De la poesía de Aurelio González Ovies a momentos de mi infancia junto a Florinda y Marcial

Por: Alejandra Moglia

 

“…Escribir para invertir la sombra y descubrir su espalda luminosa y finísima…”.

Aurelio González Ovies.

 

Llegué a Aurelio González Ovies gracias a María García Esperón, quien en su extensa labor de difusión de la poesía y la literatura infantil y juvenil ha grabado una serie de videos en los que pone a la palabra del poeta como el referente fundamental de un encuentro con la oralidad.

Fue escuchar esas primeras líneas recitadas en su propia voz para sentirme inmediatamente transportada a otros tiempos y espacios localizados en mi infancia pero que hoy en día se encuentran dentro mío, espacios habitados por vivencias, sensaciones y personas muy queridas, tiempos de felicidad y, también, de preguntas muy profundas que no encontraban respuestas.

El poeta me llevó a España, pero no a la España geográfica que nunca visité sino a aquella que fui construyendo en mi infancia -y posteriormente en mi adolescencia- gracias a vecinos y amigos de mi familia que habían dejado su patria en los oscuros tiempos del franquismo, personas que contribuyeron junto con mi familia a hacerme una niña feliz, amante de la vida y de la libertad, que aprendió a valorar las cosas simples, es decir las más importantes, pero a la vez una niña que fue guardando en su corazón verdades sobre esa misma vida y sobre la muerte. Con ellos aprendí a disfrutar de la felicidad de sus presencias que se convertían en el mejor regalo para mí, ya que lo que me hacía feliz era que existieran y estuvieran allí conmigo.

Mientras el poema en la voz del poeta seguía su curso y calaba hondo en mí tanto  por las imágenes a las que me llevaba como también por su belleza literaria,  me encontré muy dentro mío con dos personas especialmente queridas: Florinda y Marcial, los almaceneros de mi barrio. Ellos habían tenido que abandonar España de muy jóvenes y emigraron a la Argentina. Pusieron  un almacén en la esquina de mi casa al que yo iba desde muy pequeña con mi mamá. Ellos no habían tenido la oportunidad de tener una formación escolar completa. Sin embargo, eso no fue un impedimento para la valoración de la lectura y la importancia del libro en la vida de una persona, y especialmente de un niño o una niña: cada cumpleaños mío, Florinda abandonaba por un rato el almacén para tocar el timbre de mi casa y regalarme un libro de cuentos. Y, también, durante cada una de las vacaciones que pasábamos en Mar del Plata, Florinda y Marcial nos visitaban y me llevaban un libro de cuentos de regalo. Fueron pasando los años, de niña muy pequeña a casi adolescente, y Florinda fue buscando nuevas lecturas para mí. Los libros que ella me regaló los leí, releí y los viví tantas veces que perdí la cuenta, y hoy en día forman parte de mi biblioteca mágica. Un buen día, los supermercados arrasaron con los almacenes de Buenos Aires y junto a ellos se llevaron historias de vida pero no la mía.

Los videos del poeta se sucedieron y ya no estaban recitados por él sino por María y otros colaboradores cuyas voces hicieron que el viaje por esa España porteña siguiera su curso.

Ya no aparecían sólo mis vecinos y los amigos mayores de mi infancia sino que me encontré con imágenes creadas en mi adolescencia a partir de los poetas de la generación del 27 pero muy especialmente aquellas que construí y que amé profundamente a partir de los versos de Antonio Machado. Recorrí sus bosques, sus ríos, sentí el aroma de los jazmines y de los azahares, pasé por las tierras de los Alvargonzález y escuché aquellos gritos en la Laguna Negra.

Seguí escuchando los poemas, luego leyéndolos, y las imágenes se sucedieron una tras otra, encontrando no sólo a aquella España de mi niñez sino también las cuestiones esenciales que hacen a la vida misma en un espacio literario de belleza y libertad, y -lo más importante- me encontré otra vez con la palabra del poeta que salió a mi rescate una vez más como tantas veces lo ha hecho en mi vida, en este caso, en la palabra de Aurelio González Ovies.

La poesía de este autor está dotada de una gran belleza y profundidad,  que se disfruta abandonándose completamente a ella, y en la cual se encuentran a esos seres maravillosos -humildes, sencillos- que marcaron nuestra vida. Pueden tener distintos nombres -como Florinda o Marcial-, distintas nacionalidades pero coinciden en el hecho de ser pilares, son nuestro sostén y están siempre con nosotros aunque ya hayan partido.

El autor le dedica una especial atención a la poesía para niños que -al igual que la poesía para adultos- está dotada de esa simplicidad que la hace profunda y bella, en la que se le canta a las personas y a las pequeñas grandes cosas que dignifican nuestra vida y la hacen transcender.

La poesía de Aurelio González Ovies es una poesía de resurrección, palabras que vienen al rescate de la vida misma y la hacen renacer.

 


Sobre el autor

Aurelio González Ovies es un escritor asturiano y profesor de Latín en la Universidad de Oviedo.

Entre sus libros de poemas pueden mencionarse Las horas en vano , Versos para Ana sin número, La edad del saúco, La hora de las gaviotas, y Vengo del Norte entre otros. Ha publicado libros infantiles en formato libro-álbum, como: El poema que cayó a la mar, Todo ama, Caracol,  Chispina, y recientemente se ha presentado Mi Madre, todos publicados por la Editorial Pintar-Pintar. Su obra ha sido extensamente premiada y puede accederse a ella a través de sus libros y de sus blogs: Tardes de cal viva y Poemas desde el faro.



Más información en:

Clase de 5º y 6º. Disponible en: http://rosaserdio.blogspot.com/

 

Editorial Pintar-Pintar. Disponible en: http://www.pintar-pintar.com/

María García Esperón. LIJ, Antigüedad y Poesía. Disponible en: http://mariagarciaesperon.blogspot.com/

Poemas desde el faro. Disponible en: http://blog.educastur.es/poemasdesdeelfaro/

Tardes de cal viva. Disponible en: http://blog.educastur.es/tardesdecalviva/

Todo es palabra. Disponible en: http://todoespalabra-ago.blogspot.com/

Todo es palabra TV. Disponible en: http://worldtv.com/todoespalabra

Voz y Mirada. Disponible en: http://vozymirada.blogspot.com/

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22 comentarios en “De la poesía de Aurelio González Ovies a momentos de mi infancia junto a Florinda y Marcial

  1. ¡¡Creo que te mereces OTRAS CASTAÑUELAS!!
    Algún día, cuando cada uno de nosotros descubra qué y quién hay detrás de cada una de nuestras emociones literarias, se nos abrira un cielo de confianza en aquello que nos construye de luz a pasar de las sombras.
    Los besos nuevos te llegarán, esta vez, desde Gijón para que lleven mar y oro de playa y otro punto más a tu geografía de España.
    Rosa

    1. Muchas gracias, María Rosa, por tus preciosas palabras, por el cielo de confianza y esa luz que ilumina nuestras sombras, por las castañuelas que nunca tuve y que gracias a vos tengo ahora conmigo, castañuelas que también forman parte de esa España porteña que me acompaña desde que tengo uso de razón gracias a Florinda, a Marcial y a tantas personas tan queridas. Muchos besos y abrazos.

  2. Querida Alejandra: Una vez más me has hechizado con tu escritura luminosa, con tu España porteña y esa nostalgia que nunca lleves al médico de nostalgias porque es la que te hace mirar el mundo como algo precioso hasta doler.
    Florinda y Marcial, así como los escribes, en cursivas, esperan pacientemente convertirse en una bella historia de tinta y papel en tus manos que dé puerta porteña a tanto sol y a tanta memoria como llevas puestos.
    Y que hasta doler me emociona pensar que la palabra de un Poeta muy grande haya llegado a Buenos Aires a través de la Memoria y del Sol.

  3. Preciosísimo relato nostálgico y cargado de sentimiento. Espero que nunca dejes de renacer con la poesía.
    Un saludo
    Catamaram

  4. Tan hermoso el texto…, tan hermoso y sentido el poema… que me quedo con la emoción de haber encontrado esta página. Un saludo. Chus. Cantabria

  5. Conocemos al poeta, es GRANDE como poeta, pero GIGANTE amigo y como profesor. Paz M. y Ricardo

  6. Bueno… Alejandra… una vez más este texto me ha emocionado hasta -no me da “verguenza” decirlo- lagrimear… Ya había leído lo de Marcial y Florina… y lo ruecuerdo siempre… no sé por qué, hasta me parecen personajes de cuento, de nouvelle…Y qué decir de González Ovies, a quien conocí -creo que lo sabrás- gracias a tus post y publicaciones en la red…con cara de libro…
    Bien… aún sigo bastante emocionado y volveré a escuchar una vez más a Aurelio y leer tu texto…
    Excelente! y como dicen los chicos desformando el lenguaje: TKM
    Ale…jandro

    1. Muchas gracias, Ale! Yo también 🙂
      El poema que está en este post fue lo primero que escuché de él y cada vez que vuelvo a este poema me emociono de la misma forma que la primera vez

  7. Me pasa lo mismo… es como si fuera el abc de la poesía, llevada a un nivel de sensibilidad insondable… mirá vos, que yo ayer cuando lo escuchaba una y otra vez, tenía a lado mío a Marinés (que para la poesía es como una tapia) y me pidió que lo ponga más alto para escucharlo bien…
    Por ejemplo lo de “mi padre que es un hombre que no sabe lavarse los dientes” y lo de la “herencia rota de un patio con baldosas juntadas”… es casi sublime… y no sé quién es el que ha musicalizado eso…Vos lo sabés? Fue María Esperón? Me gustaría saber para poder “tener” esa música… parece un Bach!!! o un Vivaldi… quizá…Bien… me voy a trabajar.

    1. Tenés que visitar sus blogs y miravoces, Alejandro. En cuanto al video, su realización es de Catamaram.

  8. mi abuelo paterno era de asturias-apellido ovies-a mi me encanta escribir,seremos parientes.

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