“Diálogos de Otoño” en la Casa del Lector – En: España

Diálogos de Otoño 2014 tiene previsto las siguientes capacitaciones en la Casa del Lector (Madrid, España):

Inscripciones hasta el 17 de octubre de 2014

Inscripciones hasta el 14 de noviembre de 2014 

Inscripciones hasta el 28 de noviembre de 2014 

Inscripciones hasta el 5 de diciembre de 2014

Diálogos de Otoño forma parte del programa Diálogos de Lectura de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, coordinado por Kepa Osoro y que consiste en una serie de cursos, talleres y encuentros dirigidos a profesionales y mediadores de lectura.

Para ampliar la información visitar en espacio Web de la Casa del Lector haciendo clic AQUÍ.

FUENTE

Casa del Lector: http://casalector.fundaciongsr.com

 

Escenarios fantásticos, de Joan Manuel Gisbert

escenariosf1Escenarios fantásticos, de Joan Manuel Gisbert e ilustrado por Miguel Calatayud ha sido publicado por primera vez por la Editorial Labor en 1979, en su colección Bolsillo Juvenil. En 1995 fue publicado por SM y en 2010 por Oxford University Press, edición que circula actualmente.

Es una ficción cuya estructura está planteada en tres partes que conforman un mismo relato: Jardines del dirigible, La danza de las imágenes gigantes y El parque de atracciones del arco iris.

Esta estructura no es lineal y así como el relato está dividido en tres partes principales, hay otras historias dentro de cada una de ellas y también diferentes narradores. Incluso, hay dos cuentos que se presentan como tales, como ficciones. Los mismos se encuentran en la tercera parte El parque de atracciones del arco iris, en el marco de “La máquina de contar cuentos”.

Jardines del dirigible se constituye en una puerta que el lector no sabe adónde lo llevará y que terminará abriendo múltiples puertas que a su vez lo llevarán a relatos asombrosos. Tiene un narrador en tercera persona, mientras que en La danza de las imágenes gigantes y El parque de atracciones del arco iris hay un narrador en primera persona llamado Nathaniel Maris.

En el relato contado por Maris, aparecen otras formas discursivas como descripciones, notas, formulaciones de hipótesis y otros textos escritos en primera persona por otros narradores. Uno de ellos es Demetrius Iatopec, uno de los protagonistas. También hay textos inconclusos y se le invita al lector a imaginar su contenido.

Así como la fantasía y la imaginación son los temas centrales de la obra, lo lúdico pareciera fundamentar la estructura del relato. Hay una exigencia para el lector, una exigencia enriquecedora y bienvenida a largo de la lectura, con muchas sorpresas, deberá pasar de un relato a otro, de un narrador a otro, de una forma discursiva a otra, completar lo no dicho y recorrer las reglas de juego ficcionales que se le van proponiendo.

Por otra parte, de una historia a otra hay saltos temporales. Estos saltos dejan al lector sin información sobre lo que sucedió en ese tiempo. Sin embargo, Maris se permite interrumpir su relato para contar algunos hechos pasados.

Interrumpo por unos instantes la narración cronológica de los acontecimientos para que puedas comprender claramente cuál era la tragedia de Iatopec (…) Me ha parecido conveniente intercalarla aquí para recomponer el orden de la narración y situarte en la perspectiva adecuada para que puedas seguir el curso de los acontecimientos. (…). Hechas estas aclaraciones, podemos volver al hilo de los sucesos que acaecieron después de mi llegada al Arco Iris.

Los personajes no son estereotipados. Nos encontramos con un jubilado llamado Dionisio Leganés que es un gran lector de novelas policiales. Dionisio pasa su tiempo imaginando historias, lo lúdico forma parte de su vida gracias a la literatura, se divierte inventando situaciones de suspenso observando una antigua fábrica abandonada. El conoce muy bien el juego de la ficción y le gusta jugarlo.

Iatopec es el personaje principal. Es alguien fuera de lo común, un mago que se dedica a cazar espejismos y crear espacios experimentales para el desarrollo de la imaginación. Su objetivo es brindarle al mundo y a los seres humanos un espacio para la diversión, diversión no pasatista ni frívola que consiste en estimular la imaginación y la fantasía.

Maris, el otro protagonista, es un periodista deslumbrado por la obra de Iatopec y responde a sus convicciones en la defensa de crear estos espacios para la imaginación.

Hay un personaje llamado Buenaventura que es un ser resentido y quien se propone acabar con Iatopec y su proyecto.

La obra es un relato fantástico en el que en la primera parte un hecho inexplicable y fuera de toda normalidad irrumpe la escena. Dionisio Leganés confecciona una fábrica de juguete y la entierra en donde se derribó la antigua fábrica que cada noche alimentaba su imaginación. Al otro día se encuentra que ésta vuelve a estar en el mismo lugar como antes de ser derribada; también la ven todos los vecinos. Sin embargo, es un espejismo, su fábrica imaginaria –a imagen y semejanza de la real- ahora está a la vista de todos. De ahí en más se dispara todo un universo fantástico que se instala por encima de lo científico y lo supera ampliamente.

En cuanto a las intertextualidades, la aparición imprevista de Iatopec en la ciudad con su propuesta de hacerse cargo del espejismo y sacarlo de allí, tiene reminiscencias con El flautista de Hamelin, ya que Iatopec, al igual que el flautista, es presentado como un personaje pintoresco y fuera de lo común, alguien que nadie conoce y que puede liberar a esa comunidad de algo que de un modo u otro la perturba. Sin embargo, a diferencia del flautista, Iatopec no pide dinero y no es burlado por la gente del lugar.

El mundo de imaginación y fantasía que quiere ofrecer Iatopec a los seres humanos me recordó –en oposición- a El país de los juguetes que Collodi plantea en Pinocho. Mientras que el lugar pensado por Iatopec tiene por objetivo la diversión fundada en la imaginación, el conocimiento personal, la creatividad, la libertad del juego imaginario y del pensamiento, en el derecho que todos –no sólo los niños, de hecho en la obra los protagonistas son adultos- tenemos a esto, El país de los Juguetes es una trampa para Pinocho y los niños que se sintieron atraídos a él, una mentira que esconde el maltrato y la explotación brutales.

La historia está ubicada a fines de los años 70, ya que sabemos por el narrador en tercera persona que la fábrica que cada día observaba Dionisio dejó de funcionar en 1978. Se presenta una sociedad contemporánea en la que se manifiestan algunas tensiones entre lo privado y lo público, más específicamente entre quienes ven los espacios y situaciones que se suceden como meras mercancías y posibilidades de hacer un gran negocio personal y aquellos que tienen objetivos más inclusivos y comunitarios, armonizados con el medio ambiente. Estas diferencias se resuelven a favor de lo público y no se generan otros problemas en torno a esto.

Teniendo en cuenta que la fábrica del relato funcionó hasta 1978 y que con la muerte de Franco en 1975 también finaliza la dictadura, pareciera ser que la sociedad ya está en el tiempo de volver a dar rienda suelta la libertad del pensamiento, del arte, de la creación sin límites a nivel comunitario y público prohibidos durante tantos años y que se mantenía oculta en los espacios privados y personales.

La lectura de Escenarios fantásticos propone una defensa de la imaginación, del juego, de la capacidad de construir mundos imaginarios, de la diversión no pasatista fundada en la creatividad, en el asombro por el descubrimiento, también, en la defensa de los espacios comunitarios. Todos tenemos derecho a estos espacios, la imaginación no es una mercancía, nos pertenece a todos pero es necesario alimentarla.

Esta obra le permite al lector abordar lo fantástico como algo que forma parte de su vida cotidiana y que no está separado de lo real, por el contrario es su sustento. La imaginación tiene la capacidad de transformar el mundo cotidiano. Lo fantástico y lo real existen uno en tanto el otro.

Como dice Gisbert[1]:

Todo aquello que el ser humano, en la actividad creadora o en el libre ensueño, puede concebir o vislumbrar, forma parte de algún modo de la realidad, puesto que la realidad es quien tales concepciones alumbra. La función de la imaginación fantástica es precisamente la de construir lo fantástico sobre lo real, con la menor ruptura o discontinuidad posible, es decir, haciendo de ambos campos uno solo en la vivencia artística. Nada de lo que emana de nosotros puede ser ajeno. 

AM.

[1] Citado por Rosa Huertas en: Huertas, Rosa. Lo fantástico en la obra de Joan Manuel Gisbert. Disponible en: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/amigos-del-libro–15/html/025ca4d2-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html

La cita fue tomada de: Flor Rebanal, Javier (Entrevista): «J. M. G. buscador de maravillas», en Alerta, 21 de octubre 1985, p. 21. (N. del A.)

NOTA: La edición que he leído pertenece a Labor, 1979.

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Cuentos de hadas – Ed. Zonacuario

Hace unos días he recibido en mi casa un libro publicado por la editorial ecuatoriana Zonacuario. Se trata de Cuentos de hadas, una antología de cuatro cuentos en los que las hadas tienen un gran protagonismo y que reúne a los autores Enrique Pérez Díaz (Cuba), María García Esperón (México), Seve Calleja (España) y Liset Lantigua (Cuba-Ecuador). Las ilustraciones son de Sozapato (Ecuador).

A la manera de la sirenita, la protagonista de ¿Se jubilan las hadas?, de Enrique Pérez Díaz se propone salir de los libros de cuentos e ir hacia los humanos aún a riesgo de perderse en la nada para siempre. Con tristeza descubre que el mundo no es como lo imaginaba y que los chicos ya no creen en las hadas hasta que un niño la descubre. ¿Qué sucederá con ella?

María García Esperón con su tono poético característico lleva al lector a recorrer una historia de amor imposible entre El Hada Ayer (así se llama el cuento) y el Príncipe Ahora en un bosque encantado. ¿Qué decisión tomará el Rey Tiempo, soberano del bosque?

Seve Calleja ha adaptado al castellano el cuento de la tradición popular vasca La lamia enamorada. Las lamias son una mezcla de hadas y brujas que se reconocen porque tienen pies de aves. En esta historia un jovencito se enamora perdidamente de una chica muy hermosa ¿o será tal vez una lamia?

El último cuento de la selección es La bella durmiente en una versión libre de Liset Lantigua, quien con mucho humor y guiños a los adultos recrea este cuento clásico.

Como señala el texto de la contratapa “las hadas de estos cuentos nos dan la bienvenida. Para verlas, bastará abrir las alas de la imaginación y sobrevolar los parajes de este libro que las hará visibles”

Cuentos de hadas ha sido publicado en la Colección infantil ¡elé! en 2013.

Con mucho cariño quiero agradecerles a María García Esperón y Liset Lantigua -quien además es editora de Zonacuario- el haberme enviado este libro. AM.

Una lectura de la novela “Mala luna”, de Rosa Huertas

Análisis de la novela Mala luna, de Rosa Huertas*

Por: Alejandra Moglia y Lorraine Sly

En el presente trabajo analizaremos la novela Mala Luna de la autora española Rosa Huertas.

Esta obra aborda desde la literatura la reconstrucción de la memoria histórica de la Guerra Civil Española, la dictadura franquista y sus consecuencias en el presente y el –para nosotras- controvertido tema de la reconciliación, puntualizando en la vida de Miguel Hernández, el poeta cabrero, y en la interacción entre dos generaciones: la de quienes vivieron aquel período doloroso siendo muy jóvenes y la de los adolescentes actuales.

La novela también aborda otras cuestiones como la amistad, las convicciones, la militancia política y el valor revelador de la palabra poética. La novela fue publicada por Edelvives en su colección Alandar en 2009. En 2011 fue galardonada con el premio Premio Mandarache.

SOBRE LOS PARATEXTOS

Los paratextos más visibles como el título y la foto de la portada ya nos anticipan la presencia de Miguel Hernández en la obra. El título, Mala Luna, es un fragmento de uno de los versos de su poema Me sobra el corazón[1] publicado en Otros poemas (1935-1936). La fotografía nos muestra a un adolescente con una remera que tiene pintada la cara del poeta. En la portada también se encuentra el nombre de la autora, el de la editorial y el de la colección.

Los paratextos dentro del libro se inician con la cita de Miguel Hernández Yo nací en mala luna y una dedicatoria a la memoria de José Castillo y de Fernando Gómez.

Hay otro paratexto que le aclara al lector que si bien los hechos narrados pertenecen al ámbito de la ficción literaria; no obstante, no se contradicen con la realidad histórica ni con la biografía de Miguel Hernández.[2]

ESTRUCTURA DE LA NOVELA Y VOCES NARRATIVAS

Mala luna es una novela realista estructurada en 37 capítulos.

Los personajes centrales son dos adolescentes llamados Clara y Víctor, sus abuelos respectivos José Castillo y Aurelio Sánchez-Macías, y Miguel Hernández quien los une a lo largo de toda la historia.

La autora hizo un trabajo elaborado en relación a las voces narrativas. Por un lado, hay un narrador en tercera persona que va focalizando en Clara o en Víctor según se van desarrollando los hechos. A través suyo, el lector será partícipe de los pensamientos y sentimientos de estos adolescentes y también a través de sus propias voces manifestadas en diálogos. De la misma forma podrá conocer a José Castillo y otros personajes secundarios.

El narrador en tercera persona reflexiona por momentos sobre los personajes y otras situaciones que se desarrollan en la novela.

En el caso de Aurelio Sánchez-Macías, la autora marca una diferencia. Él ha fallecido y su palabra llegará por medio de un escrito suyo a modo de confesión dirigido a su nieto. A través de este narrador en particular, Rosa Huertas realiza una descripción muy profunda y detallada del tiempo de la Guerra Civil e interpela al lector en relación a la actuación de Aurelio durante esos años y la dictadura franquista en oposición a la de Miguel Hernández y José Castillo.

Otra diferencia la marca el abordaje de Miguel Hernández. El lector conocerá sobre su vida, obra y muerte gracias a los testimonios de José Castillo y Aurelio Sánchez. Estos testimonios también le permitirán acercarse a algunos aspectos de las vidas de Carlos Fenoll, Ramón Sijé  y Josefina Manresa.

En el texto escrito para su nieto, Aurelio –además de ser el narrador en primera persona- también presenta las voces de Miguel, sus amigos y otros personajes en forma de diálogos. Sin embargo, no debemos olvidar que estos diálogos forman parte de su testimonio y su subjetividad.

En el último capítulo, la voz de Clara le llegará a Víctor y al lector en una carta manuscrita y junto a ella lo hará también la voz de Miguel Hernández en un poema.

El abordaje realizado por Rosa Huertas a través de los diferentes narradores y puntos de vista y la introspección de los personajes permite a los lectores involucrarse íntimamente con cada uno de ellos y también plantearse un sinfín de preguntas.

Las distintas maneras de decir de los adolescentes españoles –que se diferencia de los adultos- están presentes en toda la obra. La autora enriquece la narración con nuevas formas de comunicación como los mensajes de texto y, también, con la crónica y el género epistolar.

La novela se desarrolla en la contemporaneidad, con algunos saltos en el tiempo: los hechos narrados sitúan al lector en un tiempo muy cercano al centenario del nacimiento de Miguel Hernández que se conmemoró en 2010. En el capítulo 16 Víctor comienza la lectura del cuaderno escrito por su abuelo y, como lector del mismo, se traslada a los tiempos de la Guerra Civil. La crónica escrita por Aurelio Sánchez se extiende hasta el capítulo 33. En el capítulo 36 se produce un salto temporal: ha pasado bastante tiempo desde que Clara y Víctor se han distanciado no sólo geográficamente sino también afectivamente. Clara decide escribirle una carta emotiva y tierna en la que le cuenta sobre el fallecimiento de su abuelo y también sobre un testimonio acerca de Aurelio-. Además, Clara –como señal de confianza y amistad- le envía un manuscrito con un poema escrito por Miguel Hernández y dedicado a su abuelo Castillo. Esta carta es una caricia para Víctor y una invitación a volver a confiar en Clara. De esta forma se refunda el pacto de confianza entre ellos y el renace la amistad.

Así como los distintos momentos de la vida de Miguel Hernández se desarrollaron en Orihuela, Madrid y Alicante, los hechos contados por los distintos narradores se sitúan –en diferentes momentos- en esas mismas ciudades.

La autora se ha esmerado en el tratamiento de los vínculos de los protagonistas: de amistad, familiares y generacionales. Es por ello que la novela posibilita entre sus múltiples abordajes, uno basado en estos vínculos: por un lado, entre pares de una misma generación, tal es el caso de Clara y Víctor, y de José Castillo y Aurelio Sánchez-Macías, y por otro en la relación entre diferentes generaciones, en este caso los abuelos y sus nietos: José y Clara, y Aurelio y Víctor.

Clara y Víctor

A raíz de un cuaderno negro que quieren encontrar en el que Miguel Hernández habría escrito sus últimos poemas, y la relación existente entre sus abuelos, Clara y Víctor inician la búsqueda de la verdad con el objetivo de reconstruir la memoria colectiva y familiar, y también comienzan una amistad que transita entre la confianza y la desconfianza, con momentos de profunda tensión entre ellos.

José Castillo y Aurelio Sánchez-Macías

Mientras se encontraba en la cárcel, Miguel Hernández le había pedido a Aurelio Sánchez-Macías que le lleve hojas para escribir y que interceda por él para que lo trasladen a Alicante, cerca de su familia y de un clima más benigno debido a su tuberculosis que lo deterioraba día a día. Aurelio sólo le llevó un cuaderno negro y lo abandonó a su suerte. Al morir el poeta -consumido por la enfermedad y la injusticia- Aurelio arrebata de su celda el cuaderno. José Castillo,su compañero de celda y testigo de este atropello,hace suya la causa de su amigo y enfrenta al traidor para que le devuelva ese cuaderno a Josefina Manresa, viuda de Hernández. Es por ello que a partir de ese momento, Castillo será su sombra, la que le recuerda su pasado sombrío y sus actos más miserables.

En palabras de Aurelio Sánchez:

Miguel me consideraba su amigo y yo no le correspondí. Al principio era la rabia porque él había sido más listo que yo, y mi absurdo orgullo me impedía reconocerlo. Después fue el remordimiento personificado en el hombre alto que me acechaba en cada rincón solitario de mi ciudad y de mi conciencia. (Cap. 32, p. 215)

José y Clara

La relación entre ambos está fundada en el amor profundo. Además, José es querido por toda Orihuela por su forma de ser comprometida y solidaria. La otra figura que aparece en el marco de los vínculos familiares es Nuria, hija de Castillo y mamá de Clara. Los tres se contienen, se cuidan, se aman. Debido a su carácter rebelde, curioso, amoroso, Clara es la persona que puede lograr con ternura que su abuelo hable de su pasado doloroso sepultado durante varias décadas y, así, reluzca la verdad.

Aurelio y Víctor

Cuando su abuelo vivía, Víctor lo veía rara vez. Sin embargo, para su cumpleaños siempre recibía de él un regalo costoso. A partir de los diez años comenzó a recibir también un libro –clásicos de la literatura- y un sobre con dinero. La última vez que Víctor visitó a su abuelo fue para su propio cumpleaños. Aurelio le regaló una laptop, un libro de Edgar A. Poe y el sobre que contenía una nota y una llave. La nota decía “Ni una palabra de esto a tu padre, ahora más que nunca necesito tu silencio. Lee y busca”.  Víctor tendrá la oportunidad de conocer más profundamente a su abuelo a través de la confesión escrita en el cuaderno negro.

Miguel Hernández, el poeta de la revolución

Isabelle Gräfin Deym[3] señala que:

Como espejo de la realidad, la literatura para niños y jóvenes retrata el tiempo contemporáneo, incluyendo actos de homenaje y recuperación a luchadores por la República, y dedica las nuevas publicaciones decididamente en contra del olvido. Sin embargo, permitiendo que el lector sea testigo de conflictos interiores y confrontaciones duras con el propio pasado, las representaciones en la literatura no proponen narraciones simplificadas ni unidimensionales.

Mala Luna se constituye en un homenaje a Miguel Hernández y su obra. El poeta atraviesa toda la novela desde el primer capítulo cuando Castillo lee la noticia en el periódico sobre sus versos inéditos hasta el final cuando Clara le envía un poema escrito por el propio Miguel a Víctor.

El lector podrá comprender desde una vivencia honda e interna el compromiso de Miguel Hernández con la República y con la poesía, su amor por la humanidad y sus convicciones profundas gracias a la construcción de los personajes planteados por Rosa Huertas.

Conocerá diversos hechos en relación a sus amigos Carlos Fenoll y Ramón Sijé, también a su amor y musa inspiradora Josefina Manresa pero fundamentalmente podrá ahondar en el dolor de ese período histórico crucial en la historia de España cuyas consecuencias llegan hasta el presente y en la lucidez salvadora de un poeta que iluminó con su palabra y su vida la noche más oscura de España.

Era imperioso tomar una decisión. Se avecinaban el horror y la tragedia y con ellos el miedo. La opción era la República o la dictadura, la libertad o la opresión. Sin embargo, la complejidad de la situación histórica y la propia de los seres humanos y sus contradicciones hicieron que para muchos fuera el miedo quien decidiera, o sus propias miserias. No fue así para Miguel Hernández para quien su compromiso con la libertad y la dignidad del hombre lo llevaron a militar fervientemente con su palabra poética en la causa Republicana.

La autora destaca su figura que reluce en su grandeza y humanidad en oposición a la de Aurelio Sánchez, posibilitando establecer un paralelismo contrastante entre ambos: uno tiene lo que el otro carece.

Gracias a los distintos narradores Rosa Huertas brinda una cantidad de información sobre la vida, obra y muerte de este poeta sin perder el hilo de la novela ni lo literario de su narrativa. Su amor por Josefina, la muerte de su primer hijo, el nacimiento de su segundo hijo, su compromiso con la causa republicana, algunos versos apenas sugeridos de sus poemas involucran al lector, lo conmueven y lo comprometen hondamente con su obra y su causa.

Ahora, más de medio siglo después, los nietos de aquellos dos hombres pisaban las mismas calles y buscaban un sentido al pasado. Estremecía pensar que la historia y la gente habían desaparecido como humo que se desvanece o el arado que deja un surco momentáneo. Ellos seguían las huellas de un profundo agujero, cavado a golpe de versos por un poeta cabrero. (Cap. 15, p. 96).

Michèle Petit[4] dice que

La ciencia histórica la constituyen vidas anónimas. Mientras que la novela, la biografía, las memorias, el diario íntimo, le dan un nombre a un personaje al que uno acompaña y que, por su singularidad, puede llegar a cada lector en particular.

Así llega Miguel Hernández a los lectores pero de la misma forma llegan los otros protagonistas. Rosa Huertas les da voz y vuelve a instalar en la memoria individual y colectiva los versos del poeta y las injusticias cometidas. Será el lector quien deba reescribir la historia que todavía no tiene un final en tanto los crímenes del franquismo no hayan sido juzgados y sus responsables condenados.

LA CONSTRUCCIÓN DEL LUGAR DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA EN LA SOCIEDAD

Como la novela discurre en diferentes épocas históricas, la autora plantea las distintas construcciones de infancia y adolescencia en los períodos narrados.

Rosa Huertas conoce muy bien la manera de ser de los adolescentes: cómo hablan y se expresan, cuáles son sus intereses y motivaciones, sus miedos e inseguridades.

Clara y Víctor tienen 16 años y asisten a la misma clase del colegio Santo Domingo en Orihuela. Tienen personalidades muy diferentes y frecuentan grupos de amigos distintos.

Ella es espontánea, expansiva, cariñosa, extrovertida y rebelde. En su escuela es popular y comparte con el resto de los adolescentes su forma de hablar que los diferencia de los adultos.

Víctor, en cambio, tiene menos iniciativa que Clara. Es tímido, introvertido, ordenado, inseguro y, puede mostrarse indiferente frente a algunas situaciones que a otros movilizarían. Su grupo de amigos es reducido y le resulta difícil integrarse al resto de los chicos que, incluso, muchas veces lo molestan por su forma de ser diferente y por su vocabulario más formal y adulto.

-¡Menudo vocabulario el tuyo, chico! Ni los políticos como tu padre hablan así.

El muchacho rió.

-Influencia materna. Es traductora. Ya sabes: la palabra exacta en la frase adecuada. Si me oye decir “esto mola” le da un síncope.

 (Cap. 10, pp. 60-61)

Clara y Víctor son adolescentes capaces de tomar decisiones que la generación de sus padres no tomó, por ejemplo, recuperar la memoria histórica.

En el caso de Clara, a pesar de ser una chica muy popular en la escuela, se vincula con Víctor tan diferente a ella y sus compañeros de clase. Sin embargo, comparte con el resto de los adolescentes la vulnerabilidad y de alguna forma la presión que ejerce la mayoría: no le cuenta a sus amigos que se encuentra con Víctor. Para Clara, la búsqueda de la verdad histórica la confrontará con su propia vida y con el significado que para ella tiene la amistad.

Víctor, por su parte, parece sobrellevar las molestias que le causan sus compañeros como también la separación de sus padres. Sin embargo, se siente muy inseguro respecto a Clara. Su interés por ella va más allá de la amistad. Le gusta, le atrae su forma de ser y no sabe cómo manejar la situación y sus sentimientos.

Ambos son sensibles; hay momentos en que se quiebran pero no pierden la iniciativa de  ir tras ese pasado doloroso  para intentar buscar la verdad.

Para Víctor y Clara –como para los adolescentes en general- es muy importante la amistad, el compromiso, la palabra, el cumplimiento de las promesas que se hacen.

La curiosidad por el pasado histórico y familiar da inicio a una amistad que en primera instancia se funda en un secreto compartido entre ambos.

Dice Dolto[5]:

Hay algo, sin embargo, que creo que existe en los adolescentes, algo que no ha cambiado: su preferencia por la amistad. La creencia en que la amistad existe, y creo que si la pierden ya no les queda nada. Sólo la amistad les hace la vida soportable.

Más adelante agrega:

La amistad decepcionada es la prueba más difícil de la pubertad.

Ese secreto entre los chicos es conocido también por José Castillo gracias a Clara. Esta situación y los datos que se van revelando sobre sus abuelos generan un sentimiento  de desconfianza entre los adolescentes. Aquella barrera inquebrantable entre José y Aurelio parece cernirse en más de una ocasión entre ambos.

Tanto Clara como Víctor son adolescentes que hacen uso de las nuevas tecnologías y de los mensajes de texto. Esto no les impide los encuentros personales, la lectura de libros impresos, incluso el envío de cartas a la vieja usanza. La autora valoriza los encuentros personales, la lectura íntima, lo manuscrito, poniendo el acento en lo humano en cada una de las acciones desarrolladas por los adolescentes.

Querido Víctor:

Perdona mi intromisión, este me parecía el único medio para que me escuchases sin salir corriendo. Pensé en escribirte un correo, pero eso es muy fácil de borrar sin leer, aprietas un botón y… ¡ha desaparecido! Por teléfono estaba segura de que no me contestarías: en cuanto vieses mi número en la pantalla, ¡pluf!, otro botoncito y borrada también. Supongo que una carta es más irresistible, ¡quién se puede negar a abrirla!

La autora se hace eco de los adolescentes que recibieron de sus familias el silencio con respecto a lo vivido por sus abuelos en los tiempos de la Guerra Civil, y en el caso de muchos de ellos, la opinión de sus padres de no remover el pasado, tal como le pasó a Víctor con su padre. Es por eso que su postura en relación a los hechos pasados difiere de Clara cuyo abuelo republicano había callado, entre otras razones, por miedo a que dañaran a su familia.

Víctor miró a la chica a los ojos. ¿Qué insinuaba Clara? El creía que en todas las familias la actitud era parecida: no remover el pasado. ¿Para qué hacerlo, si no se puede cambiar?

-No hablas en serio, ¿verdad?

-Disculpa –acertó a pronunciar la joven-. He dicho una estupidez, no quería ofenderte. Lo que sí creo es que es importante conocer el pasado, sobre todo para nosotros: no debemos caer en los mismos errores. También para ellos, en algún momento tendrán que reconciliarse con lo que fueron.

-Nosotros también formamos parte de ese pasado, aunque sea indeseable. Si las cosas no hubiesen sido como fueron no estaríamos aquí.

(Cap. 2, p. 17)

Víctor, hasta la lectura de la confesión de su abuelo, no conocía su pasado ni su actividad como funcionario del franquismo y había naturalizado el hecho de no remover el pasado. En cambio, las revelaciones que Clara fue recibiendo de su abuelo sentaron en ella la necesidad de aprender de la historia porque los errores –y las dictaduras – pueden volver a repetirse. Sin embargo, se plantea la idea de una reconciliación.

Uno de los diálogos entre José Castillo y Clara gira en torno a lo padecido durante la Guerra Civil: hambre, frío, cárcel. Clara le reclama a su abuelo que los mayores sólo han hablado del hambre pero no de la cárcel y de todos los sufrimientos que pasaron a causa de la dictadura. Castillo reconoce que el silencio es la razón por la que los jóvenes no se han interesado por lo sucedido.

-No puedo ni imaginarme lo que deber ser vivir en la cárcel, y encima con frío y hambre- lo interrumpió Clara- Entiendo que a veces digas que somos unos privilegiados y no valoramos lo que tenemos. Si me lo contara otra persona me parecería que se lo inventa.

-Hace tanto de esto que ya no os afecta ni os conmueve. También es culpa nuestra, que no lo hemos sabido contar o no hemos querido hacerlo. Todavía viven muchas personas que sufrieron aquella maldita guerra, que padecieron las cárceles y la represión.

-Pero sólo nos habéis hablado del hambre.

-Porque eso lo entiende todo el mundo.

-Tampoco nosotros hemos pasado hambre.

(Capítulo 4, p. 27)

Rosa Huertas libera a los adolescentes de los estereotipos y prejuicios de los adultos que piensan que no se interesan por nada. En realidad no les han hablado de lo sucedido, no les han contado las vivencias padecidas, no han dialogado suficientemente con ellos como si fueran incapaces de comprender la magnitud de la tragedia. Los adolescentes tienen mucho para decir, para reflexionar, para aportar a la sociedad de la cual ellos son tan actores como los adultos. Sin embargo, esto último no los exime de repetir argumentos sostenidos por el entorno sociopolítico que sigue negando la condena a los crímenes cometidos por el franquismo.

Con respecto a la construcción de la infancia y la adolescencia en los tiempos previos a la Guerra Civil, el testimonio de Aurelio Sánchez-Macías brinda varios elementos que permiten abordarla.

Aurelio pertenecía a una familia campesina que si bien se encontraba en una situación humilde no padecía hambre a diferencia de muchas otras familias que pasaban situaciones muy duras. Su padre también se llamaba Aurelio y los apodaban Los Chinos. Esto generó en el niño un resentimiento muy marcado. Aurelio enfatiza sobre este apodo que terminará transformándose en el detonante –y para él en la “justificación”- de sus actos miserables.

Nos apodaban Los Chinos. Mi padre se llamaba igual que yo, Aurelio. Como era bajito, su nombre quedó en Aurelín, y de ahí pasó a Lin, que suena a chino; y para más burla, tenía los ojos achinados. Yo heredé el nombre, la estatura, los ojos y, por supuesto, el apodo. Tu padre tuvo más suerte y más empeño: heredó los ojos de tu abuela, pisó poco por Orihuela y consiguió que se olvidasen del maldito apodo. (Capítulo 17, p. 111)

Aurelio también relata su situación frente al estudio en oposición a la de Miguel Hernández. No todos los chicos tenían las mismas oportunidades y muchos niños tenían que trabajar sin ir a la escuela. Mientras él era muy flojo tanto para el estudio como para el trabajo en la huerta, Miguel Hernández tuvo que soportar que su padre lo sacara de la escuela y lo enviara a pastorear cabras. Es así, como en medio de su duro trabajo pastoril y la incomprensión de su padre, Miguel leía y escribía poemas. Sánchez-Macías, en cambio, tuvo la protección de su madre y la decisión de su padre de animarlo a seguir estudiando hasta que finalmente le permitió trabajar en la tahona de Carlos Fenoll.

Al igual que los chicos de ahora, esos niños que fueron Miguel y sus amigos jugaban al fútbol. Es durante un partido de fútbol que Aurelio lo conoce. A él le cuenta su pesar por el apodo El Chino. Miguel lo toma con sentido del humor y ríe pero lo llama Aurelio. Es por ello que pasa a ser alguien muy importante para él.

A lo largo de su testimonio, Aurelio se encarga de resaltar su amistad con Miguel Hernández y el valor que ésta tenía en su vida. Sin embargo, hay muchas incongruencias en su relato. Es evidente que en su testimonio siempre está la sombra de la desconfianza y de la envidia. En realidad, parece que Aurelio no puede concebir la amistad en todo su significado y como un acto de amor; él sólo puede ver el mundo a partir de sus propios intereses y necesidades.

Según Dolto[6], los adolescentes

que están más en peligro, a la deriva, que más se lanzan al colectivo, son quizá los que no han encontrado esta amistad o han sido traicionados una o dos veces.

Aurelio tenía serias dificultades para entablar amistades genuinas, su relación con Miguel Hernández era una relación de dependencia. El construye su vida a la sombra de la vida del poeta, desea ser como él, tener su talento, ser amigo de sus amigos, escribir poemas, vincularse con los círculos poéticos de Madrid. Sin embargo, termina siendo un censor que expurga bibliotecas y quema los libros considerados peligrosos por la dictadura.

Dice Fromm[7]:

Quisimos investigar esta cuestión mediante un análisis caracterológico, que no trataba por cierto de Hitler, sino que por primera vez se centraba en el concepto de personalidad autoritaria, es decir de un carácter inclinado por su estructura misma a someterse, a doblarse, pero al mismo tiempo a dominar –pues estas dos cosas van juntas, y una compensa a la otra-, en oposición al carácter democrático o revolucionario que protesta contra el dominar y el ser dominado, y por lo tanto estimado como una profunda necesidad de que se luche por la igualdad y la dignidad del hombre, y sólo le atrae lo que sirve a esta dignidad y esta igualdad.

Esta categorización que hace Fromm con respecto al carácter autoritario y al carácter democrático o revolucionario podría aplicarse a Aurelio Sánchez-Macías y a Miguel Hernández respectivamente.

Por otra parte, Aurelio no termina de hacerse responsable de sus actos ni cargo de su vida. El dice:

En mayo cumplí diecinueve años, y más de un motivo de alegría se convirtió en un día para el desánimo.

Me había transformado en un hombre, pero seguía viviendo igual que cuando era un niño: trabajando en el mismo lugar, con los mismos amigos, en casa de mis padres y sin más futuro que amasar pan; ni siquiera tenía una novia, como la mayoría de los jóvenes de mi ciudad. Pensé que desaprovechaba mi vida y me faltaba valor para cambiarla. No podía sospechar que sólo un año después mi existencia daría un giro definitivo. (Capítulo 21, pág. 137)

Ese giro definitivo del que habla Sánchez-Macías se produce a raíz de la Guerra Civil, la destrucción de España, la muerte y persecución de miles de personas, entre ellas la de Miguel Hernández. Estos sucesos son los que le permitirán cambiar su vida y transformarse en un burócrata del franquismo que se enriquece a costa de los bienes expropiados, la delación, el hambre del pueblo, la corrupción, la explotación, el miedo y la muerte.

Refiriéndose a Pedro, quien le dio trabajo en Madrid en sus tiempos de juventud y a quien delató y traicionó dice:

Lo terrible fue que, entonces, no sentí ningún remordimiento, a pesar de que sabía que los huesos de Pedro yacían en una fosa común junto a las tapias del cementerio. Me empeñé en llevar la cabeza muy alta, como me dijo Cayetana, y dejé de mirar a mi alrededor. En el barrio la gente agachaba la cabeza encogida por el miedo cuando pasaba a mi lado, pero después escupía al suelo con desprecio. (Cap. 28, p. 186-187)

A través del testimonio oral de José Castillo a Clara y, muy especialmente, del escrito de Sánchez-Macías la autora describe los padecimientos de los jóvenes a mediados de la década del 30, En tiempos ya muy cercanos a la Guerra Civil es notoria la falta de trabajo, la desesperanza y finalmente, durante la guerra, el miedo, el hambre, la muerte por doquier.

Los jóvenes de aquellos años y los actuales comparten su capacidad de soñar, sus dudas, la vida que se les presenta con todas sus incertezas, el deseo de ser felices.

BUENA LUNA, MALA LUNA, EL TESTIMONIO DE AURELIO SÁNCHEZ-MACÍAS 

Su testimonio merece ser analizado en detalle. Por un lado, como ya hemos señalado, a través de este narrador en primera persona, la autora sitúa temporal y espacialmente los tiempos de la Guerra Civil, sus antecedentes y consecuencias. De esta forma nos brinda un panorama de la tragedia pero a través del relato de un miembro de La Falange, un burócrata del franquismo, un censor.

Con todo, lo que más me gustaba era mi oficio de censor. Contábamos con una lista de libros prohibidos, entre los que me alegré encontrar los de Miguel y el resto de sus amigos poetas. La mayoría acababan en el fuego pero, si alguno me interesaba, me lo llevaba disimuladamente o con el pretexto de examinarlo en mi casa. Así me hice de una variada biblioteca plagada de títulos que difícilmente se podían encontrar en otro sitio. (Cap. 28, p. 189).

Su relato –como dijimos- acerca hondamente al lector a Miguel Hernández, destacando su compromiso y militancia, la grandeza de su obra y su humanidad.

Rosa Huertas construye un personaje que muestra el horror de la dictadura cívico-militar franquista y el daño tremendo que es capaz de hacer un ser humano que carece de reflexión y sensibilidad, incapaz de leer su propio tiempo y para quien la vida y todo lo que sucede gira en torno suyo. Este personaje puede despertar sentimientos contradictorios y representa a los tantos que fueron y son como él, a los actores civiles de las dictaduras.

El testimonio de Aurelio Sánchez está cargado de contradicciones. Por un lado, parece tener una profunda necesidad de liberarse de la culpa que siente aunque en su propio discurso siempre se manifiesta alguna justificación. Su discurso lo contradice. Una cosa es lo que él quiere contarle a su nieto y otra lo que revela sin proponérselo.

Diego Ibañez siguió decidiendo por mí. No nos unían unos auténticos lazos de camaradería, éramos dos tipos desconfiados y en la desconfianza no cabe la amistad, sino una interesada relación laboral basada en la conveniencia mutua. (…) A finales de los cincuenta, Diego decidió que yo le serviría mejor en Alicante que en Madrid y así me lo propuso. Vi el cielo abierto, comenzaba a pesarme la ciudad, me sentía más solo que nunca (yo, que siempre lo estuve) y deseaba empezar una nueva vida, diferente, donde nadie me conociese. Mis vecinos de la calle Embajadores, que sabían la verdad suficiente como para considerarme un traidor, habían conseguido aislarme. (…). Resultó ser una decisión acertada, de nuevo la suerte iba a estar de mi parte. (…) Enseguida me convertí en uno de los solteros más prósperos y deseados de la ciudad. (Cap. 31, p. 204 y 205)

Víctor necesita aferrarse a algún costado bueno de su abuelo y será Clara quien inicie una búsqueda –por afecto a él- de testimonios que demuestren que no todo lo realizado por Aurelio había sido condenable.

El final de la novela es, en nuestra opinión, controvertido. En el anteúltimo capítulo, luego de leer el testimonio de Aurelio, Clara lo ve como un hombre desconcertante consumido por sus remordimientos.

En el capítulo 36 el narrador en tercera persona dice:

Lo leyó de un tirón [Clara], sin pausas, casi sin pararse a pensar en lo que aquel hombre, del que jamás habría conocido su existencia de no ser por la casualidad de una entrevista en el periódico, contaba con tanta frialdad como apasionamiento. Un tipo desconcertante ese Aurelio Sánchez, tan pronto le parecía un hombre despreciable, capaz de dejar morir a un amigo y de quedarse con lo que no es suyo, como un ser indefenso y desgraciado, devorado por los remordimientos. ¿Cuál de los dos era realmente el abuelo de Víctor?

En ese mismo capítulo, Clara se encuentra con Víctor y mantiene con él un diálogo muy tenso en el cual cada uno defiende a su abuelo.

Víctor le dice:

-Hablas de él como de un monstruo, no creo que fuese tan malo como lo pintas. Se ganó el cariño de otras personas, entre ellas el mío. No voy a consentir que lo insultes de esa manera.

Y el narrador en tercera persona agrega:

Le salió del alma defender a su abuelo. ¿Acaso se estaban enfrentando de nuevo los dos bandos?

En el último capítulo Clara le escribe a Víctor una carta en la cual le dice que

ahora también tienes un motivo para sentirte orgulloso de él, si eso es lo que quieres, aunque no es obligatorio sentirse orgulloso de todos nuestros parientes. Yo podría ponerte algunos ejemplos cercanos.

Hanna Arendt en su obra Eichmann en Jerusalén: un estudio acerca de la banalidad del mal señaló que quienes cometieron los crímenes de lesa humanidad durante el nazismo eran hombres normales, comunes y corrientes, amorosos padres de familia, burócratas que cumplían órdenes, incapaces de reflexionar sobre sus actos.

Dice Arendt[8]:

Lo más grave era precisamente que hubo muchos hombres como él, y que éstos no fueron ni pervertidos ni sádicos, sino que fueron y siguen siendo, terrible, terroríficamente normales.

Aurelio Sánchez-Macías fue un hombre indiferente a la realidad política y social de su país y su tiempo pero participó activamente como miembro de La Falange y represor cultural, enriqueciéndose a costa de la tragedia que se cernía sobre España.

Él comienza su relato diciendo “Yo nací en buena luna” en oposición a Miguel Hernández cuyo verso dice “Yo nací en mala luna”. Él supone que su buena luna ha tenido que ver con las bondades que la vida tuvo para él y que no mereció. En cambio, Miguel había nacido en mala luna: siendo un hombre solidario y justo, un poeta comprometido con su tiempo, murió a los 31 años habiendo sufrido mucho en su vida: el maltrato de su padre, el fallecimiento de su hijo, la cárcel, una muerte injusta.

Yo nací en buena luna.

Le he robado un verso al poeta y lo he convertido en su antítesis para definir mi vida. El poeta, al contrario que yo, nació en mala luna. El no mereció esa corta vida que padeció y yo no merezco esta larga que no he sabido disfrutar. La vida no es justa y está mal que lo diga yo que, sin haber hecho mérito para ello, he gozado de todo lo que cualquier hombre haya podido desear. Quizá mi castigo sea darme cuenta ahora de que, en realidad, y a pesar de todos los logros, no he sido feliz. (Cap. 16, p. 104).

A través de la oposición entre mala luna / buena luna la autora marca en el relato de Aurelio el contraste entre Miguel Hernández y el represor. Al final de su vida, éste último supone que padece Alzheimer. Sin embargo, se trataba de un tumor que afectaba su cerebro y cuya consecuencia era la pérdida de la memoria. Frente a esa situación, decide escribir una suerte de confesión para su nieto quizá como una manera de liberarse del remordimiento y de que quede, al menos en el joven, su recuerdo y, quizá, la posibilidad de recibir el perdón.

Sin embargo, según Horacio González[9]

No hay poder sin escritura. (…) Todo poder vive de ese vaivén entre lo que no puede dejar de escribir y lo que no puede dejar de aniquilar alrededor de la evidencia de que hay rastros por él mismo producidos.

He elegido un cuaderno negro para escribir mis recuerdos no por casualidad. Negras eran las tapas del mismo cuaderno en el que escribió el poeta; yo mismo se lo regalé cuando él ya estaba enfermo de muerte (como yo ahora) en la cárcel de Ocaña. Y yo quise, premeditadamente, que fuese negro, como venganza y como presagio. (Cap. 17, p. 109).

Aurelio Sánchez representa la complicidad civil con la dictadura. Su testimonio está conformado por su propia subjetividad –construida por la autora- que interactúa con la ideología del lector. Por ello, es preciso no perder de vista en ningún momento la situación que se vivía en aquellos tiempos en España y lo que generó la represión: se quemaron libros, se expurgaron bibliotecas, se persiguió, encarceló y fusiló a poetas, bibliotecarios, maestros, obreros, se robaron niños, se violaron sistemáticamente los derechos humanos y estos crímenes quedaron impunes.

Consideramos que sólo la memoria, la verdad y la justicia son capaces de reparar y traer la paz a la sociedad española. Aurelio, a pesar de haber podido analizar algunas de sus acciones –que no fueron reparadas- no termina de comprender cuestiones esenciales de la vida humana y espera estar muerto cuando su testimonio sea leído por su nieto. Se muestra tan contradictorio que, por momentos su cinismo genera un profundo rechazo y por otros algún lector podría correr el riesgo de compadecerse de él.

VISIÓN DE LA SOCIEDAD ACTUAL EN EL TEXTO FICCIONAL. UNIVERSO PÚBLICO Y PRIVADO DE LOS PROTAGONISTAS

La novela incluye personajes que no responden a los modelos de adolescentes y adultos promovidos en los medios de comunicación y en la publicidad comercial, y otros que sí, como por ejemplo, algunas amigas de Clara y amigos de Víctor, y también Aurelio Sánchez-Macías hijo.

La sociedad actual que refleja el libro es una en la cual todavía no se cerraron las heridas de la Guerra Civil porque no hubo justicia, no hubo condena a los responsables, una sociedad que no termina de hacerse cargo de lo sucedido y en la cual la influencia de Iglesia Católica ha sido determinante.

La autora, a través de los diferentes narradores, denuncia la complicidad de la Iglesia con los crímenes de la dictadura y cómo ésta ha contribuido activamente al silencio y la mentira sobre lo sucedido.

-No era yo quien debía contártelo, sino él. Tardé muchos años en enterarme, nunca quiso decirnos nada. En mi casa jamás se hablaba de la guerra, yo ni siquiera sabía que mi padre era “rojo”. En el colegio las monjas decían que los rojos eran diablos y hacían cosas terribles. (Cap. 1, p. 12)

Como ya hemos señalado, Huertas plantea a través de Clara que se habla del hambre pero no de los crímenes y, lo más controversial, los jóvenes son la esperanza de la reconciliación pero no se habla de justicia. No hay siquiera un personaje en la novela que plantee la necesidad de juicio y condena a los responsables de los crímenes cometidos.

José Castillo fue un hombre que sufrió la injusticia y la cárcel. Al final de su vida seguía manteniendo vivos en su corazón las angustias padecidas en aquellos años y, también, los dolores del olvido y la indiferencia de la sociedad. En la novela dialoga con Clara y por momentos lo invaden sentimientos de rencor.

-¡Maldito embustero! –gritó. Eso sería al principio. Después solo fue un traidor. Quiero que sepas lo que pasó, ya eres una mujer. Luego decide si quieres contárselo a tu amigo.

-No es exactamente mi amigo- quiso justificarse Clara.

-Mejor que no lo sea, porque algo le quedará en los genes- pronunció en voz baja, como quien se avergüenza de sus pensamientos.

A Clara le molestó el comentario, no era propio de alguien como él.

-¡Vaya hombre!- exclamó- Dudo que la traición o la maldad sean hereditarias.

-No me hagas caso, el pobre chico no tiene la culpa de haber tenido ese abuelo.

(Cap.  4, p. 28)

Este es un ejemplo de cómo el diálogo a diferencia del mutismo permite la reflexión y la visualización del error aunque –como hemos recalcado- creemos que sólo la justicia aliada a la memoria y la verdad brinda la reparación definitiva.

En relación al universo privado y público de los protagonistas, al igual que en la Guerra Civil, se plantean concepciones del mundo, de los seres humanos y de la vida que confrontan.

En su obra La condición humana[10], Hanna Arendt sostiene que

La pluralidad es la condición de la acción humana debido a que todos somos lo mismo, es decir, humanos, y por tanto nadie es igual a cualquier otro que haya vivido, viva o vivirá.

Para Arendt[11]

Si la identidad del objeto deja de discernirse, ninguna naturaleza común de los hombres, y menos aún el no natural conformismo de una sociedad de masas, puede evitar la destrucción del mundo común, precedida por lo general de la destrucción de los muchos aspectos en que se presenta la pluralidad humana. Esto puede ocurrir bajo condiciones de radical aislamiento, donde nadie está de acuerdo con nadie, como suele darse en las tiranías. Pero también puede suceder bajo condiciones de la sociedad de masas o de la histeria colectiva, donde las personas se comportan de repente como si fueran miembros de una familia, cada una multiplicando y prologando la perspectiva del vecino. En ambos casos, los hombres se han convertido en completamente privados, es decir, han sido desposeídos de ver y oír a los demás, de ser vistos y oídos por ellos. Todos están encerrados en la subjetividad de su propia experiencia singular, que no deja de ser singular si la misma experiencia se multiplica innumerables veces. El fin del mundo común ha llegado cuando se ve sólo bajo un aspecto y se le permite presentarse únicamente bajo una perspectiva.

El franquismo –con el apoyo de la Iglesia Católica- destruyó ese mundo común y todos aquellos aspectos en los que se presenta la pluralidad humana, haciendo uso sistemático de la represión y el terror lo que generó que las personas se encierren en su propia individualidad y desestimen las responsabilidades políticas y las acciones solidarias. Su poder represor se extiende en el tiempo, caso contrario no se explica cómo, luego de tantos años de democracia, los represores no han sido juzgados por los crímenes cometidos.

Hubo seres humanos que han priorizado la esfera pública, la pluralidad de la acción, la militancia política, la solidaridad, como ha sido el caso de Miguel Hernández quien se comprometió con la causa Republicana con su palabra y su vida, y todos aquellos que hoy en día siguen pidiendo justicia.

Paulo Freire[12] afirma que

Estar en el mundo significa estar con él y con los otros, actuando, hablando, pensando, reflexionando, comprendiendo, comunicando lo comprendido, soñando y aludiendo siempre a un mañana, comparando, valorando, decidiendo, transgrediendo principios, encaramándolos, emprendiendo nuevos caminos, optando, creyendo o cerrándonos a las creencias. Lo que no es posible es estar con el mundo y con los otros, sumidos en una cierta indiferencia a comprender por qué hacemos lo que hacemos. Lo que no es posible es estar en el mundo, con el mundo y con los otros sin vernos afectados por una cierta comprensión de nuestra propia presencia en el mundo. Es decir, sin una cierta inteligencia de la historia y nuestro papel en ella.

Por su parte, Fromm[13 sostiene que

Cuando un hombre no puede demostrarse que en algún respecto también es humano, está próximo a la locura pues vivencia un aislamiento de toda la humanidad que casi nadie podría soportar.

En su obra El miedo a la libertad[14] hace referencia a la

necesidad de relacionarse con el mundo exterior, la necesidad de evitar el aislamiento. Sentirse completamente aislado y solitario conduce a la muerte.

Fromm[15] también dice que

El amor hacia un individuo, en tanto esté separado del amor por los semejantes puede referirse únicamente a lo superficial y accidental; por necesidad permanecerá hueco (…). Todos los hombres necesitan ayuda y dependen uno de otro. La solidaridad humana es la condición necesaria para el despliegue de cada uno de los individuos.

Por medio de las citas seleccionadas intentamos explicar de alguna manera las acciones de los personajes que, a lo largo de la novela, permanentemente confrontan por su forma de concebir el mundo y la vida humana.

Aun cuando Aurelio haya sido indiferente a su tiempo y no haya establecido lazos de amor, amistad y solidaridad no se encuentra absolutamente aislado. Su forma de vincularse con los demás dependía de su propio interés pero necesita conectarse con su nieto a través de los regalos, los libros, las cartas, el rescate de la lectura, la confesión.

La autora enriquece la novela con personajes secundarios que amplían los testimonios sobre la Guerra Civil y la dictadura desde sus propias perspectivas.

LA LECTURA Y EL PODER REVELADOR DE LA PALABRA POÉTICA

Mala Luna aborda también la cuestión de la lectura, la censura, la quema de libros, el valor revelador de la poesía.

Para Graciela Montes[16] el sentido más amplio y primario de la palabra leer es

recoger indicios y construir sentido. (…) Es anterior al libro, incluso anterior a la letra, y sin duda anterior a la escuela, a las cátedras universitarias, a los circuitos literarios y culturales. Pero es lo que hace a cualquier lectura ser lectura. Y lo que le da peso y sentido, en consecuencia, al libro, a la letra, a la escuela, a la cultura, a la civilización, a la ciencia. Si esa clase de lectura desaparece, la lectura ya no es lectura.

Montes sostiene que leemos porque estamos perplejos y se pregunta

¿Qué es lo que desencadena esa actividad de construcción de sentido? ¿Qué nos lleva a recoger indicios y a “dibujarnos” el mundo de cierta manera?

Para responder que es

El acertijo, el enigma. Esa presencia, enigmática siempre, de lo que nos rodea cuando la recibimos de manera directa, con nuestros sentidos, en toda su densidad. Leemos porque estamos perplejos, sorprendidos, conmovidos e intrigados. Tenemos la difusa sensación de que, en eso que nos deja perplejos, nos sorprende, nos conmueve y nos intriga, algo hay que tal vez podamos atrapar, alguna clave, un secreto.

Miguel Hernández fue un gran lector de su tiempo, de la realidad que le interpelaba, de la humanidad  que lo conmovía y dejaba huellas profundas en él, de la naturaleza. Miguel leía el mundo y éste escribía en él. Sus lecturas literarias, su amor por la poesía clásica española, su trabajo de escritura arduo y constante, su capacidad de aprendizaje, su voluntad férrea sumados a su extrema sensibilidad conformaron a uno de los poetas más lúcidos de España.

La poesía de Miguel Hernández no se ha fundado puramente en su yo interior sino que existe una comunión entre lo interior y lo exterior. Gira en torno al amor, la naturaleza y la muerte, con vinculaciones con  lo mítico y, también, sentimientos de profunda angustia. Durante la Guerra Civil su palabra poética se vuelve palabra del pueblo en el frente a través de El hombre acecha y Viento del pueblo.

Sánchez-Macías quiso ser poeta, incluso publicó “poemas” para el régimen. Sin embargo, reconocía su falta de talento para la escritura, el poco interés en el aprendizaje. No era capaz de hacer una lectura de la realidad ni de su propia persona. Su única salida fue la victimización.

El comenzó a leer con asiduidad en el tiempo de la guerra refugiado en la casa de una mujer franquista que tenía una gran biblioteca. Luego, su vinculación con la lectura fue a través de los libros que él mismo censuraba. Expurgaba bibliotecas y quemaba libros. Otros libros se los llevaba a escondidas a su biblioteca personal que fue creciendo gracias a los libros robados y confiscados, una biblioteca muy importante en la que no había siquiera un libro de poesía porque Aurelio no podía leer poesía.

Dice el poeta Ramón García Mateos[17] que

el poema es luz que de tan pura hiere, resplandor que revela la negrura del alma, que inquieta las pupilas, deforma los cartílagos y purifica el tuétano del dolor.

La poesía es un espejo que revela al lector lo más profundo de sí, que ilumina tanto como golpea,  y él no era capaz de enfrentarse a su propia miseria. Sin embargo, hubo un solo libro de Miguel Hernández que no quemó y conservó: Viento del pueblo. Ese libro escondido en un trastero, le traerá a Clara la voz encendida de Miguel Hernández y un mensaje para los chicos de su generación: “la juventud siempre empuja”, dice Miguel. Rosa Huertas reafirma la esperanza en la poesía.

A lo largo de toda la novela hay muchas referencias a otros textos literarios e intertextualidades: Scherezada y Las mil y una noches, Peter Pan, La reina de las nieves, Los tres mosqueteros, La isla del tesoro, los cuentos de Edgar A. Poe, muy especialmente La carta robada.

Víctor, a diferencia de Clara, parece estar más vinculado con la lectura por la influencia de su abuelo. Sin embargo, el último libro que Aurelio envía a su nieto es uno de Poe y, como ya hemos señalado, le envía también un sobre con una llave y una nota que dice “Lee y busca”. Esta nota que podría generar curiosidad en cualquier persona muy especialmente si es lectora -aun cuando ya haya leído esa edición anteriormente- le es indiferente a Víctor quien guarda el libro en su biblioteca sin leerlo ni hojearlo. Este libro contiene la clave que le da la pista de dónde encontrar el cuaderno negro que tendría escrito los versos inéditos de Miguel Hernández.

No podemos decir que Aurelio haya sido un lector aun cuando la autora se haya planteado a través de este narrador, la importancia de la lectura. Es probable que los libros se hayan constituido en un refugio para su soledad y los que en el último tiempo lo mantuvieron vinculado al mundo. Quizá le permitieron escribir la confesión a su nieto en el final de su vida, aunque tampoco podemos afirmarlo.

Conclusiones

Con la escritura de Mala Luna, Rosa Huertas homenajea a Miguel Hernández y a quienes como él lucharon por la libertad.

Es una novela que permite muchas lecturas y abordajes, y también controversias. Su lectura posibilita el planteamiento de muchas preguntas y debates: ¿Es posible reconciliarse cuando los crímenes siguen impunes? ¿Qué sucede con los seres humanos en tiempos de descomposición política y social, de miedo y persecución? ¿Cuál es el grado de conciencia que la sociedad española actual tiene sobre lo sucedido? ¿Cuáles son las consecuencias en el presente? ¿Qué clase de sociedad se conforma sin memoria, verdad y justicia? ¿Quiénes son los que no quieren seguir removiendo el pasado? Podríamos plantearnos infinidad de preguntas.

En relación a la memoria de la Guerra Civil en la LIJ española, Isabelle Gräfin Deym[18] sostiene que los autores

fomentaron la reconciliación con el pasado, ofreciendo puntos de vista e ideales coherentes a la transición y debidos a las experiencias descritas de pérdida, dolores y deudas personales.

Pero como señala Lidia Blanco[19]

La situación jurídica planteada en el caso del Juez Baltasar Garzón, nos moviliza preguntas acerca de los procesos lectores en España durante estos treinta años transcurridos después de la muerte de Franco (…).

La sentencia mantiene a partir de una restrictiva interpretación del principio de legalidad penal, que los hechos denunciados no pueden ser considerados “crímenes contra la humanidad”. En consecuencia mantiene que todos los crímenes enunciados están prescriptos.(…).

¿Es posible que en un país en el que la lectura se ha estimulado tan intensamente sucedan hechos aberrantes como éste?

Haciendo nuestras las palabras de Graciela Perriconi[20] podemos decir que si bien Mala Luna es “una ficción que se propone hacer justicia con la memoria” plantea la cuestión de la reconciliación lo que nos lleva a preguntarnos cómo es posible concebir la memoria, la verdad y la justicia a partir de la idea de una reconciliación fundada en la impunidad.

Ana María Machado[21] se basa en Camus para quien la ideología no debe formar parte de las intenciones del autor al momento de concebir su obra pero sí de sus experiencias vitales como artista. Esto implica que la ideología inspira, se encuentra entre líneas de modo subterráneo. Dice la autora:

La ideología ha estado siempre allí, desde el comienzo. Y eso siempre ha sido así. Muchas veces, el propio autor lo ignoraba y el lector común no se daba cuenta. Pero ella está allí, casi como una especie de acto fallido freudiano, que muestra motivaciones inconscientes – o jungiano, cuando es cultural y revela formas colectivas de pensar y señala al mismo tiempo, arquetipos-. Volviendo a Camus: lo que eres y lo que piensas aparece en lo que escribes. A pesar de ti.

Machado también afirma que la ideología de un libro refleja el conjunto de creencias de la cultura, de la época y del autor.

Rosa Huertas se ha planteado una novela que intenta integrar todas las ideas, pensamientos, voces y miradas intervinientes durante la Guerra Civil y la dictadura hasta la actualidad. Cada personaje expone sus razones y de alguna manera justifica su posición pero no hay ninguno que represente a las víctimas del franquismo que al día de hoy siguen pidiendo justicia ante el Estado Español y los tribunales internacionales.

Lidia Blanco[22] considera al escritor de literatura infantil y juvenil

Como un personaje desgarrado entre el fluir saludable del “buen decir” y las esmeradas consideraciones de los selectores, los que decidirán en definitiva sobre el destino de un producto determinado. Docentes, padres, bibliotecarios, agentes difusores del sistema de valores más o menos oficializado y protegido por el Estado, configuran un tribunal ante el que debe rendir cuentas este profesional. Y este marco social sin duda ejerce influencias no siempre claras y manifiestas y se producen palabras y silencios en las tramas literarias.

Por ello nos parece importante hacer referencia a lo no dicho del texto. Para Umberto Eco[22]

“No dicho” significa no manifiesto en la superficie, en el plano de la expresión: pero precisamente son esos elementos no dichos los que deben actualizarse en la etapa de la actualización del contenido. Para ello, un texto (con mayor fuerza que cualquier otro tipo de mensaje) requiere ciertos movimientos cooperativos activos y conscientes, por parte del lector. (…)

Lo no dicho le revelará a cada lector el texto escrito por Huertas.

Valoramos la construcción del personaje del represor Aurelio Sánchez, especialmente cómo la autora ha desarrollado un relato en cual se revela el cinismo y la victimización que de sí mismo hace este hombre, también las claras referencias a la complicidad de la Iglesia Católica con la dictadura, el dolor de José Castillo ante la injusticia y la falta de reparación y, muy especialmente, la figura de Miguel Hernández, poniendo en tema de debate lo sucedido durante la Guerra Civil Española y la dictadura franquista y sus consecuencias en el presente, incluyendo, además, lo que esto conlleva: las acciones humanas en tiempos de descomposición social, el accionar de la Iglesia, la cuestión de los civiles responsables y cómplices de los crímenes y violaciones a los derechos humanos cometidos por el franquismo y por extensión por todas las dictaduras cívico-militares, instalando, además, este debate en las escuelas.

Una vez iniciada la lectura de Mala Luna, el lector –desde su subjetividad- será partícipe activo de las voces y silencios que plantea la autora a través de los narradores. Al llegar al final quizá se sienta invadido por el deseo de ir a la búsqueda de un poema de Miguel Hernández que se menciona en el texto pero no se trascribe y es el poema que Clara le envía a Víctor.  Nosotras lo hemos hecho. Miguel[23] nos dice:

Ausencia en todo veo:
tus ojos la reflejan.
Ausencia en todo escucho:
tu voz a tiempo suena.
Ausencia en todo aspiro:
tu aliento huele a hierba.
Ausencia en todo toco:
tu cuerpo se despuebla.
Ausencia en todo pruebo
tu boca me destierra.
Ausencia en todo siento:
ausencia, ausencia, ausencia.

Para responderle, elegimos las palabras del poeta Raúl González Tuñón[24]  quien al enterarse de su muerte escribió:

¿Cómo llegar al otro lado de las estrellas?
¿En qué zona apacienta sus rebaños de espuma?

¿Dónde florece el guindo de su cayado muerto?
¿Por qué cesó su canto que aún el aire perfuma?

Para su corazón que vio nacer la guerra
dadle un lecho de piedra que riegue un blando río,

Canten los labradores y los mineros canten
en donde su fantasma se alimente de trigo.

Mas yo sé que él está más vivo que el recuerdo,
cuando a sus asesinos los devore la sombra…

NOTAS

[1]  Dice el poeta:

Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
Que vale más que toda la alegría.

[2] En una entrevista a Rosa Huertas publicada en El Eco Hernandiano, la autora señala lo siguiente en relación a Miguel Hernández, y José Castillo y su familia:

Desde que estudié Filología Hispánica es un poeta que me ha fascinado, tanto por la intensidad de su poesía como por las vicisitudes de su azarosa vida. Mi interés se acrecentó al conocer Orihuela y entablar amistad con bastantes paisanos suyos y en especial con la familia de José Castillo.

Para más adelante agregar:

Era un hombre estupendo al que apreciábamos todos los que le conocimos. Él compartió cárcel en Alicante con el poeta, como se narra en Mala Luna y tenía una relación especial con su nieta, aspecto que también se refleja en la obra. He querido retratar también su carácter fuerte y animoso y las dificultades reales por las que atravesó en su vida. Con todo ello he creado el personaje.

Entrevista a Rosa Huertas. En: El Eco Hernandiano N° 30, Fundación Cultural Miguel Hernández. Disponible en: http://www.elecohernandiano.com/numero_30/rayo/rosa_huertas.html (consultado el 14 de abril de 2014)

Por otra parte, en una entrevista publicada por la Fundación Edelvives, Rosa Huertas dice que:

El personaje de José Castillo es real, era el padre de mi amiga Nuria, un hombre estupendo al que tuve la suerte de conocer. He utilizado hechos reales de su vida en esta historia. Todos los amigos del poeta que aparecen también son reales. El personaje de Raimundo Gómez está inspirado en mi abuelo y en los avatares de su vida durante la guerra y la posguerra. Incluso algunos amigos y familiares se podrán reconocer en otros más secundarios.

Entrevista a María Rosa Huertas Gómez publicada por Fundación Edelvives. Disponible en: http://www.quintanal.es/Web_LECTURA/Mala_Luna_2009/MalaLuna_Entrevista.pdf (Consultado el 24 de abril de 2014)

[3 Gräfin Deym, Isabelle. La memoria de la Guerra Civil Española en la literatura infantil y juvenil. En: Revista de Literatura N° 262-263, Barcelona, Centro de Comunicación y Pedagogía, 2011, p. 30 y 31. Disponible en: http://www.centrocp.com/revista-de-literatura-no-262-263-especial-la-lij-y-la-guerra-civil-espanola/. El artículo forma parte de su tesis doctoral forma parte de su tesis doctoral “Imágenes de la Guerra Civil en el libro infantil y juvenil” de la Freie Universität Berlín. El período que abarca su tesis es de 1975 a 2007. Mala luna se publicó en 2009.

[4] Petit, Michèle. Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura. México: FCE, 1999 (Espacios para la lectura), p. 87.

[5] Dolto, F. La causa de los adolescentes: el verdadero lenguaje para dialogar con los jóvenes. Barcelona: Seix Barral, 1990, p. 50 y 51

[6]  Dolto, F. Op cit, p. 50.

[7] Fromm, Erich. “Hitler: la oposición a ese hombre”. En: Fromm, Erich. El amor a la vida. Bogotá: Círculo de Lectores, 1983.

[8] Arendt, Hanna. Eichmann en Jerusalén: un estudio de la banalidad del mal. Barcelona: Lumen, 1999, p. 165

[9] Invernizzi, Hernán y Gociol, Judith. Un golpe a los libros: represión a la cultura durante la última dictadura militar. Buenos Aires: Eudeba, 2007, p. 15.

[10] Arendt, Hanna. La condición humana. Buenos Aires: Paidós, 2009 (Estado y sociedad), p. 22

[11] Arendt, Hanna, Op. cit, p. 67

[12]  Freire, Paulo. “Denuncia, anuncio, profecía, utopía y sueño”, 25 de noviembre de 1996. En: Freire, Paulo. Pedagogía de la indignación: cartas pedagógicas en un mundo revuelto. Buenos Aires: Siglo Veintiuno, 2013, p. 169.

[13]  Fromm, Erich. “Sobre los orígenes de la agresión”. En: Fromm, Erich. El amor a la vida, Bogotá: Círculo de lectores, p. 101.

[14]  Fromm, Erich. El miedo a la libertad. Bogotá: Círculo de lectores, 1977, p. 39

[15]  Fromm, Erich. Ética y psicoanálisis. México: FCE, 1957 (Breviarios), p. 107

[16]  Montes, Graciela. El mundo como acertijo. En: La Insignia. Disponible en: http://www.lainsignia.org/2001/mayo/cul_069.htm

[17]  García Mateos, Ramón. Poesía y literatura no son la misma cosa. En: De amor y de copla. Disponible en: http://deamorydecopla.blogspot.com.ar/2011/08/poesia-y-literatura-no-son-la-misma.html

[18]  Gräfin Deym, Isabelle. Op.cit, p. 28.

[19]  Blanco, Lidia. Seminario “Europa Siglo XX. La literatura española para niños y jóvenes”. Primera Clase. Asociación La Nube – Infancia y Cultura, 2014

[20] Perriconi, Graciela. Tres miradas sobre la literatura infantil y juvenil argentina. Córdoba: Comunicarte, 2012, p. 46

[21]  Machado, Ana María. Ideología y libros para niños. En: Machado, Ana María. Buenas palabras, malas palabras. Buenos Aires: Sudamericana, 1998, (La llave), p. 42 y 43.

[22]  Blanco, Lidia (comp.). Literatura infantil: ensayos críticos. Buenos Aires: Colihue, s/f

[23]  Eco, Umberto. Lector in Fabula. Buenos Aires: Sudamericana, 2013, p. 70

[24]  En su poemario Cancionero y romancero de ausencias.1938-1941

El poema también está publicado en:

Hernández, Miguel. El hombre acecha. Otros poemas. Cancionero y romancero de ausencias. Últimos poemas. Buenos Aires: Losada, 1965

[25]  Fragmento de la Elegía a Miguel Hernández del poeta Raúl González Tuñón publicada en su obra Himno de pólvora, 1943.

El poema también se encuentra publicado en:

Siracusa, Gloria. Miguel Hernández y Raúl González Tuñón, crónica de una amistad poética y militante, “en medio de la tempestad”. En: Macciuci, Raquel (Dir). Diálogos transatlánticos. Memoria del II Congreso Internacional de Literatura y Cultura Españolas Contemporáneas. La Plata, FAHCE-UNLP, 3 al 5 de octubre de 2011. Disponible en: http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/31408/Documento_completo.pdf?sequence=1

FUENTE

Huertas, Rosa. Mala Luna. Madrid: Edelvives, 2009 (Alandar, Morada)


*Este trabajo fue leído el 5 de junio de 2014 en el marco del Seminario “Europa Siglo XX. La literatura española para niños y jóvenes que dicta la prof. Lidia Blanco en la Asociación La Nube – Infancia y Cultura.

Para leer la publicación en formato pdf ver:  Análisis literario de la novela Mala Luna – Moglia-Sly

Seminario “Europa siglo XX: la literatura española para niños y jóvenes”, a cargo de Lidia Blanco – En: La Nube

La profesora y especialista en LIJ Lidia Blanco dictará el Seminario “Europa siglo XX: la literatura española para niños y jóvenes” en la Asociación La Nube – Infancia y Cultura.

Las clases se desarrollarán los jueves a partir del 3 abril y hasta el 26 de junio en el horario de 18 a 21 hs.

Contenidos

Primera Clase: 3 de abril

La guerra Civil Española. Movimientos políticos y sociales que precedieron a la guerra civil. El movimiento obrero. Socialistas. Anarquistas. Comunistas. La Falange. La revolución nacionalista. El rol del General Franco. La Iglesia y la enseñanza. El Estado nacional-sindicalista. Depuración y control sobre las expresiones del arte y la cultura en general.

La resistencia cultural. Los caminos de la LIJ en España.

Fundación Germán Sánchez Ruipérez. (Salamanca, 1981). OEPLI. Miembro del IBBY (1983) Desarrollo cultural y económico de las editoriales que produjeron textos para la infancia. Congreso Internacional IBBY, Sevilla (1994). Revistas, publicaciones, sitios WEB. 

Segunda Clase: 10 de abril

Juan Farias. (1935-2011).Historia de vida. Formación literaria. Reflexiones sobre las formas de adoctrinamiento de los adolescentes durante los años del gobierno de Franco.”Pequeños nazis del 43”. (Loguez, 1987). Criterios de selección presentes en la colección a la que pertenece la novela: “La joven colección”.

Tercera Clase: 17 de abril

Manuel Rivas. Una literatura de denuncia a los crímenes cometidos durante la Guerra Civil. “El lápiz del carpintero”. (Alfaguara, Madrid, 1998; edición argentina, 2006).Novela juvenil contemporánea: un exorcismo contra el fachismo en España. Análisis del estudio realizado sobre la novela del crítico literario Eugenio Alonso Martín.”La lengua de las mariposas”.Cuento. Análisis de la relación del texto con el film del mismo nombre.

Cuarta Clase: 24 de abril

La construcción del campo teórico de la Literatura para niños y jóvenes

Procesos de configuración de enunciados teóricos. Juan Carlos Cervera. Su concepción de la literatura para niños. “La literatura infantil en la educación básica” (Cincel-Kapelusz 1984); Teresa Colomer. “La formación del lector literario”.  Barcelona, Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1998.Gemma Lluch. “Cómo analizamos relatos infantiles y juveniles”, Bogotá, Ed. Norma, Catalejo, 2005.

Quinta Clase: 8 de mayo

 Representaciones de infancia en discursos literarios que abordan una nueva concepción del sujeto social.

El imaginario infantil presente en obras literarias. La literatura fantástica y sus pilares básicos: personajes y escenarios de una narrativa destinada a formar lectores de obras de ficción. Valorización del juego y del lenguaje poético en la nueva generación.

 Primera Parte

 Pilar Mateos. La búsqueda de la identidad en la primera infancia. “Capitanes de plástico”. (SM.1982).”Jeruso quiere ser gente”. (SM 1982).

 Carmen Vázquez Vigo. Artificios literarios propios de la narrativa oral. Lo sobrenatural presente en los relatos y sus resoluciones.”Por arte de magia”. (SM 1986). “Caramelos de menta”. (SM 1981).

Sexta Clase: 15 de mayo

Representaciones de infancia en discursos literarios que abordan una nueva concepción del sujeto social: la libertad y el derecho al juego de niños y niñas.

 Segunda Parte

Joan Manuel Gisbert (1949). El género fantástico como camino de exploración literaria. Ruptura de las leyes naturales y construcción de paisajes oníricos. La marca del cuento de hadas europeo en Gisbert.”Escenarios fantásticos”. Editorial Labor (1979);”El bosque de los desaparecidos”.Edelvives (2010); “El palacio de los Tres Ojos” Edelvives (2011).

Séptima Clase: 22 de Mayo

La literatura para jóvenes: un territorio para conquistar lectores.

Primera Parte.

La literatura juvenil. Perfil de los adolescentes y su visualización como lectores con características propias. Investigaciones contemporáneas sobre la cultura adolescente. “Jornadas de Bibliotecas Infantiles, Juveniles y Escolares”.Mayo 2004.Fundación Germán Sánchez Ruipérez. “Pero, ¿qué leen los adolescentes?”, La cultura de los adolescentes. Conferencia a cargo del sociólogo Jean-François Hernsent.

Jordi Sierra i Fabra. “El último verano Miwok”. (SM 1987); “Campos de fresas” (SM 2008); “La memoria de los seres perdidos”. SM. GA.1998.

Octava Clase: 29 de mayo

La literatura para jóvenes: un territorio para conquistar lectores.

Segunda Parte.

Rosa Huertas. El adolescente actor de su propia vida. La lectura como fuente de autoconocimiento y sostenimiento en una etapa de conflicto y metamorfosis. Literatura y subjetividad. Los clásicos en oferta ficcional para los jóvenes. “Tuerto, maldito y enamorado”. Edelvives, 2011.; “Mala luna”.Edelvives, 2009.

Laura Gallego García. Alegoría del mundo contemporáneo. La crisis de valores. El sentido religioso en la reconstrucción de un nuevo ciclo en la sociedad humana. Intertextualidad con figuras de la teología cristiana. Novela juvenil “Finis Mundi”. Premio El Barco de Vapor. Ediciones SM, Madrid (1999). Primera Edición Argentina: 2010.

Novena Clase: 5 de Junio

Miradas sobre América Latina desde autores españoles. Primera Parte

Nuevas lecturas sobre la conquista de América. ¿Civilización o barbarie? Circulación de ideas sobre el desarrollo del capitalismo en los países del Tercer Mundo. Pueblos originarios: Nuevos relatos sobre la miseria en América Latina.

Alfredo Gómez CerdáBarro de Medellín”.Edelvives 2008.La exclusión de la infancia. El rol de los nuevos trabajadores sociales.

Décima Clase: 12 de Junio

Miradas sobre América Latina desde autores españoles. Segunda Parte.

Paloma Bordons. “La tierra de las papas”.SM.2009. Tendencias multiculturalistas. ¿Integración iberoamericana?

María Isabel Molina. “Colón, tras la ruta del poniente”.Alfaguara.2006.Las zonas oscuras del viaje de Cristóbal Colón.

Undécima Clase: 19 de Junio

Actividad grupal de lectura y producción escrita. Integración de conceptos. Revisión de temas del seminario. Presentación de trabajos de crítica literaria producida por los alumnos.

Duodécima Clase: 26 de Junio

Evaluación del seminario.

En cada una de las clases se abordarán conceptos teóricos y se realizarán talleres de lectura y reflexión de textos literarios.

En relación a la bibliografía teórica, se leerán entre otros textos, los siguientes: 

“Leer en la escuela durante el franquismo”. Carlos Sánchez-Redondo Morcillo. Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha. Colección Arcadia. Cuenca 2004.

Estudio de “El lápiz del carpintero”. Eugenio J. Alonso Martín. Alfaguara, 2006.

“Treinta años de LIJ en España”. Victoria Fernández. En”Anuario sobre el libro infantil y juvenil 2008”.Ediciones SM 2008. 

 “La literatura infantil y sus claves. En “La literatura infantil en la Educación básica”. Juan Cervera. Cincel-Kapelusz, 1984. Páginas 13 a 30.

“El análisis de una narración”. En “Cómo analizamos relatos infantiles y juveniles”. Gemma Lluch, Grupo Editorial Norma, 2005. 

El cuerpo disfrazado”. En ·”La causa de los niños”. Françoise Dolto, Paidós, 1996. (1ra.Edición en francés: Editions Robert Laffont, París, 1985). Páginas 15 a 28.

El encierro”. En “La causa de los niños”, Obra citada. 

Calle de mano única”. (1926-1928). En “Papeles escogidos”. Walter Benjamin, Imago Mundi, Servicios Esenciales S.A., Buenos Aires, 2008. 

“Algunas cuestiones sobre la voz narrativa y el punto de vista”. En “Hacia una literatura sin adjetivos.”. Maria Teresa Andruetto, Comunicarte, Córdoba, 2009. 

Invención de una tradición literaria. De la tradición oral a la literatura para niños. Gemma Lluch, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca, 2007. 

Los niños y la literatura fantástica”, Jacqueline Held, Paidós, 1981.

Cultura escrita, literatura e historia”. Conversaciones con Roger Chartier con Carlos Aguirre Anaya, Jesús Anaya Rosique, Daniel Goldín y Antonio Saborit. Fondo de cultura Económica. México 1999.

La cultura de los adolescentes: ruptura y continuidad”. Jean-François Hersent, Conferencia en “12ª Jornadas de Bibliotecas Infantiles, Juveniles y Escolares”. Tema:”Pero, ¿qué leen los adolescentes?”.Ediciones Fundación Germán Sánchez Ruipérez, Salamanca, 2004

 “Literatura Infantil y Escuela. Un diálogo posible”. Felipe Munita. Corporación Cultural Municipal Valdivia. CONARTE, 2010. 

La infancia y los responsables”. Graciela Montes. En “Literatura infantil. Creación, censura y resistencia. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2003. Página 47.

La frontera indómita”. Graciela Montes. Fondo de Cultura Económica, México, 1999. Selección de conferencias de la autora.

Entre los libros literarios seleccionados para su lectura se encuentran:

 “Los niños numerados”. Juan Farias. Lóguez Ediciones, Salamanca, 1996. La joven colección.

 “Los pequeños nazis del 43”. Juan Farias. Lóguez Ediciones, Salamanca, 1987. La joven colección.

 “Los caminos de la luna”. Juan Farias. Ilustraciones de Alicia Cañas Cortázar. Anaya, Madrid, 1997.

 “Desde el corazón de la manzana”.Juan Farias. Ilustraciones de Manuel Uhía. Edelvives., Zaragoza, 2009

 “El loco de la ría”. Juan Farias. Ilustraciones Irene Fra. Edelvives, Zaragoza, 2005.

 “Los Corredoiras” Juan Farias. Ilustraciones de Jesús Gabán. Ediciones SM, Madrid, 1988

El lápiz del carpintero”. Manuel Rivas. Alfaguara, Buenos Aires.2006.

 “La lengua de las mariposas”. Cuento. En “Relatos invisibles. Antología de cuentos contemporáneos”. Alfaguara, Buenos Aires, 2005.

Sopaboba”. Fernando Alonso. Austral Juvenil, Madrid, 1984.

 “Un puñado de miedos”. Concha López Narváez. Ilustraciones de Margarita Menéndez. Premio Lazarillo 1985.Ediciones SM, Madrid, 1988.

Capitanes de plástico”, Pilar Mateos. Ediciones SM, Madrid, 1983.

 “La bruja Mon”. Pilar Mateos. Ediciones SM, Madrid, 1985.

 “Molinete”.Pilar Mateos. Ediciones SM, Madrid, 1984.

Jeruso quiere ser gente”. Premio El Barco de Vapor 1981. Ediciones SM, Madrid, 1982

 “Las palabras mágicas”. Alfredo Gómez Cerdá. 2do. Premio El Barco de Vapor. Ediciones SM, Madrid, 1983.

Caramelos de Menta”. Carmen Vásquez- Vigo. Ediciones SM, Madrid, 1981.

Por arte de magia”. Carmen Vásquez –Vigo, Ediciones SM, Madrid, 1986.

Jeruso quiere ser gente”. Premio El Barco de Vapor 1981. Ediciones SM, Madrid, 1982

“Escenarios fantásticos”. Ilustraciones de Miguel Calatayud. Editorial Labor S.A., Barcelona, 1979.

“El bosque de los desaparecidos”, Ilustraciones de Francisco Solé. Edelvives, Buenos Aires, 2010.

“El palacio de los Tres Ojos”, Ilustraciones de Chata Lucini, Edelvives, Buenos Aires, 2011.

“El talismán Adriático”. Ilustraciones de Alfonso Ruano. Premio Lazarillo 1980.Ediciones SM, Madrid, 1988.

El último verano miwok”, Ediciones SM, Madrid, 1987. Colección Gran Angular.

 “Campos de fresas”, Ediciones SM, Buenos Aires, 2009, Colección Gran Angular.

 “La memoria de los seres perdidos”, Ediciones SM, Buenos Aires, 2010. Colección Gran Angular.

Tuerto, maldito y enamorado”, Rosa Huertas, Ediciones Edelvives, Argentina, 2011. Novela ganadora del X Premio Alandar de Narrativa Juvenil.

Mala luna”, Rosa Huertas, Ediciones Edelvives, Argentina, 2009. Finalista Premio Alandar 2009.

“Finis Mundi”. Laura Gallego García. Premio El Barco de Vapor. Primera Edición: Madrid, 1999. Primera Edición Argentina: 2010

Barro de Medellín”. Alfredo Gómez Cerdá, Edelvives, 2008. Novela juvenil.

 “La tierra de las papas”. Paloma Bordons. SM. 2009. 

Colón, tras la ruta del poniente”. María Isabel Molina. Alfaguara. 2006

Leer curriculum de la prof. Lidia Blanco: AQUÍ.

Entre el pasado y el presente: la obra de María García Esperón

Quiero compartir con ustedes el enlace a un trabajo realizado por dos chicas españolas, alumnas del Bachillerato en el IES Jaume I de Tarragona. 

Ellas son Camila Echeveste y Ana Pedrosa quienes han investigado sobre la obra de la autora mexicana María García Esperón. La tutora ha sido la especialista en LIJ Anabel Sáiz Ripoll.

Para leer el trabajo de Camila y Ana hacer clic AQUÍ o en la imagen que sigue.

Más información en: La vida de un libro está en manos de los lectores, por María García Esperón.

Sábado, de Alfonsina Storni y Elena Odriozola

Hace un par de días he recibido el libro Sábado, de Alfonsina Storni y Elena Odriozola, publicado por el Taller de Comunicación Gráfica y el Conaculta en 2012, en la colección Había otra vez.

Ante todo quiero expresar mi agradecimiento a Alejandro García Schnetzer – coordinador de esta colección maravillosa- por su generosidad y amabilidad, y también a la ilustradora Eleonora Arroyo quien me hizo el favor enorme de tener el libro en su casa.

El poema Sábado fue escrito por Alfonsina Storni y publicado en su poemario El dulce daño en 1918. Esta obra pertenece a su primera época literaria en la cual su poesía se extiende en la celebración del amor romántico, la sensualidad  y el disfrute de una naturaleza desbordante.

Más tarde, mojados de agua
peiné mis cabellos.

Perfumé las manos
con sumo oloroso de diamelas.

Sin embargo, en este poema en particular ya se revela sutilmente la genial ironía que caracterizará su obra posterior.

Fijos en la verja siguieron mis ojos, fijos.
Te esperaba.

Los versos de Alfonsina recorren pausadamente las hojas de este libro junto a las ilustraciones de Elena Odriozola quien recrea el universo poético con sus trazos delicados, en tonos pastel muy suaves con predominio del azul y que se desenvuelven sobre espacios en blanco.

En una entrevista que le hicieron a esta artista le preguntaron sobre la cuestión de los espacios en blanco a lo que ella respondió:

El espacio blanco lo utilizo mucho desde hace tiempo, elimino todo lo que no sea necesario en el dibujo.

En lo personal, siento que el fondo en blanco es el silencio maravilloso que destaca los acordes armoniosos y poéticos, y que brinda una conjugación y un contraste perfectos entre la palabra de Alfonsina y los trazos  de Odriozola.

Quizá alguna persona pueda pensar que la ilustración de un poema, de la poesía de un autor, le reste significados e imágenes propias del lector al poema. Para mí no es así, la obra creada por Odriozola tiene una potencia narrativa que le suma nuevos significados, la obra en su conjunto es una apertura a nuevas miradas y voces interiores. En cuanto a las significaciones que evoca, cada lector tendrá las propias, como sucede con la obra literaria y el arte en general.

Para mí, este libro es no sólo es un homenaje a Alfonsina Storni sino un encuentro profundo con ella, su universo poético y su tiempo.◘AM

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 Sobre la Colección Había otra vez ver también en este blogEl ciempiés  y la araña, de Juan Gelman y Eleonora Arroyo

LIJ Argentina en Canal Lector

Canal Lector es una iniciativa que forma parte de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (España) que tiene entre sus objetivos el desarrollo de proyectos tecnológicos y culturales, brindando un servicio a docentes, bibliotecarios y personas interesadas en el mundo de la lectura y la literatura infantil y juvenil.

En su portal ofrecen una serie de recursos y también una selección de novedades publicadas tanto en España como en México, Venezuela, Chile y Argentina.

La Fundación Germán Sánchez Ruipérez y la Fundación El Libro han aprobado un acuerdo el pasado octubre para que Canal Lector publique en su espacio una selección de libros de calidad que se editan en Argentina dirigidos a los chi@s y los adolescentes.

Tal como se menciona en el portal de la Fundación El Libro:

Además de la selección de los títulos y de la elaboración de reseñas e información útil sobre cada libro, la Fundación El Libro enriquecerá los contenidos con noticias sobre el panorama del libro, la escuela y la biblioteca en Argentina. El trabajo técnico que aporta la Fundación El Libro se fundamenta en el auspicio de ALIJA, entidad de referencia en el panorama del libro infantil y juvenil en el país.

La coordinación de la sección correspondiente a Argentina en Canal Lector está a cargo de Carlos Silveyra.

Los otros socios de Canal Lector -además de las dos fundaciones mencionadas- son el Banco del Libro de Venezuela, las Bibliotecas Escolares de Chile CRA e Ibby México / A Leer.

Los libros editados en Argentina y seleccionados el pasado noviembre han sido:

  • Quién soy. Relatos sobre identidad, nietos y reencuentros de Paula Bombara / Irene Singer, Iris Rivera / María Wernicke, María Teresa Andruetto / Istvansch, Mario Méndez / Pablo Bernasconi, editado por Calibroscopio.
  • En los dedos del viento de Mercedes Calvo e ilustraciones de Matías Acosta, editado por Editorial Estrada.
  • Qué guapa tu madre de Lydia Carrera, editado por SM.
  • El verdadero negocio del señor Trapani de Pablo de Santis, ilustraciones de Hernán Cañellas, editado por Capital Intelectual 
  • Sucedió en colores de Liliana Bodoc e ilustraciones de Carolina Farías, editado por Alfaguara.
En diciembre la selección fue la siguiente:
  • Ronda de perdedores de Jorge Saldaña, Col. Zona Libre, editorial Norma.
  • En los orígenes, los aborígenes de Adela Basch, Ediciones Abran Cancha.
  • El Zooki de Iris Rivera, Ediciones Quipu.
  • Navegar la noche de Florencia Gattari, Editorial Edelvives Argentina
  • Las dos ventanas de Esteban Valentino. Editado por Ediciones del Eclipse.

Para visitar Canal Lector hacer clic AQUÍ.

FUENTE

LIJ argentina en el Canal Lector. Fundación El Libro.

Diálogos de Primavera en la Casa del Lector – España

La Casa del Lector ya se prepara para Diálogos de Primavera que se desarrollará el próximo año en el marco del ciclo Diálogos de Lectura.

En esta oportunidad, las actividades programadas son las siguientes: 

Palabras poéticas del corazón al viento, impartido por Rocío Antón Cortés

  • Inscripciones hasta el 11 de febrero

 Escribir en el aula, ¿por qué, para quién y cómo?, impartido por Víctor Moreno 

  • Inscripciones hasta el 25 de febrero 

 «Farandufábula» o cómo caminar lúdicamente desde la literatura al teatro, impartido por José Cañas Torregrosa

  • Inscripciones hasta el 11 de marzo

 «Profe, eso no lo pone». Mejorar la comprensión lectora mediante estrategias inferenciales, impartido por Juan Cruz Ripoll

  • Inscripciones hasta el 15 de abril

 

Los cursos se realizarán en:

Casa del Lector - Matadero Madrid

 Paseo de la Chopera, 10 – 28045 Madrid, España

Más información en: Casa del Lector – Fundación GSR

Diálogos de Otoño en la Casa del Lector – En: España

La Casa del Lector de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez continúa su ciclo de Diálogos de Lectura. Se trata de Diálogos de Otoño, una serie de cursos de capacitación destinados a profesionales y mediadores de lectura dictados por especialistas y dirigidos por Kepa Osoro.

Los cursos que se dictarán son los siguientes:

Inscripciones hasta el 15 de octubre.

Inscripciones hasta el 5 de noviembre

Inscripciones hasta el 3 de diciembre.

Los cursos se realizan en:

Casa del Lector - Matadero Madrid

 Paseo de la Chopera, 10 – 28045 Madrid

Dudas y consultas: dialogosdelectura@casalector.es 

Para ampliar la información y leer los objetivos y contenidos de los cursos hacer clic AQUÍ.

FUENTE: Casa del Lector – Fundación GSR.