Bubisher: un bibliobús para los niños del Sáhara

Hace algo más de un año llegó a nuestra casa una princesa, tenía los ojos negros y muy tristes. Su pelo estaba lleno de pequeñas trenzas sujetas por unos diminutos lazitos brillantes, cientos de ellos.
Cuando llegó estuvo casi un día entero durmiendo sin parar, porque venía de muy, muy lejos.
La pequeña princesa Lamina abrió para nosotros un mundo nuevo y maravilloso, lleno de gente valiente; los hijos de las nubes.
Fue por ella y para todos los príncipes y princesas de su pueblo, que nació el
Bubisher.
Bubisher significa en Hassanía: El pájaro que trae la buena suerte.
A nuestra princesa le encantaban los cuentos y las historias, sus ojos tristes se fueron transformando con los días, en dos trozillos de carbón brillante. Y cuando se fue, nos prometimos que haríamos algo para que pudiese seguir escuchando y leyendo aquellos cuentos, que conseguían hacerla feliz.
El Bubisher se transformó por arte del mago
Gonzalo Moure y la ayuda de los niños del colegio San Narciso, en un bibliobús cargado de libros para los Hijos de las nubes.
Llegó a la Hammada argelina, “el desierto de los desiertos”, donde vive nuestra princesa, en septiembre de 2008. Allí se quedó, y allí permanece.
En estos meses ha visitado todas las “madrasas”, y por las tardes ha esperado paciente a que los niños vuelvan a sus jaimas, para prestarle los cuentos que sus madres les leerán para dormir.
A veces, del Bubisher salen malabaristas, y otros seres extraños que cuentan cuentos moviendo unos muñecos con las manos. A los príncipes y a las princesas les hacen reír…
Esta aventura la comenzamos un puñado de locos, y poco a poco el puñado se ha convertido en montón. Ahora somos unos 40, pero lo más importante es que lo que comenzamos los “nasaranis”, lo terminarán los saharauis. Sí, Memona y Daryahla, dos reinas que abrirán el Bubisher todos los días.
Eso si no hay suerte, porque si la hay, dejaremos el bibliobús varado en la arena, y nos iremos a la orilla del mar a seguir leyendo en libertad, en su tierra robada: El Sahara Occidental.

Madrasas: Escuelas de los campamentos de refugiados saharauis en Tindouf.
Jaimas: Tiendas de lona, el hogar en la Hammada.
Hammada: En árabe en lugar de decir “vete al infierno”, se dice “que te envíen a la hammada”.
Nasaranis: En hassanía extranjero.
Hassanía: Dialecto árabe que hablan los saharauis y algunos mauritanos.

Luisa Sánchez
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