Sandra Comino en el Congreso Interprovincial de Lectura “Entre Ríos lee”.

Foto en: Alfaguara Infantil

Comparto un breve fragmento de la ponencia leída por Sandra Comino durante el Congreso Interprovincial de Lectura “Entre Ríos lee” que se realizó el pasado 26 de octubre.

Trabajo para llevar lectura a lugares vulnerables pero veo, a veces, que llego a sitios donde sí hay libros… hay bibliotecas cerradas…mejor dicho…libros cerrados. Y eso es porque el adulto no despertó. Nuestras escuelas albergan adultos dormidos todavía. Y es hora de vigilia, de desvelo, de revolución en la biblioteca. De usar los libros no con fin utilitario sino de usar en el sentido de ponérselos encima. De llevarlos a la casa, de dejar que los chicos los lleven, que no importa si vuelven manchados o comidos por el perro, que en todo caso los incidentes también tienen adultos detrás; importa que lean. Y tal vez, aunque sean grandes, tendremos que empezar a contarles cómo se cuida un libro, incluso a colegas. No hay peros… ni tiempos para perder. Es hora de hacer. De leer.

Ya sabemos lo que le pasó a la Bella Durmiente por dormir cien años seguidos. Aunque las esperas valen la pena. En este caso la espera terminó.

La bella durmiente era princesa y pasó la infancia condenada por una amenaza. Amenaza de un adulto excluido de una fiesta. Adulto que decidió un destino y que ni siquiera el rey que mandaba más (se supone),  pudo detener ni siquiera quemando todo lo que se le parecía a una rueca.

A esa infancia, que es el territorio del miedo, de la aventura, pero también de las fantasías le tenemos que dar libros. Libros que aniden, acunen y desarmen esos miedos, que fortalezcan las raíces de la imaginación que si no se acarician en la infancia mueren y luego tenemos a los adultos insensibles. Que no pueden ponerse en el lugar del otro. Necesitamos recurrir a libros que conmuevan, que nos hablen de todas las cosas y que nos recuerden las importantes. Que nos cuenten historias cotidianas o fantásticas, de nuestro lugar o de otros lugares. En un mundo real o de fantasía…en los confines… en las dictaduras (para que nunca vuelvan)… en otros tiempos. Libros que reconstruyan la memoria, que nos relaten  la historia, que nos hagan viajar a sitios de donde no deseemos regresar. Pero también que nos lleven a lugares donde nos sea insoportable estar. Lo bello y lo terrible, parafraseando a Nietzche, nos va a acontecer de alguna manera. Entonces ¿Por qué no encontrarlo en la Literatura, aunque sea para chicos? 

Te invito a leer la ponencia completa en el blog del Plan Nacional de Lectura Región 4, para ello hacer clic AQUÍ.
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