Canción de Nochebuena, de Carlos Ordenes Pincheira

Mi madre era hermosa como
una madreselva en flor,
era fragancia de aromo,
encanto de agua y amor.

Se fue una noche de enero
tranquila como una brisa
hacia un lejano lucero
donde es flor cada sonrisa.

Yo soñaba irme con ella
hacia distintas regiones
donde danzan las estrellas
al compás de alegres sones.

Yo quería siempre verla
agitando un cascabel,
yo quería retenerla
en mis mares de papel.

Una dulce sinfonía
le dio sus alas brumosas
y se fue mientras dormía
por un camino de rosas.

En un rincón de este cielo
hay un farol encendido,
su luz es un fino velo
en mi pecho adormecido.

Mi madre ahora me envía
desde su casa en el cielo
una canción de alegría
y un oso de terciopelo.

Y en esa luz yo la veo
y escucho su voz serena:
“Hijo mío, te deseo
una feliz Nochebuena…

(c) Carlos Ordenes Pincheira

Del libro: Piedrecitas de colores

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