“Claro que no es fácil”, de Silvia Braun fue galardonada con el 13 º Premio El Barco de Vapor

SM Argentina dio a conocer la obra ganadora del Premio El Barco de Vapor 2014 Argentina. Se trata de Claro que no es fácil, de Silvia Braun.

El jurado estuvo constituido por la escritora y crítica literaria Josefina Delgado, el escritor Franco Vaccarini, y la gerenta de Literatura Infantil y Juvenil de SM en Argentina Cecilia Repetti quien es profesora en Letras, editora y especialista en literatura infantil y juvenil.

SM Argentina publicó en su sitio online que

El jurado encontró en esta obra una novela original sobre la problemática adolescente que desnuda, con humor y cierta dosis de acidez, no solo lo ineludible de los cambios corporales sino también la complejidad de los vínculos familiares en ese momento de la vida, así como la confusión en las relaciones y en las vivencias de ese entorno inmediato que es la escuela. Una voz adolescente que, desde la primera persona, va explorando y dando nombre a sus miedos, sus dudas, sus incertidumbres, al tiempo que intenta comprenderse a sí mismo y a quienes lo rodean. Una escritura veloz, con ritmo, que replica el diálogo que los jóvenes ejercitan a través de los medios tecnológicos, y que también amplifica la urgencia y la ansiedad por experimentar todo cuanto sucede o puede suceder. Un protagonista que crece y se hace fuerte al descubrir y dar lugar a las historias de los otros, sus sueños, sus deseos y también sus fracasos.

El premio se entregará entre marzo y abril de 2015. 

Por otra parte, el Jurado también resolvió recomendar la publicación de las obras La maestra de Victoria Bayona y La media izquierda del campeón de Guillermo Tangelson.

¡Felicitaciones!

Para más información visitarhttp://www.smliteratura.com.ar/novedades/claro-que-no-es-facil-de-silvia-braun-ganadora-del-premio-el-barco-de-vapor-2014-argentina/

“La derrota del olvido: El mar y la serpiente, de Paula Bombara”, por Nelvy Bustamante

La ponencia “La derrota del olvido: El mar y la serpiente, de Paula Bombara fue leída por su autora, la escritora y prof. en Letras Nelvy Bustamante, en el marco del IV Simposio de Literatura Infantil y Juvenil en el Mercosur que se realizó en noviembre pasado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.


La derrota del olvido: El mar y la serpiente, de Paula Bombara

Autora: Nelvy Bustamante

 

A través de este trabajo nos proponemos realizar un análisis de la novela El mar y la serpiente, de Paula Bombara, teniendo en cuenta el valor histórico de su contenido y su impecable construcción literaria. Dentro de este propósito la obra mencionada aparece como representativa en el mundo de la Literatura juvenil argentina actual para propiciar en los adolescentes y jóvenes la revisión de un pasado doloroso y el rescate de la memoria colectiva.      

Nos encontramos ante una novela histórica. Como señala Fernando Aínsa, “La novela histórica saca su material de la historia; su forma, del arte” (Aínsa: 2003). Además de tomar “su material de la historia”, Bombara respeta la convención de ficcionalidad del texto literario. Observamos la utilización de un lenguaje poético: ambiguo, polisémico, plurisignificante. La autora logra producir un efecto de realidad, la verosimilitud, esa mimesis  de la que ya nos hablaba Aristóteles en su Poética. Entre las estrategias que utiliza para producir la ilusión de realidad, se destacan el monólogo y el diálogo. Sobre ambas, pero especialmente sobre el monólogo, Bombara construye El mar y la serpiente.

Esta novela está estructurada en tres partes que se relacionan con tres momentos diferentes en la vida de la protagonista. La construcción discursiva contribuye de manera singular a marcar las tres etapas.

Cuando comienza la obra, la voz que narra es la de una niña que atraviesa la primera infancia. A través de esa voz empezaremos a conocer la historia: la personal y familiar, que se irá imbricando a través del relato con la realidad social y política de la Argentina de los años 70 y principios de los 80; una Argentina signada por los antagonismos y la violencia.

La voz de la pequeña niña que narra al comienzo, irá creciendo con el transcurrir del tiempo y de la obra hasta convertirse en la voz de una adolescente que puede entender lo que ha pasado, que se anima a decirlo; que puede compartir su dolor. En ese proceso y en relación con otros, la protagonista irá construyendo su identidad.

La niña ha sido víctima del terrorismo de Estado. Su padre ha “desaparecido” por la acción de las bandas parapoliciales de la Triple A. Posteriormente, durante el gobierno militar del 76’, ha sufrido la irrupción de los militares en su casa, la detención transitoria de su madre y la entrega de ella misma a los tíos y abuelos.

En la primera parte de la novela, titulada “La niña”, la madre responde con breves enunciados, verdades a medias y mentiras “piadosas” las preguntas que la pequeña hace. Para el lector está claro el contexto de duelo, de tragedia que envuelve a toda la familia. La niña percibe el dolor de sus seres queridos, siente la magnitud del propio, pero no alcanza a comprender qué está sucediendo. Solo sabe que su padre no está, y que a su alrededor sus familiares sufren. El dolor en ella parece ser el más terrible porque los adultos no le dicen toda la verdad y, como lógica consecuencia, no alcanza a entender racionalmente qué pasa. Además, a la ausencia de su padre, sumará el desarraigo y el enojo ante las mudanzas repetidas que sufre junto a su madre. Para los lectores hay claros indicios de un camino de clandestinidad que la madre y la hija se ven obligadas a transitar. Como si todo esto fuera poco, luego deberá afrontar -ya en pleno “Proceso”- la desaparición temporaria de su madre, detenida en un centro clandestino.

Las primeras informaciones que los adultos le dan a la niña ante sus preguntas por el padre ausente intentan apaciguar la pérdida ocultándole la verdad: “se le paró el corazón”, “se perdió”, está trabajando”, etc.

El desconcierto de la protagonista y la esperanza de que su padre vuelva atraviesan al lector: “Papá se perdió pero va a volver. Porque los grandes saben los caminos”. (16)

Sin embargo pronto la madre le revelará parte de la verdad:

“Mamá dice, papá se murió. Mamá tiembla.

Mamá dice, no lo vamos a ver más porque se murió.

Mamá dice, tu papá te quiere un montón, ahora te mira desde el cielo”. (19)

La niña se aferra a la explicación que la madre le da, y “habla” con el padre ausente a orillas del mar:

“Mamá me lleva al mar de noche. Yo hablo con papá, que me escucha desde el cielo. Ella también le habla, pero para adentro…” (21)

El mar, a cuyas orillas se han mudado la madre y la hija adquiere en la novela una gran significación a partir de este momento, ya que se transforma en el lugar de “encuentro” de la niña con su padre. De esta manera, el lector atento tendrá un claro indicio para acercarse a todo lo que connota ese mar elegido por Bombara como primer término del título de la novela. Ese “aire de mar” que respira la niña -y también los lectores-, será bruscamente interrumpido cuando la madre decida la mudanza de las dos a Buenos Aires. Ella dice que quiere estudiar y cambiar de lugar, hacer una nueva vida. El transcurrir de la novela lo confirmará.

La niña se resistirá a dejar el mar, expresará su enojo, pero deberá irse con la madre. Ya en Buenos Aires, el lector tendrá otros indicios sobre la clandestinidad. La niña dice:

“En la ciudad hay plazas con hamacas y toboganes… Mamá me lleva a la noche porque de día hay que hacer cola para las hamacas y a mamá no le gusta que espere. De noche es lindo porque se prenden unas luces que se llaman jirafas como las jirafas y la plaza es toda para mí”. (28)

La añoranza de otro espacio -el mar- se reiterará a lo largo de este capítulo:

“No sé si papá me escucha porque en la ciudad hay muchos ruidos de autos y de colectivos y de gente y de música… En la playa había una estrella que estaba justito en el medio del mar y papá se sentaba ahí para escucharme”. (31)

En la gran ciudad la niña empieza a asistir al Jardín. Se relaciona con otra niña, Malena, quien la invita a jugar a su casa. Malena resulta ser hija de un militar. Cuando la madre la va a buscar, tiembla. El miedo que ella siente se traslada al lector, quien además percibe el clima de temor que reina en la sociedad.       

El primer capítulo se cierra con la detención de la madre por parte de los militares.

El desamparo de la pequeña alcanza su punto culminante y se transfiere al lector a través de afirmaciones como las siguientes:

“Se fue.

Se la llevaron unos hombres.

Me dejó con estos tíos viejos de la ciudad que ni sé quiénes son.

Ella se fue con los ojos verdes y rojos como una monstrua…Yo también debo tener los ojos como una monstrua. Ni me los seco porque ya sé que el agua no va a dejar de salir.

Me duele la panza y más arriba de la panza. Me duele cuando trago y se me caen los mocos… Estoy llena de agua”. (38)

El segundo capítulo, “La historia”, se inicia con un fuerte reclamo de la hija que va creciendo a su madre, porque no le ha dicho toda la verdad de lo que pasó con su padre.

La madre no ha podido poner en palabras las circunstancias  extremadamente dolorosas que rodearon la desaparición. Y la niña ha borrado parte de sus recuerdos. Es el momento del diálogo entre ambas, cuando aflorará esa parte de la historia –personal, social y política- que había permanecido oculta.

La madre le dice que ambos eran militantes, y refiere las circunstancias de la desaparición del padre. El diálogo entre madre e hija irá poniendo luz sobre los aspectos oscuros de la historia familiar. Aparecen datos concretos sobre “causas”, contexto particular de la desaparición del padre, fecha, responsables. Hay un año: 1974, y algo nefasto que se gesta en el nido del poder: el accionar de las bandas parapoliciales de la Triple A.

El relato refiere además las circunstancias del secuestro de la madre, en 1976. La dictadura militar es la continuidad de la violencia instaurada desde el poder político. La madre puede poner en palabras su sufrimiento y el de sus compañeros; la tortura, las humillaciones, el dolor. Aquí sabrá el lector el por qué del segundo término del título de la novela. La serpiente es el juguete que ella hizo para la hija durante su cautiverio en un centro clandestino de detención, con los ojos vendados, usando trozos de tela, en un contexto de tortura y muerte, rodeada de seres que “reptan”, torturan y matan.

El título de la novela se completa como un rompecabezas; es la síntesis de la identidad, de “los pasos perdidos”, que busca la niña.  

La mujer insiste en que todo lo que le cuenta a su hija debe ser ocultado, silenciado. La ficción invita al lector a la complicidad.

La tercera parte de la novela lleva por título “La decisión”.

Presenta a una protagonista adolescente, rebelde, que abre un abanico de críticas al mundo de los adultos en general y a ciertas prácticas educativas en particular.  

El tiempo ha transcurrido no sólo para la niña sino para la sociedad.  Ya en democracia, la verdad empieza a aflorar como elemento esencial en la reconstrucción de la memoria individual y social. Con esa frescura lingüística propia de la adolescencia, la protagonista emite opiniones sobre la historia, el sistema escolar, la actitud de su madre –sobre todo en relación con lo no dicho, con lo que su progenitora no pudo poner en palabras en determinado momento, con el pasado doloroso que comparten-. 

La tensión del lector encontrará una bocanada de aire fresco que despejará las dudas y el silencio. La verdad aflorará por fin, y la escuela será el ámbito que posibilita el rescate de la historia y la memoria.  

El desenlace estará marcado por la carta que la protagonista escribe como respuesta a la consigna de trabajo que una profesora ha dado a sus alumnos: la elaboración de una redacción porque es 24 de marzo, aniversario del golpe de Estado del 76’.

La escritura de esta carta es tan importante que resignifica la novela. La verdad intuida se convierte en enunciado histórico. La adolescente puede decir su verdad ante su profesora y sus pares. Y al hacerlo reafirma su identidad:

“Hoy nos faltan 30.000 personas con nombre y apellido… Yo jamás podré olvidarlos.Lo tengo a mi papá que me recuerda siempre a los otros 29.999”. (108)

Pensamos que los adolescentes y los jóvenes tienen el derecho de conocer esa parte de la historia argentina que rescata El mar y la serpiente. Y los adultos mediadores tenemos el deber de mostrárselas. Compartir con ellos obras literarias como la analizada  puede ser un modo significativo de abordarla.

Como señala Sáiz Ripoll (2009):

 “En la adolescencia, ese período de la vida capital de los seres humanos, se inician el sentido histórico y la necesidad de actuar, de tomar parte de los acontecimientos, de decidir el rumbo de la propia vida. Aparecen, en consecuencia, las preguntas sobre el sentido de la existencia (¿Quién soy? ¿Adónde voy?…)  y se elaboran los sistemas de valores sobre los que se cimentará la personalidad adulta. Por eso es tan importante ofrecer puntos de apoyo que favorezcan el proceso de maduración, y  la literatura puede cumplir, con éxito y eficacia, parte de esa tarea”.

No hay obras literarias que no transmitan una ideología. En este caso la mirada de la autora contribuye claramente a abrir interrogantes y a ampliar la percepción del mundo y de la historia.

Creemos que esta novela es un valioso aporte a la preservación de la memoria colectiva.

La protagonista no solo no quiere perder su recuerdo de un pasado que la ha marcado para siempre, sino que se anima a compartirlo con otros. En el final de la novela su voz irrumpe en la historia y es definitiva. Se alza para denunciar las atrocidades cometidas por quienes abusaron del Poder hasta el punto de hacer “desaparecer” a quienes pensaban diferente o tenían algún tipo de militancia política.

La protagonista ha transitado un proceso que concluye con la reafirmación de su identidad.

Si bien existen algunas críticas al sistema educativo, la escuela secundaria aparece como el lugar donde es posible reconstruir el pasado más doloroso. Queremos destacar esto porque observamos una interesante apuesta a las potencialidades de una escuela media altamente desprestigiada en nuestro país.  

En la recreación del contexto familiar, social y político, aparecen sutilmente las marcas de ideología.

El sufrimiento de la protagonista es expresado con la inocencia propia de una niña primero, con el discurso directo de una adolescente al final.

El mar y la serpiente no sólo recurre a la historia reciente y la cuestiona, sino que lo hace con una calidad literaria que invita a los adultos mediadores a construir puentes entre este libro y sus naturales destinatarios. De esta manera, la obra cumple con dos requisitos básicos que debemos contemplar al seleccionar textos para los más jóvenes: una ideología que contribuye a abrir interrogantes, y la presencia de valores estéticos.

Creemos que es necesario que como docentes mediadores asumamos la responsabilidad que nos cabe de propiciar la lectura y circulación de libros como este para que los adolescentes y jóvenes conozcan el pasado reciente, lo cuestionen y se comprometan en el fortalecimiento de la democracia. 

En relación con las vivencias de la protagonista de El mar y la serpiente,  nos interesa además resaltar la afirmación de Lukács recogida por Pons en su estudio sobre la novela histórica de fines del Siglo XX: “La novela histórica refleja la situación de los individuos como históricamente condicionados”. (1996) La vida de la protagonista –y también la de su madre, familiares y la de toda la sociedad- se muestra condicionada por los hechos históricos. Sin embargo, en la adolescente que puede decir su verdad, compartirla y denunciar los hechos históricos que referimos, se vislumbra la posibilidad de toda persona de convertirse en agente de cambio. Esto nos parece sumamente importante, tratándose de una obra destinada a los más jóvenes.

En esta novela se reconstruye la memoria de la protagonista y la memoria histórica y social. Se apuesta a sacudir el olvido, la desmemoria, el miedo impuesto por la dictadura. Se invita a los lectores a conocer hechos fundamentales y extremadamente dolorosos de la historia argentina para que nunca más se repitan.

La protagonista adolescente recupera la verdad. Y recuperándola y poniéndola en palabras derrota a los fantasmas del olvido.

 

Bibliografía:

Fuente  primaria:

Bombara, Paula: (2009) El mar y la serpiente. Buenos Aires, Norma. 3ª.edición.

Obras consultadas:

Aínsa, Fernando: (2003) Reescribir el pasado. Historia y ficción en América Latina. El otro, el mismo.

Aristóteles: (2007) Poética. Buenos Aires, Gradifco.

Lluch, Gemma: (2004) Cómo analizamos relatos infantiles y juveniles. Bogotá, Norma.

Montes, Graciela: (1996) El golpe y los chicos. Buenos Aires, Colihue.

Pons, María Cristina: “La novela histórica: aproximaciones hacia su conceptualización y dinámica de cambio”. En: Memorias del olvido. Del Paso, García Márquez, Saer y la novela histórica de fines del siglo XX. Siglo XXI, 1996.

Sáiz Ripoll, Anabel: (2009) En: www.islabahia.com. Tarragona, España.

Spang, Kurt: “Apuntes para una definición de la novela histórica”. En: Spang, Kurt;  Arellano, Ignacio y Mata, Carlos: (1995) La novela histórica. Teoría y comentarios. Pamplona, Ediciones Universidad de Navarra.

Sitios de Internet consultados:

www.juntadeandalucía.es
www.imaginaria.com.ar


NOTA DE LA MEMORIA Y EL SOL: Le agradezco a Nelvy Bustamente el permitirme publicar su trabajo en este blog. ◘AM.

Presentación de la colección Los Cuentos del Chiribitil en el ECuNHi

Eudeba presentó la colección Los Cuentos del Chiribitil en el Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi) el 21 de agosto pasado.

Participaron los escritores Carlos Silveyra, Alicia Digón y Susana Navone, los ilustradores Juan Noailles y Elena Holms y la coordinadora de la reedición Violeta Cangianelli.

El encuentro estuvo coordinado por  Karina Micheletto.

Pueden ver fotos del evento en el blog de la Biblioteca “Había una vez…” (para ello hacer clic AQUÍ) y leer una reseña completa en “Qué me recomendás para”, haciendo clic AQUÍ.

“La adolescencia y las aventuras del pensamiento: Una posible lectura sobre La feria de la noche eterna de Joan Manuel Gisbert”, por la prof. Silvia Martínez Carranza de Delucchi

El pasado viernes 28 de noviembre, en el marco del IV Simposio de Literatura Infantil y Juvenil en el Mercosur, la prof. Silvia Carranza de Delucchi leyó su ponencia titulada “La adolescencia y las aventuras del pensamiento: Una posible lectura sobre La feria de la noche eterna de Joan Manuel Gisbert” en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.


La adolescencia y las aventuras del pensamiento

Una posible lectura sobre La feria de la noche eterna

de Joan Manuel Gisbert

 Prof. Silvia Martínez Carranza de Delucchi

Diplomatura en Ciencias del Lenguaje (IESP Joaquín V. González)

Grupo Espacio de investigación en LIJ (La nube – Infancia y Cultura)

 

Introducción

Joan Manuel Gisbert nació en Barcelona en 1949. En un principio, encaminó sus estudios superiores en la carrera que  su padre, fallecido tempranamente, hubiese aprobado, de manera que  se diplomó en ingeniería electrónica. Este  trayecto le dio acceso a la física subatómica, la  mecánica cuántica y la cosmología, materias que influirían en su obra literaria, también alimentada por la lectura de autores como Leroux, Verne, Lovecraft, Cortázar, Borges, Calvino, Lem, Clarke, entre otros. Este prolífico narrador catalán integró la lista de Honor del Premio Hans Christian Andersen (1982) y obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil (1984), el Gran Angular (1990), y dos veces el Barco de Vapor (1991 y 2001).

Vale destacar su amplia labor en la difusión de la lectura en escuelas y bibliotecas, al igual que la presencia de sus libros en las aulas, ya que es uno de los autores auspiciados por la nueva corriente pedagógica en España.

La novela analizada en el presente trabajo, La feria de la noche eterna (Edelvives, 2011), se inscribe en ese recorrido.

 

La historia contada

Emilio tiene casi 13 años. A pedido de su madre viuda, que debe cuidar a una pariente enferma, él pasará parte de las vacaciones escolares en casa de un hermano de su padre, a quien conoce poco. Como su tío Hugo es un hombre muy ocupado, el muchacho estará bastante solo, aunque tiene permiso de incursionar en una feria nocturna que ha llegado a ese pueblo el mismo día que él.

La novedosa atracción pueblerina promete desafíos y sorpresas. Noche tras noche pasará por experiencias asombrosas, vinculadas misteriosamente con su pasado y su futuro. Transita un camino de pruebas y acertijos, hasta llegar más allá de lo material, a espacios donde se puede dar vida a sueños incomparables o conservar recuerdos como “fotografías del alma”. Allí vivirá un trascendente reencuentro y llegará a avistar otro “espaciotiempo”. El final del relato llega con apasionantes revelaciones acerca de la verdadera misión de la Feria y el papel que Emilio tenía reservado en ella.

 

Lo fantástico en la novela

Presencia obligada en encuentros sobre Literatura Fantástica de la que es digno representante, este autor considera que la función principal de la creación fantástica es “extender y ampliar los campos de la realidad, la experiencia y el conocimiento con los recursos de cada una de las artes narrativas” (En Peonza, nº 104, 2010).

En cuanto a La feria de la noche eterna, resulta interesante hacer un recorrido que permita observar cómo el escritor ha construido lo fantástico, tanto en sus materiales verbales como en la arquitectura de la narración y también en el tratamiento temático (Todorov, 1981: 54).

En primer lugar, si nos concentramos en el uso del lenguaje, veremos que desde el primer momento el ambiente se presenta enrarecido: el tío tiene un comportamiento misterioso (p. 10) y los objetos de esa casa ajena parecen contaminarse de un extrañamiento que se extiende al exterior, a la desolación del paraje costero, a las vías muertas,  las fantasmales  fábricas abandonadas, “como si fueran restos de un decorado que se hubiese quedado a medio desmontar” (p. 23).

El acceso a la zona de atracciones siempre está precedido por imágenes rarificadas. Luego allí aparecerán objetos que no existen en la realidad del lector para los cuales han sido creados términos como “libro-espacio de estados de conciencia” (p. 119), o “cámaras transhipnóticas, espacios de proyección omega”, entre otros (p. 144).

En particular, observemos ahora la forma en que el autor instala en el texto la vacilación que caracteriza como rasgo fundamental a la narración fantástica según Todorov, es decir, la percepción ambigua de la que participan el héroe y el lector, por medio de la cual los acontecimientos podrían pertenecer tanto al ámbito natural como al sobrenatural.

Así, las preguntas que se hace Emilio tendido en la cama tienen la función  de aproximarnos, junto al personaje, al terreno de la duda:

“¿Por qué ha venido aquí esta feria? ¿Quiénes son, qué les pasa? ¿Por qué están callados y ausentes, como si les diera todo igual? Y Georgia, tan pálida, ¿quién es, tiene alguna enfermedad? Parece que lleva años sin dormir. ¿Y por qué tiene tanto interés en que yo vaya mañana?”  (p. 50).

La vacilación está expresada con palabras durante los momentos más intensos de la aventura, como cuando el narrador declara: “Más allá de los límites siempre hay incertidumbre.” (p.113)

En segundo lugar, en referencia a la arquitectura de la narración, hay un paralelo entre el diseño de la Feria y las lecturas que hace el protagonista durante esta experiencia, provenientes de la biblioteca heredada de su padre. Cada noche a su regreso él progresa en la lectura de un relato titulado “La tienda de la calle muerta”, hasta que descubre una situación especular: tal como Ferdinand en el cuento se enfrenta a un acertijo, Emilio recibe el mismo desafío en un puesto de la Feria. Así empiezan a cruzarse dos dimensiones: la de los sucesos que vive Emilio en su realidad, con el plano de lo imaginario que ofrece la lectura. Y a su vez, la lectura de ese cuento parece ser una llave de acceso a una extensión insospechada. De hecho, todos los puestos de la Feria tienen nombres de relatos fantásticos escritos por un autor muy leído por su padre. Entonces él va desvelando una compleja articulación entre dos mundos, lo que le produce una gran perplejidad que expresa de esta manera: “…la feria tiene una parte visible, basada en cuentos literarios misteriosos, y otra invisible, en la que solo se puede entrar a través del pensamiento. Son dos mundos en un mismo espacio. No puedo entender cómo es posible, pero me parece que es así.” (p. 109)

Durante las incursiones nocturnas el tiempo y el espacio sufren profundas alteraciones, al igual que la sensorialidad y la comunicación. En la Cámara de la Noche Eterna, Emilio pasa por cambios de temperatura, acercamientos y alejamientos, mensajes telepáticos; flota en el aire o se mueve con el pensamiento. Y como si transitara por el interior de un espacio armado como un juego de cajas chinas, se desplaza de la Cámara del Mundo Secreto a la Cámara  de la Noche Eterna y de allí a la Biblioteca de los Mundos, caracterizada como  “un único espacio enorme, inabarcable” (p. 117). Son como ventanas que se abren  en su mente y al mismo tiempo, proyecciones de su pensamiento (p. 120).

En este sentido, es interesante explorar ciertos componentes que acercan la historia contada a la ciencia ficción, entendiendo este campo como el de lo  sobrenatural  explicado  de  manera  racional,  pero  a  partir  de leyes que la ciencia contemporánea a la obra no reconoce aún como tales (Todorov: 1981: 41). Esta novela entonces  presentaría un tránsito gradual que parte de un realismo extraño, pasa por  la ciencia ficción y llega a lo fantástico.

Es así como los fenómenos narrados tienen su asiento en la tecnología del mundo real de Emilio. En la Feria, ideada por el escritor Barnes y puesta en marcha por dos científicos llamados Müller y Krasnik,  se articulan insólitamente la creación literaria, las neurociencias y la tecnología de fuentes electromagnéticas. Aunque estos tres campos existen en nuestro mundo, los conocimientos de ingeniería de Gisbert han evolucionado de tal manera en su imaginación, que aparecen conformando en el mundo del relato productos inexistentes pero sospechosamente cercanos a los que ya existen en nuestra época. Así, la “cámara de proyección omega”, los “libros flotantes”  y otros elementos de la historia evocan las cámaras de observación, los simuladores de vuelo, las bibliotecas virtuales.

Finalmente en el relato se revela el origen de la Feria, que funciona como un “gran laboratorio de ideas” para tiempos futuros, tal vez una nueva era, quizás el siguiente estadio de la evolución humana.

En tercer lugar, pondremos el foco en el tratamiento fantástico de los temas.

Si, como dice Todorov, “lo fantástico es una experiencia de los límites” (1981: 67), entonces Emilio es el héroe que atraviesa esa exploración como una suerte de camino de iniciación, de tal manera  que podríamos concebir ese camino tanto un proceso de crecimiento y evolución personal, como un rito de pasaje de una etapa a otra.

Con respecto al crecimiento, recordemos que, según Aberastury y Knobel,  la adolescencia se caracteriza como un proceso en el que se viven situaciones que obligan al individuo a “reformularse los conceptos que tiene acerca de sí mismo y que lo llevan a abandonar su autoimagen infantil y a proyectarse en el futuro de su adultez” (1971: 38-39). Emilio es un muchacho a punto de cumplir 13 años, con rasgos esenciales de esa crítica etapa de la vida, según Dolto (1990: 67): la contradicción y la confusión como constantes, el duelo por la pérdida de su cuerpo e identidad de niño, el repliegue sobre sí mismo, la fantasía como refugio y proyección del futuro, el incremento de la intelectualidad, el interés por explorar temas trascendentales como los límites de la existencia, el desarrollo del pensamiento lógico abstracto, la necesidad de figuras ideales para identificarse, la búsqueda de su propia identidad.

Lejos de coartar la exploración del personaje, los adultos más cercanos lo estimulan e impulsan secretamente, pues al final  se descubre que tanto el tío como la madre han sido cómplices de la Feria, allanando el camino del muchacho para que haga su propia experiencia, pero también acompañándolo aunque él no lo perciba.  Y el narrador presenta a Barnes, el escritor ideólogo de todo esto, como la figura pedagógica del facilitador que habilita el protagonismo del adolescente, que motiva y acompaña, pero otorgando libertad y reforzando su autoestima.

Si focalizamos en el tema de la Iniciación, es interesante pensar el camino del personaje como el recorrido mítico del héroe en el que se pueden reconocer funciones como el alejamiento, la misión difícil, la transfiguración, etc. (Rodari, 1979: 86). En la misma línea, su tránsito por los puestos de la Feria evoca la figura arquetípica del laberinto (Jung, 1934).

Por otro lado, no es casual que Emilio tenga el privilegio de pasar por esta experiencia, pues posee una especial habilidad para jugar con hipótesis, por eso sus compañeros de escuela lo han  apodado el Fantasioso. En cuanto al acceso de la mente a otros universos posibles, la literatura constituye un formidable entrenamiento para quien está desarrollando los procesos superiores del pensamiento como la inducción, la deducción y la abducción.  Las conjeturas que construye el muchacho en un momento del relato combinando elementos de las películas y narraciones de misterio, son un interesante ejercicio del razonamiento abductivo que tiene por objetivo producir probabilidades. Este proceso del pensamiento lógico abstracto está involucrado obviamente en la creación de todo mundo fantástico. Recordemos que en las obras de Julio Verne se describen prodigios tecnológicos que fueron posibles muchas décadas más adelante. Estas anticipaciones están vinculadas justamente con el razonamiento abductivo.

En particular, es especialmente interesante el tratamiento del tema de la Muerte, que se distancia de las concepciones religiosas judeo cristianas para ingresar en un Humanismo universal y trascendente. Emilio se encuentra con su padre, que murió cuando él era niño y cuyo legado son los libros que constituyen el acceso al conocimiento del mundo y a las creaciones humanas.  El encuentro, que no habría sido posible  cuando el muchacho era pequeño, se produce en una dimensión extendida de su pensamiento, en un tiempo que no pueden medir los relojes. Entonces padre e hijo tienen la oportunidad de despedirse.

Sabemos que la muerte es una preocupación para el adolescente, que reflexiona con frecuencia sobre la existencia (Aberastury y Knobel, 1971: 125). Aquí lo fantástico aminora la angustia sobre el futuro y ayuda a construir poco a poco la visión del mundo que se manifestará en su accionar adulto. Jacqueline Held sostiene que la literatura, especialmente las leyendas y los mitos, estimulan descubrimientos esenciales sobre la condición humana y ayudan a desentrañarlos. Dice Held: “…la distancia introducida por el símbolo sirve en muchos casos para otorgar una importancia proporcional a las fuerzas del niño, para hacer progresivo este descubrimiento-choque. Esa es toda la función iniciática del cuento.”   (1981: 74). Por otro lado, Marc Soriano afirma que “la ciencia ficción puede despertar en el niño una reflexión sobre la historia y sobre el tiempo, algo que resulta siempre útil y tal vez lo ayude a precisar sus opciones del mañana, a dejar de lado el pesimismo y adoptar un optimismo prudente” (2010: 135).

 

Conclusión

En esta novela, sin acudir al pensamiento religioso, con un profundo respeto por la diversidad de creencias y distanciado de la banalización mediática del tema,  Gisbert ha asumido la responsabilidad de tratar el duelo por la muerte de un padre y la conciencia de la propia muerte. Lejos de las fórmulas estereotipadas de la autoayuda, construye  una visión positiva y reparadora de ese trance con elementos diversos: proyecciones de la  ciencia, procedimientos como el extrañamiento, y la ambigüedad de lo fantástico. Así el relato lleva implícita una reflexión sobre el sentido de la vida y la continuidad de los padres en los hijos, herederos  del impulso hacia el progreso de la humanidad.

Con una profunda confianza acerca del poder de la literatura, aquí la lectura literaria aparece como experiencia trascendental, portal de acceso a otros mundos y también a la percepción del propio devenir. Proporciona claves, provoca goce y revelaciones, agita el pensamiento, habilita la escritura. Constituye un  legado más rico que los bienes materiales.

El cruce genérico entre lo fantástico, lo extraño y la ciencia ficción, propio de los autores contemporáneos, produce intensos efectos de sentido que abren aún más las posibilidades de interpretación de la obra. El tránsito por lo fantástico  ofrece la experimentación del asombro, la especulación sobre los misterios de la existencia. En esta novela lo imaginario es el ámbito propicio para vincular el arte con la ciencia en el arduo camino de comprender el mundo. En el territorio del conocimiento Gisbert convierte lo áspero en amigable, y más: en aventura.

 

Bibliografía

Aberastury A. y Knobel, M. (1971). La adolescencia normal. Buenos Aires: Paidós.

Dolto., F. (1990) La causa de los adolescentes. México: Seix Barral.

Gisbert, J M. (2013) La feria de la noche eterna. Buenos Aires: Edelvives.

___________ La literatura, la fantástica, el misterio y los placeres del pensamiento. En Cuaderno 7, nº 4, 2007, p. 4. recuperado de http://www.joanmanuelgisbert.com/wp-content/uploads/2010/12/cuadernosie7e_ok.pdf (5/03/2004)

____________ Los espacios transreales. En Peonza, nº 104. Recuperado de http://www.joanmanuelgisbert.com/wpcontent/uploads/2010/12/LOS_ESPACIOS_TRANSREALES-Peonza104-.pdf (9/03/2014)

Held, J. (1981). Los niños y la literatura fantástica. Función y poder de lo imaginario. Barcelona: Paidós Ibérica.

 

Jung, C. G. (1934/1954) Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. En (2010) Obra Completa, vol. 9. Madrid: Trotta.

Rodari, G. (1979). Gramática de la fantasía. Introducción al arte de contar historias.  Barcelona: Ferrán Pellissa.

Soriano, M. (2010). La literatura para niños y jóvenes. Guía de exploración de sus grandes temas. Buenos Aires: Colihue.

Todorov, T. (1981) Introducción a la literatura fantástica. México: Premia.

Joan Manuel Gisbert, recuperado en http://www.lecturalia.com/autor/3578/joan-manuel-gisbert (8/05/2014)

Joan Manuel Gisbert: biografía literaria, artículos y entrevistas. Página oficial en  http://www.joanmanuelgisbert.com/autor/biografia-literaria/ (5/03/2014)


NOTA DE LA MEMORIA Y EL SOL: Le agradezco a la prof. Silvia Martínez Carranza de Delucchi la posibilidad de publicar su trabajo en este blog. ◘AM.