Falleció Manuel García Ferré

Trulalá Trulalá Trulalá, todos estuvimos allí.

Volvamos a estar.

Rodrigo Fresán

Foto en: El día
Foto en: El día

Esta mañana falleció el dibujante Manuel García Ferré quien con su obra formó parte de la infancia de varias generaciones de argentinos.

Si mi infancia tiene el sonido de la voz de María Elena Walsh debo decir que también el de la música que iniciaba cada capítulo de Super Hijitus y las voces de sus personajes. Es difícil explicar con palabras lo que sentía al escuchar aquella música que anticipaba un nuevo capítulo de la serie de dibujos animados que no me perdía por nada del mundo.

La memoria tiene sus caprichos y estos se tiñen de nostalgia. Cuando pienso en mi infancia, la recuerdo siempre en verano, con aroma a jazmines del país y paraísos en flor y con gusto a chocolate Jack. Es que ese chocolate contenía un tesoro: un personaje de la colección Super Hijitus. Con esos mini muñequitos, mis amigos y yo recreábamos las historias, inventábamos otras, construíamos nuestra propia Trulalá en donde jugaban, al igual que nosotros, Hijitus, Pichichus, el profesor Neurus, Pucho, Larguirucho, Serrucho, Cachavacha.  

Y la cosa no quedaba ahí, también tomábamos el choclate Nutri Hijitus y comíamos los caramelos rellenos de chicle que traían el dibujito del payaso Firulete que aparecía en el show del Hada Patricia. El primer disfraz que me hizo mi mamá para carnaval, teniendo yo apenas tres años fue el del Hada Patricia. Y además, entre tantos libros y revistas que me compraban nunca me faltó Anteojito ni  los fascículos del Libro Gordo de Petete.

Dibujitos nacionales, personajes animados que formaban parte de nuestra vida cotidiana y de nuestra fantasía. 

Recuerdo que una hermosa noche de verano impregnada con el aroma de los jazmines me encontraba jugando con mi abuelo en la puerta de mi casa. No teníamos la hora exacta, el tiempo pasaba y no nos dábamos cuenta. Recuerdo que no sabíamos si ir hasta la estación para ver pasar el tren. En aquellos tiempos, las puertas de las casas siempre estaban abiertas y mi casa no era la excepción. Nuestra indecisión duró pocos minutos porque imprevistamente una música recorrió el zaguán de mi casa desde el fondo hasta la puerta: era la música con que se iniciaban los capítulos de Super Hijitus. Era la música que hacía latir mi corazón, que me alertaba de aquello que no podía perderme por nada del mundo. Allí estaban mis personajes favoritos con todas sus locuras, allí estaba ese lugar mágico llamado Trulalá, lugar en donde nuestra infancia permanece intacta. ◘AM

El año pasado Banda Dibujada entregó a García Ferré el premio a la trayectoria:

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