Día del Respeto a la Diversidad Cultural – Selección bibliográfica (2º parte)

En esta entrada comparto la segunda parte de una selección de libros que, en su mayoría, abordan leyendas o se relacionan con los pueblos originarios de América, incluyendo algunas sinopsis presentadas por las editoriales.  Esta selección -incompleta- contiene libros que están disponibles actualmente en las librerías, otros que se consiguen usados online, y otros que se encuentran a disposición de los lectores en diferentes bibliotecas. Muchos de los libros de esta segunda parte integran la bibliografía del CD Nº 9 de Educ.ar

Para ver la primera parte de la selección de libros hacer clic AQUÍ.

  • La editorial Colihue presenta su colección Leyendas, con textos de Oche Califa e ilustraciones de Enrique Alcatena. Algunos de sus títulos son:

Los padres de la mandioca y otras leyendas guaraníes

Los guaraníes nos ofrecen una gran cantidad de leyendas, una rica mitología y un mundo sagrado muy complejo. Sus relatos fueron elaborados a través de los siglos, con el aporte de las diversas comunidades de ese origen que habitaron la enorme extensión que va desde el noreste brasileño hasta el Río de la Plata. El contacto con los españoles y los portugueses dejó también su huella en la narrativa de este pueblo.

Entre sus historias abundan las que explican la diversidad de esa naturaleza con la que conviven en estrecho contacto y armonía; son relatos sobre transformaciones trágicas que dieron nacimiento a especies del mundo vegetal y animal, como la yerba mate y el hornero. También, las que describen ese espacio mítico llamado la Tierra Sin Mal.
Si bien hoy los guaraníes han tenido que resguardarse en zonas más reducidas de las selvas y los montes de Sudamérica, su cultura se mantiene, muy arraigada, en las sociedades criollas de Brasil, Paraguay, Bolivia, Argentina y Uruguay.

La cueva de la Salamanca y otras leyendas del noroeste argentino

A veces resulta difícil distinguir en las leyendas del noroeste argentino cuánto hay de indígena y cuánto de europeo. Si bien esas son sus fuentes, la vida de los siglos que siguieron a la conquista española fue moldeándolas hasta darles una identidad propia. Un buen ejemplo de la fructífera “mezcla” lo da la cueva de la Salamanca, cuyo nombre nos remite a una provincia de España, pero que está habitada por seres propios de las culturas nativas del noroeste argentino.

Lo que importa, al fin, es que en todas estas historias hay misterios, aventuras, tragedias. Sucesos y protagonistas tienen a la vez algo de real e imaginario. Ciertos relatos describen el enfrentamiento de las comunidades diaguitas y omaguacas, que habitaban la región, con los invasores españoles, u ofrecen mitos para explicar el origen de especies o elementos de la naturaleza, como la piedra rodocrosita o el cardón. Hay también narraciones de las que participan seres sobrenaturales muy arraigados en las creencias del lugar, como el Basilisco, el Toro Supay o el Runa Uturunco.

Las montañas enamoradas y otras leyendas del antiguo México

Las leyendas del Antiguo México nos permiten descubrir las diversas culturas que lo llevaron a ser uno de los centros civilizatorios más destacados del mundo. En ese territorio -el de Mesoamérica, que hoy corresponde al actual México, pero también a Guatemala, El Salvador, Belice, Honduras y Costa Rica- transcurrió la vida de pueblos como los olmecas, los toltecas, los mayas y los mexicas o aztecas. Unos a otros se influyeron con el paso de los siglos y, aun después de la conquista española, podemos ver que sus tradiciones sobreviven.

En muchas de estas leyendas -que pueden ser leídas como cuentos apasionantes- encontramos datos de sus historias valerosas y trágicas, salpicadas por lo maravilloso. Por ejemplo, las que narran los orígenes del maíz y del cacao; o bien, aquellas que relatan la llegada de los conquistadores europeos. Transmitidas de generación en generación, a veces con la absoluta convicción de que los hechos se dieron realmente así como se los presenta, evocan una identidad que ha resistido las dominaciones y el paso del tiempo.

Diccionario Guarania ilustrado. Guaraní-castellano/Castellano-guaraní, por Félix de Guarania

El Guaraní es la única lengua precolombina que la mayoría de los paraguayos seguimos utilizando como principal medio de comunicación oral. Es empleada a demás por vastos sectores de las provincias argentinas de Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa y por parte considerable de la del departamento boliviano de Santa Cruz. Décadas de desidia lo han ido restringiendo paulatinamente a una oralidad plagada de barbarismos y transfonetizaciones innecesarias. Pero pareciera que las cosas tienden al cambio, desde el 20 de junio de 1992 la Nueva Constitución del Paraguay considera al Guaraní y al Castellano, idiomas “nacionales” y “oficiales” de la República.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

  • Colihue presenta además la colección Biblioteca de Cultura Popular, perteneciente a Ediciones del Sol.

El canto resplandeciente: Ayvu rendi vera. Plegarias de los mbya-guaraní de Misiones, compilación de Carlos Martínez Gamba con ilustraciones de Ricardo Deambrosi

Edición trilingüe (castellano, guaraní paraguayo y mbyá-guaraní) ilustrada de las plegarias de los mbyá-guaraní de Misiones. Textos de una gran belleza, que expresan la tragedia de una cultura ancestral herida de muerte, que percibe el porvenir como un acabamiento.

Relatos y romanceadas mapuches, compilación de César Fernández

Reúne expresiones de los distintos géneros de la literatura mapuche, sistematizando no sólo los contenidos de una rica tradición oral, sino también su forma de contarla y cantarla, lo que permite definirla como una verdadera literatura. No se trata del rescate de obras antiguas, sino de textos que forman parte de la cultura viva y actual de esas comunidades, e incluso de obras de creación individual. Aún más, para esta edición la mayoría de los narradores y poetas revisaron la versión escrita, solicitaron agregados y modificaron detalles. Es una verdadera colección de mitos y leyendas, cuentos de animales y maravillosos, textos poéticos, adivinanzas, chistes. Incluye abundantes fotografías.

Lo que cuentan los tobas, compilación de Buenaventura Terán e ilustraciones de Ricardo Deambrosi

Una selección de la casi desconocida narrativa de este grupo étnico que habita Argentina y Paraguay, realizada por un antropólogo que trabajó durante quince años con él. Las versiones fueron recogidas directamente de la oralidad en la lengua nativa y luego traducidas al castellano. Hay aquí dos vertientes: el mito, o historias consideradas ciertas por los tobas (entre ellas varias sobre los orígenes de los elementos y las cosas), y el cuento, ya reconocido como ficcional. Ambas poseen una asombrosa variedad de temas y una contundente fuerza temática. De todos modos, la caída de lo sagrado al terreno de la pura ficción es gradual y no siempre tiene fronteras tajantes. Contiene fotografías e ilustraciones. 

Ollantay: Drama quechua del incario (Edición bilingüe), compilación de Jesús Lara

El Ollantay es un drama del Incario que se rescató de un códice muy antiguo descubierto en el convento de Santo Domingo del Cuzco. Transcurre a comienzos del siglo XV, durante el reinado del Inca Pachakutec, y narra la rebelión de Ollanta, un gran jefe guerrero, contra ese monarca, por oponerse al amor que Ollanta siente por su hija, la princesa Kusi Qoyllur. Aunque escrito en quechua durante la Colonia, no se discute ya su autenticidad por una larga serie de argumentos, entre los que prima el hecho de que carece de referencias a la fe cristiana y los valores occidentales, y de que late en sus páginas el culto solar. El teatro quechua es tan antiguo como el español, y configuraba allí el principal medio de comunicación. Sus temas eran diversos, y su carácter, realista y de gran expresividad. 

El Ollantay fue traducido varias veces al español y otras lenguas, y también adaptado al género novelístico en diversos idiomas. La presente versión parte de la encontrada y traducida por Jesús Lara -a quien también debemos la versión de la Tragedia del fin de Atawallpa, editada en la Biblioteca de Cultura Popular-, ahora retraducida y comentada para esta misma por el laureado escritor Adolfo Cáceres Romero. Además de confrontar las distintas versiones que existen, ambos autores de Cochabamba se atuvieron escrupulosamente al contenido conceptual de los versos y sus valores estéticos, buscando además la forma poética más adecuada para trasponerlos. Los recursos expresivos de esta obra reflejan la austera sensibilidad indígena, ajena a los impulsos románticos del siglo XIX.

Pop Wuj: Libro del tiempo. Poema mítico histórico Kíchè, adaptación de Adrián I. Chávez

Primera y hasta ahora única traducción realizada por un indígena de habla kí-ché del principal libro de la América Precolombina, verdadero texto sagrado y poema mito-histórico de los kí-chés de Guatemala. Muchos años de paciente trabajo y no pocas adversidades dieron como resultado esta “descolonización” del texto, que introduce sustanciales variaciones a las distintas traducciones del mal llamado “Popol Vuh”, entre ellas en la propia estructura (desaparece la división en partes y capítulos) y en los personajes (que no se dan en pares o gemelos). El traductor fue, además, el primer maestro indígena de su país, Guatemala. Ilustrado con iconografía maya.

Relatos y romanceadas mapuches, compilación de César Fernández

Reúne expresiones de los distintos géneros de la literatura mapuche, sistematizando no sólo los contenidos de una rica tradición oral, sino también su forma de contarla y cantarla, lo que permite definirla como una verdadera literatura. No se trata del rescate de obras antiguas, sino de textos que forman parte de la cultura viva y actual de esas comunidades, e incluso de obras de creación individual. Aún más, para esta edición la mayoría de los narradores y poetas revisaron la versión escrita, solicitaron agregados y modificaron detalles. Es una verdadera colección de mitos y leyendas, cuentos de animales y maravillosos, textos poéticos, adivinanzas, chistes. Incluye abundantes fotografías.

El ciclo de Tokjuaj y otros mitos de los wichí, compilación de Buenaventura Terán

El increíble Tokjuaj es una figura mitológica de los wichí (así se autodenomina el pueblo mataco), y esta recopilación de sus historias, relevadas de narraciones orales, nos pone delante un héroe-antihéroe multifacético y desopilante: Tokjuaj es el desmesurado protagonista de aventuras, desventuras, triunfos, derrotas, errores, genialidades, lealtades, engaños; ya puede ser el salvador de la humanidad con una acción suya, o causar grandes desastres sólo por capricho o negligencia. Si bien es un ente antropomorfo, a menudo lo vemos relacionarse con animales e inclusive convertirse en alguno de ellos o tratar de imitarlos (no siempre con buen resultado). Por otra parte, las andanzas sexuales de Tokjuaj son colosales (“Todo lo que usted quiso saber sobre sexo y no se atrevió a preguntar”). Más allá de su entidad teofánica, en el relato de estas aventuras campean el humor y la simpatía por la figura del héroe. Y si bien esta mitología ha incorporado elementos hispánico-criollos, es -como dice su recopilador- “una forma no occidental de pensamiento, con pautas y lógicas propias”. El autor, en una tarea encomiable por su rigor, respeto y profunda humanidad, relevó todos los materiales que integran este libro en las comunidades wichí del oeste de la provincia de Formosa.

Narrativa quechua del Tawantinsuyu, compilación de Adolfo Cáceres Romero

Los géneros narrativos presentan en la literatura quechua una gran variedad, que va desde los relatos míticos, épicos y fantásticos, hasta los humorísticos y de animales. Toda esta diversidad fue agrupada aquí en tres partes: mitos, leyendas y cuentos, siguiendo un criterio que tiende a universalizarse. Este libro viene a sumarse , tendiendo a la unidad, a Poesía quechua del Tawantinsuyu, publicado en esta Biblioteca y preparado también por Adolfo Cáceres Romero, escritor boliviano con una especial sensibilidad hacia el mundo indígena, cuya literatura ha difundido en una ya vasta obra antológica.

Tragedia del fin de Atawallpa: Atau Wallpaj p’uchukakuyninpa wankan (edición bilingüe), Jesús Lara

Lo que llamamos teatro alcanzó en el Imperio Incaico un alto nivel de desarrollo. Junto con el famoso Ollantay, esta obra es de lo poco que pudo rescatarse del género dramático nativo tras la destrucción por parte de los españoles. Escrita en un quechua limpio, sin impostaciones y en verso, posee ricos recursos narrativos y nos entrega la visión de los vencidos. La temática es eminentemente histórica, trata de la vida de los monarcas y grandes personajes y roza la tragedia. Esta edición entrega la versión en quechua y en español, ilustrada, además, con iconografía de esa cultura.

 Poesía quechua del Tawantinsuyu, compilación de Adolfo Cáceres Romero

 La presente antología reúne las principales creaciones poéticas de una cultura que no ha perdido los sonidos y sentidos de su lengua y que cuenta con varios millones de hablantes. El 1578 los españoles detectaron que los khipus servían para trasmitir la poesía sagrada y ordenó destruirlos. Desde entonces este patrimonio del Incario sufrió grandes pérdidas, pero la trasmisión cultural no se interrumpió porque el verdadero vehículo era la tradición oral. Este trabajo está dividido en Poesía del Incario -que nos ha llegado por obra de recopiladores indígenas o traductores calificados-, Poesía del Período Colonial, ya volcada en la escritura alfabética, y Poesía Quechua Contemporánea. Algunas producciones son anónimas, otras poseen registro de autor. El prólogo encuadra el tema y nos detalla las diversas especies poéticas del quechua.

Mitos chiriguanos: El mundo de los Túnp, Rubén Pérez Bugallo

Desde tiempos remotos, grupos tupí-guaraní, asentados al oeste del río Paraguay, realizaban periódicas migraciones hacia occidente en busca de la Tierra sin Mal

Los guaraníes que viven en nuestro país provienen del Chaco boliviano, y comenzaron a radicarse en las partes bajas de Salta y Jujuy a principios del siglo XX. Sobre ellos y su mundo mítico han trabajado destacados investigadores contemporáneos, pero faltaba el abordaje profundo y sistemático realizado por Rubén Pérez Bugallo en este libro póstumo que reúne su trabajo de campo y las fuentes documentales aportadas por etnólogos que lo precedieron en territorio argentino y boliviano.

  • Otra colección muy destacada es  Cuentamérica, de Editorial Sudamericana. Algunos de sus títulos son:

Lo que cuentan los incas, Aída Marcuse e ilustraciones de Oscar Rojas

Manco Capac gobernó con sabiduría. Un día llamó al Cuzco a todos los muchachos de dieciocho años, para formar su ejército. Les hizo dar calzones blancos, en vez de pantalones, que todavía no se habían inventado, y ordenó a sus capitanes que llevasen a la cima del cerro Guanacauri, que es muy alto, muchas llassu y huanas, un pajarillo muy veloz, y halcones, águilas, buitres, vicuñas, ciervos, zorros y traerle cuantos animales pudieran.

Según las piezas que trajo cada uno, Manco Capac supo enseguida quien era valiente, quien era cobarde, quien era rápido, quien tenia buena puntería y quienes no servían para mucho…

Lo que cuentan en la Patagonia, de Nelvy E. Bustamante, con ilustraciones de Lucas Nine.

Lo que cuentan los mayas, Jorge Elías Luján, con ilustraciones de Oscar Rojas

Lo que cuentan los collas, Miguel Ángel Palermo con ilustraciones de Xulián Roldán

Durante cientos y cientos de años, los collas y sus antepasados vivieron en el noroeste argentino y parte de Bolivia. Cultivaron valles verdes y quebradas de suelo pedregoso.

Todavía hoy los collas guardan muchísimas cosas de aquel “tiempo de antes”. Algunos empiezan a contar, y entonces es como si fuera brotando de entre las piedras un chorrito de agua que crece y crece, y se convierte en un rió lleno de fuerza. Un rió de historias que traen dioses y reyes y brujos y diablos, y también cuentos que dan risa, pensados para entretenerse en las noches frías de invierno, a la luz suave de las brasas del fogón.

Lo que cuentan los tobas, Miguel Ángel Palermo, con ilustraciones de María Rojas

Desde hace muchos siglos los komlek, también conocidos como tobas, viven en la región del Chaco, tierra de árboles duros, montes calientes y ríos turbios. Famosos guerreros, supieron frenar a los conquistadores hasta fines del siglo XX. Los tobas son muy ricos en historias, que crearon a lo largo del tiempo. Historias de cómo se arraso el mundo y de cómo se volvió a formar; de Kañagado, el Carancho, héroe poderosos; de la mujer-pez, del muchacho que cruzo el mar montado en águila…

Ahora, algunas de esas historias saltan de las voces que las contaron durante años y se prenden a las hojas de este libro.

Lo que cuentan los mapuches, Miguél Ángel Palermo con ilustraciones de María Rojas

“Mapu´ llama este pueblo a su tierra, que se estira a los dos lados de la Cordillera de los Andes, en la Argentina y en Chile, entre bosques espesos y lagos verdes y azules, montañas nevadas, volcanes y llanuras interminables.

Durante siglos, los mapuches defendieron su patria contra incas, españoles y criollos. Su tradición supo sobrevivir aun en reservas, tierras pobres y ciudades, y esta tradición, donde la palabra es algo especialmente valioso, guarda una gran cantidad de poesías religiosas y de amor, y muchas narraciones. Hay entre ellas “historias verdaderas” o nütram que explican por que el mundo es como es, leyendas de héroes y recuerdos históricos y “cuentos inventados” o epeu, hechos por el placer de divertirse.

 Lo que cuentan los wichis, Miguel Ángel Palermo e ilustraciones de María Rojas

Durante largo tiempo, y junto con otros pueblos aborígenes, los wichis -a los que algunos llaman “matacos”-fueron los dueños de la región chaqueña argentina. Tierra de montes calurosos, siempre a medias entre la sequía y la inundación, que llega cuando se enloquecen sus ríos perezosos.

En muchos siglos de aprender a vivir en el chaco, los wichis crearon una cultura propia, una manera de entender el mundo, que aparece en gran cantidad de historias. Hay historias de soles que tratan con la gente, de animales que habían, de robos de fuego, de burladores burlados, de héroes. Ahora, esas historias se abren paso en un libro, lejos de los fogones chaqueños, mas allá de las palabras de los viejos, hacia otras partes del mundo.

Lo que cuentan los tehuelches, Ángel Palermo e ilustraciones de María Rojas

Durante siglos, los tehuelches fueron los dueños de la Patagonia, en el sur argentino. Allí crearon una manera de vivir y de entender la vida; es decir, una cultura. Y en las noches, mientras el viento frío soplaba sacudiendo los toldos de cuero, contaron muchas historias. Historias de cuando se creo el mundo. Historias de Elal, el gran héroe, el que trajo tantos inventos para ayudar a los hombres. Historias de cuento los animales hablaban y discutían sus cosas en reuniones bochincheras, y de cuento la ballena no vivía en el mar sino en la tierra y hacia desastres bostezando y bostezando. Historias que pocas veces llegaron a las ciudades y a otras partes del país.

Lo que cuentan los guaraníes, Ángel Palermo e ilustraciones de María Rojas

 Hubo un tiempo en que los guaraníes fueron muchos y eran dueños de buena parte de la selva americana. Allí se ganaban la vida cultivando la tierra, recogiendo frutos silvestres, pescando y cazando. Y del monte sacaban cientos de plantas medicinales. Conocían el laberinto de ríos y arroyos que cruzan la selva, y por ellos viajaban veloces en sus canoas, seguros de su fuerza y de su conocimiento. Hacían la guerra, pero también hacían poesías. A la luz de los fogones, siempre les gusto contar historias que tienen héroes de cuerpos resplandecientes como el Sol y seres malvados que se apropian del fuego, aventuras de dioses y hazañas de gente común.

Lo que cuentan los onas, Ángel Palermo e ilustraciones de María Rojas

En el extremo sur del continente americano se encuentra la Isla Grande de Tierra del Fuego. A lo largo de muchos siglos, ese fue el hogar de los selk´nam, un pueblo de cazadores a quienes se conoce mas comúnmente con el nombre de onas.

Estos isleños, de carácter franco y temperamento poco dado a la obediencia, fueron notablemente hábiles para sobrevivir en los fríos y hermosos bosques fueguinos o en las mesetas ventosas de la isla.
En pocas decadas, los selk´nam u onas fueron borrados de la Tierra. Perohoy, todavía, nos llegan algunas de sus historias.

Lo que cuentan los inuit, Olga Monkman, ilustraciones de Luis Scafati

Lo que cuentan los iroqueses, Márgara Averbach, ilustraciones de Alejandro Ravassi

Lo que cuentan los incas, Aída E. Marcuse, ilustraciones de Oscar Rojas

  • Aquí la colección Cuentamérica Naturaleza, de Sudamericana con ilustraciones de Marta Prada

La leyenda de la ballena, Ema Wolf

Hubo un tiempo en que la ballena vivía en la tierra y andaba de un lado a otro, pastando. Pero el problema no era ese. El problema era que con cada bostezo tragaba cosas: plantas, animales, gente. Todo fue desapareciendo hasta que llego Elal, el gran héroe de los tehuelches, quien para ayudarlos se convirtió en tábano. Fue entonces que…

La leyenda del oso hormiguera, Canela

La leyenda del yaguareté, Canela

La leyenda del hornero, Canela

La leyenda del tucán, Laura Roldán

La leyenda de las estrellas, Leonardo Moledo

La leyenda del ceibo, Aída Marcase

La leyenda del pingüino, Nelvy Bustamante

La leyenda del cóndor, Elena Bossi

La leyenda del picaflor, Silvia Schujer

Esto pasó hace mucho. Cuando el mundo era tan nuevo que las personas aun no lo habitaban. Si, en cambio, los ríos y los arroyos. Las montañas y las piedras. Las flores y los pájaros, muchos pájaros. Pero no como los conocemos ahora. Porque aunque ya tenían alas para volar y voces con trinar, todavía eran de un mismo y único color: marrones como la tierra.

La leyenda del ñandú, Nelvy Bustamante e ilustraciones de Marta Prada

Una leyenda que cuenta por qué el ñandú no puede volar pero sí correr muy rápido y cubrir con sus zancadas enormes distancias.

Esta historia sucedió en el sur del sur, hace muchos años, en una isla de cuyo nombre no puedo acordarme.

“¡Ah, no!”, dijo el gigante Nóshtex al escuchar el rumor del viento. ¿Así que Elal va a ser más poderoso que yo?
En la oscuridad de su caverna rugió como cien pumas juntos y salió a buscarlo con malas intenciones.
Apenas un rato antes, Ella había abierto grande la boca para llorar como cualquier chico cuando nace. Pero no era cualquier chico: era el primero que nacía en la isla. ¡Y el viento corría diciendo que iba a ser el creador de los tehuelches!

La leyenda de la vicuña, Jorge Accame

Era una muchacha muy hermosa. Tenía unan sonrisa dulce y pequeña. El hombre la miró. Sacó su cantimplora y se la ofreció.

-Se me perdió el perro -dijo-. ¿No lo has visto?

La muchacha bebió un largo trago.

-No. Pero acaso lo haya visto mi padre, el dios Llastay. Vive aquí cerca.

La leyenda de la piedra movediza, Laura Devetach

Dicen que hace mucho tiempo, cuando la tierra era joven, existió una piedra enorme. Eso no tiene nada de raro porque el mundo esta lleno de piedras enormes. Pro esta era distinta: más grande que tres elefantes, se posaba sobre el lomo de la sierra. Quedaba en equilibrio hamacándose en el aire. Y siguió, durante siglos. ¿Por qué la piedra se balanceaba, allí, suspendida?

La leyenda del algarrobo, Miguel Ángel Palermo

Al zorro, que siempre fue muy vivo, le llamo la atención ver al hombre tan contento. Lo siguió, escondiéndose entre los arboles, y lo oyó decir:

-¡Ah, que hambre! ¡Ahora me voy a dar un atracón de algarrobas!

“¡Eso es lo que come!”, pensó. Y lo siguió mas de cerca todavía. Al fin llegaron hasta un arroyo donde había un monte con unos arboles que el nunca había visto… 

La leyenda de la yerba mate, Ana María Shua

Cuentan que Yasí, la luna, recorría el cielo y lo iluminaba con el brillo de su piel. Miraba hacia la tierra lejana. ¿Qué había mas allá de las copas de los arbolés? Una noche, la muy curiosa decidió conocer el mundo.

La leyenda del salmón y el Martín pescador, Ricardo Mariño

Del amor nacen los ríos, María Cristina Ramos, con ilustraciones de Mónica Weiss

Los dos amigos se apoyaron espalda contra espalda en un gesto de hermandad infinita. Sintió cada uno la respiración del otro. Enlazaron sus brazos, apretaron sus manos por ultima vez y sin decir nada partieron, sin volver la cabeza. Uno hacia el norte, otro hacia el sur. Solo cuando un viento de pasajes casi desconocidos les golpeo la frente, tomaron rumbo hacia el este, donde vive el mar. Una fuerza inexorable debe haberlos movido, porque el cansancio no logro detenerlos. Soles y lunas fueron testigos de su andar interminable. Y cuando ya sus cuerpos comenzaban a perderse en la impiedad del desierto, Ngünechen, desde le cielo, sintió pena por ellos y los transformo en ríos.

Continúa…

Anuncios