La memoria y los chicos

Algunas personas piensan que de las cosas malas y tristes es mejor olvidarse. Otras personas creemos que recordar es bueno; que hay cosas malas y tristes que no van a volver a suceder precisamente por eso, porque nos acordamos de ellas, porque no las echamos fuera de nuestra memoria.

Graciela Montes

De esta forma, Graciela Montes comienza su libro  “El golpe y los chicos”, publicado por  Gramón – Colihue en 1996.

(Ver la reseña de la escritora y especialista en LIJ Sandra Comino en Imaginaria)

En 2006 el diario Página/12 publicó el fascículo El golpe, preparado por Graciela Montes e ilustrado por Rep.  En una entrevista realizada por Karina Micheletto, la autora señala:

Respeto las posiciones, pero creo que los chicos están sometidos a la historia y a la crueldad de la historia. De lo que tendríamos que protegerlos es de que no vivan estas cosas, no de que no sepan. El conocimiento siempre es bueno, nos hace más libres y más fuertes. El no saber nunca nos protege, más bien nos condena.

Fascículo ilustrado por Rep

Durante la última dictadura militar argentina se apuntó contra la LIJ, censurándose libros y autores, a la vez que los libros de editoriales como EUDEBA o el Centro Editor de América Latina eran quemados.

Entre los libros censurados se encontraban:

La torre de cubos, de Laura Devetach, aduciéndose que el libro critica la organización del trabajo, la propiedad privada y el principio de autoridad. (ob. cit. Imaginaria) (Ver también: Una torre de cubos para armar en libertad)

La planta de Bartolo, un cuento que forma parte de este libro puede leerse también en Imaginaria.

Un elefante ocupa mucho espacio, de Elsa Bornemann. Entre las causas de la censura, la dictadura alegó que ” de su análisis surge una posición que agravia a la moral, a la Iglesia, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone”. (ob. cit. Imaginaria)

La ultrabomba, de Mario Lodi. Trata la historia de un piloto que se niega a tirar una bomba.

El piloto volaba y decía: —  “Sólo veo chicos y gente que trabaja… el enemigo no lo veo… el enemigo no está”.

El rey y el general gritaron: —  “¡Son ellos el enemigo! Desengancha y destruílos”. Pero el pueblo y los soldados gritaron todos juntos: ¡NO!

Gritaron tan fuerte que el piloto los escuchó. Entonces regresó, voló sobre el castillo y le dijo al rey: —  “¡La bomba te la tiro a vos!”

De: La ultrabomba

El pueblo que no quería ser gris“, “La línea” y “Una pluma con historia, de Beatriz Doumerc y Ayax Barnes

La línea muestra todo lo que un hombre puede hacer con una línea, la puede abandonar o seguirla y marchar sobre ella mancomunadamente junto a otras personas haciendo una historia en común y para todos. (Ver: La línea, de Beatriz Doumerc y Ayax Barnes)

Un pueblo que no quería ser gris cuenta la historia de un rey autoritario le ordena a su pueblo pintar todas las casas de color gris. La gente se rebela contra él y decide pintarlas de azul, rojo y blanco, generando la caída del rey quien no puede volver a levantarse.

Una pluma con historia relata la historia de un pájaro que después de mucho andar por la vida encuentra que ésta le presenta oportunidades para elegir, optando por la libertad. (Ver reseña en Darabuc)

Cinco dedos. Este libro fue publicado por Ediciones de la Flor y trata la historia de una mano verde que persigue a los dedos de una mano roja que para defenderse y vencer, decide unirse y formar un puño. El libro fue escrito en Berlín Occidental. La orden de censura de este libro se difundió por radio los editores fueron detenidos.

En relación a la quema de libros del Centro Editor de América Latina, la escritora Graciela Cabal cuenta en Imaginaria que:

“Más libros para más” era la consigna del Centro Editor de América Latina, Ceal, el sello fundado por Boris Spivacow que repartió cantidad y calidad a través de colecciones memorables como Capítulo, Historia del movimiento obrero, Biblioteca Política Argentina, La historia popular, Cuentos del Chiribitil, Siglomundo, Nueva Enciclopedia del Mundo Joven y Transformaciones, entre centenares de entregas en fascículos o volúmenes económicos.

“El 30 de agosto de 1980 la policía bonaerense quemó en un baldío de Sarandí un millón y medio de ejemplares del sello, retirados de los depósitos por orden del juez federal de La Plata Héctor Gustavo de la Serna. Fueron llevados a la fuerza dos testigos para que presenciaran y fotografiaran la pira. El objetivo era demostrar que nadie se robaba libros. Para qué andar con rodeos: lisa y llanamente se prendía fuego.

“Boris Spivacow salvó por milagro su vida. Pero el Ceal nunca pudo reponerse de los golpes del Golpe.” (Fuente: Imaginaria)

Entre la cantidad de escritores, músicos y artistas censurados se encontraba María Elena Walsh.

PARA SEGUIR LEYENDO EN IMAGINARIA:

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5 pensamientos en “La memoria y los chicos

  1. A veces uno no puede imaginar a qué grado llega la estupidez humana… Igual, no han podido “golpearnos” tanto…Siempre que alguien tenga en la memoria aquellos títulos, quiere decir que la pira fue inútil, absurda, dañina y nefasta… pero no pudo quemar todo…
    Tanto Elsa Boreman, como Laura Devetach y Gustavo Roldán, fueron los autores preferidos de mis hijos cuando eran chicos…
    Gracias por estos datos Ale.

    Muy bueno

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