Camino de Ceide, de Luis Miguel Rabanal

Camino de Ceide

De la mano de la infancia, vistiendo los frutales 
con mi intemperie y llovizna. 
Dentro de las casas ya habita el invierno, su túnica 
es triste como el murmullo que pasa a mi lado, 
paseando la tardecina pleno de nostalgia y de nubes. 
En este camino, una vez, besé los labios radiantes 
de una niña llamada ternura. 
Apenas recuerdo el color de sus ojos, las ramas 
de su lengua. Tan sólo sé que fue hace tiempo 
de este atardecer de soledad y de frío. 
Dentro de las casas se vacía la leña, y alguien, 
acaso sea un hombre muy roto, remueve en sus manos 
la furia del espejo y olvida las horas. 
Camino de Ceide que conduce a la noche. 

(c) Luis Miguel Rabanal

DE: La memoria buscando sus disfraces, 1986

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