuento se ha terminado.

El cuento está disponible en: http://rominatovar.blogspot.com/2009/07/zacatufates-con-sombrero-romina-tovar.html

MauricioParedesMauricio Paredes es autor de una variedad de libros de literatura infantil y juvenil. Actualmente -y desde hace un tiempo- publica sus obras en Alfaguara Infantil. Algunos de sus libros son: La cama mágica de Bartolo, Verónica la niña biónica, El diente desobediente de Rocío y su último libro Cómo domesticar a tus papás con ilustraciones de Verónica Laymuns.

Mauricio es también profesor universitario y una de sus tareas fundamentales -además de escribir para niños y adultos- es difundir la literatura infantil y juvenil. Actualmente colabora y trabaja en diferentes proyectos de la sección chilena de la Asociación Internacional del Libro Infantil (IBBY) de la cual ha sido su presidente. Además ha colaborado con el Ministerio de Educación de su país.

Más información sobre Mauricio Paredes y su obra en:

Había otra vez: Disponible en: http://www.habiaotravez.com/

Mauricio Paredes. Disponible en: http://www.mauricioparedes.com/

Concurso “Cómo domesticar a tus papás”

A raíz de una iniativa personal del autor se está desarrollando el concurso “Cómo domesticar a tus papás”, y es por ello que nos acerca la siguiente información:

¿De qué se trata el concurso?

Al llegar a los 5.000 fans de la página www.facebook.com/habiaotravez se sortearán 10 premios, que consisten en dos primeros lugares con la colección completa de los 9 libros de Mauricio autografiados y ocho premios de 2 títulos de Mauricio, a libre elección y autografiados.

¿De qué se trata el libro?

Pueden ver el primer capítulo en:
http://www.facebook.com/album.php?aid=95013&id=26367533971

El texto de la contraportada es:

¿Quieres que tus papás te manden todo el tiempo? Claro que no. ¿Quieres que se porten bien y hagan lo que tú dices? ¡Claro que sí! ¿Te parece un poco cruel y sumamente espantoso? No lo es. Piensa que ellos hasta compran libros para que no te den pataletas. El secreto es lograr que estén contentos. Si ellos están felices, tú estarás feliz también. Así conseguirás lo que todos siempre hemos querido. Aprenderás cómo domesticar a tus papás.

¿Qué puedo hacer para ganar?

Invitar a tus amigos para que se hagan fans de www.facebook.com/habiaotravez, así llegamos a la meta y puedes ser uno de los ganadores del sorteo.

No me quedó claro, ¿me pueden explicar con más detalles?

Entregaremos un total de 34 libros a diez ganadores, repartidos de la siguiente forma:

1) Dos primeros lugares con la colección completa autografiada de mis nueve libros publicados en Alfaguara.

1. El festín de Agustín, 2+ años.
2. El diente desobediente de Rocío, 3+ años.
3. ¡Ay, cuánto me quiero!, 6+ años.
4. La cama mágica de Bartolo, 8+ años.
5. Los sueños mágicos de Bartolo, 8+ años.
6. La familia Guácatela, 8+ años.
7. Cómo domesticar a tus papás, 8+ años.
8. Verónica la niña biónica, 10+ años.
9. Perverso, 14+ años.

Pueden conocer más sobre ellos en:
www.habiaotravez.com
www.mauricioparedes.com

2) Ocho segundos lugares consistentes en dos libros míos autografiados, a libre elección de cada ganador.

Les reitero que esta es una iniciativa personal mía, yo me comprometo con la entrega de los premios y excluyo de responsabilidad a la editorial Alfaguara.

¡Éxito y un gran abrazo!

Mauricio

Apresentado oficialmente ao grande ao público em Fevereiro de 2007, há cerca de dois anos e meio, o projecto Casa da Leitura nasceu entre 2005 e 2006 de uma ideia de António Prole, quadro da Direcção Geral do Livro e das Bibliotecas, primeiro coordenador da equipa, a partir do seu conhecimento da realidade portuguesa no que dizia respeito à promoção da leitura feita até então. Financiado integralmente pela Fundação Gulbenkian, o projecto integra uma pequena equipa de especialistas em diferentes áreas, nomeadamente na leitura, na literatura para a infância e na promoção da leitura no contexto das bibliotecas da rede pública, como é o caso dos bibliotecários.

Ao criar, numa plataforma em suporte digital, de acesso livre e gratuito, um conjunto de informação sobre questões ligadas à mediação de leitura, o Projecto Casa da Leitura procura responder às questões e às dúvidas dos mediadores actuais; coligir e disponibilizar actividades práticas de animação da leitura; assim como muitos documentos de cariz mais ou menos teórico, capazes de suscitar a reflexão e de ajudar a aprofundar os conhecimentos dos mediadores nos diversos domínios de aprendizagem da leitura, da literatura para a infância e da ilustração, entre muitos outros.

Dividida em duas grandes salas, o sítio da net propõe, de um lado, no SOL – Serviço de Orientação da Leitura, informações diversificadas, divididas em quatro categorias : «Livros da minha infância», «Vidas e Obras»; «Temas» e «Livros de outras casas». Nas três primeiras, podem-se encontrar-se documentos pdf com testemunhos de figuras públicas mais ou menos conhecidas (no primeiro caso); informações sobre a vida e obra alguns escritores e ilustradores de referência (no segundo item); selecções de obras e pequenos comentários relacionados com critérios temáticos, genológicos ou outros (no terceiro) e, finalmente, completando a selecção, a análise e o comentário de mais de 1500 títulos de literatura para a infância e juventude, uma centena e meia de obras publicadas em países estrangeiros, com vista a estimular a sua tradução e edição em Portugal. As obras, catalogadas segundo diversos critérios e ficando acessíveis através de vários tipos de pesquisa, estão divididas de acordo com as competências leitoras das crianças e dos jovens. Partindo da metáfora do mocho sábio – que também teve que ler muito para desenvolver a sua sabedoria – foi criada uma distinção entre quatro tipos diferentes de leitores, de acordo com as suas competências: pré-leitores, leitores iniciais, leitores medianos e leitores autónomos. Esta imagem, que se tornou também numa espécie de símbolo do projecto e do site, em articulação com as cores correspondentes às diferentes etapas, permite distinguir os livros escolhidos em função da sua qualidade estética, literária e plástica.

Na segunda sala – ABZ da leitura – descobre-se tratada uma base considerável de apoio bibliográfico na secção «Bibliografia», sempre em actualização constante como, aliás, toda a casa. Algumas dezenas de estudos, sobretudo em português, castelhano e galego, abarcando diversos temas, estão disponíveis integralmente na secção «Orientações Teóricas», procurando contribuir para a formação dos mediadores e investigadores nestas áreas. Há ainda lugar, na secção «Laboratórios», para a apresentação de alguns projectos desenvolvidos nas bibliotecas que funcionaram como laboratórios na realização de experiências monitorizadas com diferentes grupos de crianças, tal como fica claro nas «Práticas», onde são disponibilizados exemplos do trabalho realizado. Estes documentos, alvo de consulta assídua, funcionam como sugestões de trabalho a partir de livros seleccionados. A actividade é descrita de forma detalhada, tendo em conta as suas diferentes etapas, incluindo a preparação, indução ou pré-leitura, a leitura e interpretação, e a pós-leitura. O mediador pode experimentar aplicá-la tal e qual ou é livre de adaptar ao seu grupo e ao contexto de trabalho no qual actua.

Prevista para três anos, a primeira fase do projecto terminou com uma grande conferência internacional – Formar Leitores para Ler o Mundo – que teve lugar em Lisboa no passado mês de Janeiro. Esta iniciativa, que contou com mais de 900 participantes, integrou diferentes temas – literatura para a infância, leitura, práticas de promoção da leitura – foi enriquecida com a participação de numerosos especialistas, dos quais se destacam Peter Hunt, Michel Fayol, Fernando Savater, entre muitos outros.

Podemos com segurança afirmar que estas estratégias favorecem as práticas leitores e promovem o gosto pela leitura? Para nós ainda não chegou a altura de responder de forma definitiva a esta questão. Mas já é possível analisar alguns resultados parciais. O projecto procura aproximar as crianças de livros de qualidade e da leitura desenvolvendo as competências e os conhecimentos dos mediadores, tendo em conta o seu papel nesta tarefa. Se, nos anos 50 do século passado e nas décadas que se lhes seguiram, era fundamental para o nosso país uma iniciativa como a das bibliotecas itinerantes, neste momento torna-se indispensável o trabalho de recolha de informação dispersa e diversa, a sua análise e selecção criteriosas com vista à divulgação, de forma útil, acessível e prática, junto dos potenciais interessados. Trabalhando, de forma articulada, entre as editoras, os investigadores e especialistas e os mediadores, este projecto combina investigação científica e difusão/divulgação do conhecimento numa plataforma acessível, visual e esteticamente agradável, a praticamente todos.

Ana Margarida Ramos (Casa da Leitura, Portugal)

Hace algo más de un año llegó a nuestra casa una princesa, tenía los ojos negros y muy tristes. Su pelo estaba lleno de pequeñas trenzas sujetas por unos diminutos lazitos brillantes, cientos de ellos.
Cuando llegó estuvo casi un día entero durmiendo sin parar, porque venía de muy, muy lejos.
La pequeña princesa Lamina abrió para nosotros un mundo nuevo y maravilloso, lleno de gente valiente; los hijos de las nubes.
Fue por ella y para todos los príncipes y princesas de su pueblo, que nació el
Bubisher.
Bubisher significa en Hassanía: El pájaro que trae la buena suerte.
A nuestra princesa le encantaban los cuentos y las historias, sus ojos tristes se fueron transformando con los días, en dos trozillos de carbón brillante. Y cuando se fue, nos prometimos que haríamos algo para que pudiese seguir escuchando y leyendo aquellos cuentos, que conseguían hacerla feliz.
El Bubisher se transformó por arte del mago
Gonzalo Moure y la ayuda de los niños del colegio San Narciso, en un bibliobús cargado de libros para los Hijos de las nubes.
Llegó a la Hammada argelina, “el desierto de los desiertos”, donde vive nuestra princesa, en septiembre de 2008. Allí se quedó, y allí permanece.
En estos meses ha visitado todas las “madrasas”, y por las tardes ha esperado paciente a que los niños vuelvan a sus jaimas, para prestarle los cuentos que sus madres les leerán para dormir.
A veces, del Bubisher salen malabaristas, y otros seres extraños que cuentan cuentos moviendo unos muñecos con las manos. A los príncipes y a las princesas les hacen reír…
Esta aventura la comenzamos un puñado de locos, y poco a poco el puñado se ha convertido en montón. Ahora somos unos 40, pero lo más importante es que lo que comenzamos los “nasaranis”, lo terminarán los saharauis. Sí, Memona y Daryahla, dos reinas que abrirán el Bubisher todos los días.
Eso si no hay suerte, porque si la hay, dejaremos el bibliobús varado en la arena, y nos iremos a la orilla del mar a seguir leyendo en libertad, en su tierra robada: El Sahara Occidental.

Madrasas: Escuelas de los campamentos de refugiados saharauis en Tindouf.
Jaimas: Tiendas de lona, el hogar en la Hammada.
Hammada: En árabe en lugar de decir “vete al infierno”, se dice “que te envíen a la hammada”.
Nasaranis: En hassanía extranjero.
Hassanía: Dialecto árabe que hablan los saharauis y algunos mauritanos.

Luisa Sánchez

Con este título se presenta el blog de investigación de José Rovira Collado, profesor de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Alicante. Como soporte para el desarrollo de su tesis doctoral en este blog encontramos algunas ideas centrales de ésta. En primer lugar, el concepto de LIJ 2.0. Desde la publicación en diciembre de 2009 en la Revista Espéculo de las primeras hipótesis en torno al término hasta la publicación de otro artículo en Espacio de LIJ ha habido varios bloggers de LIJ que han adoptado el género como Román Belmonde desde “Donde viven los monstruos”.

El término 2.0 referido a los nuevos usos de internet y las redes sociales ya se usa en múltiples ámbitos: educación 2.0, ELE 2.0, ciencia 2.0… La intención de esta investigación es describir las características de este nuevo espacio de intercambio para escritores, ilustradores, críticos, lectores y todas las personas interesadas en la LIJ. Junto a los blogs también aparace el análisis de las redes sociales y la evolución de portales de información tradicionales. También en este blog podemos encontrar referencias a la historia de la LIJ en internet y análisis de proyectos emblemáticos, con información sobre la Biblioteca de Literatura Infantil y Juvenil de la Cervantes Virtual principalmente.

La investigación central de los últimos meses ha sido la propuesta “Cuéntanos tu blog” para hacer, de una forma participativa, un listado de blogs de LIJ, presentados por sus propios autores. De ella ya se hizo referencia en el perfil de facebook de Literatura Infantil de Alejandra Moglia. Solamente hay que dejar un comentario con los datos del blog, autores, y la función que tiene respecto a la LIJ.

Si tienes un blog sobre literatura infantil y juvenil, y quieres participar…

¡¡ Anímate!!

Profesor José Rovira Collado

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