“Don Hipólito, navegante”, de Alejandro García Schnetzer (texto) y Antonio Seguí (Ilustraciones)

Comparto la información de prensa de Editorial Comunicarte:

Don Hipólito, navegante siempre está muy ocupado, durante todo el año extraña el mar, por eso, en verano, organiza una travesía que lo saca de su rutina. Un cuento para niños que desde lo absurdo habla sobre las vacaciones, el placer del ocio y juega con la imaginación. Coloridas ilustraciones  hechas en crayón por A. Seguí.

Alejandro García Schnetzer nació en Buenos Aires en 1974, y desde el 2001 que está radicado en Barcelona. Estudió Edición en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Barcelona, instituciones en las que luego se desempeñó como docente. Desde 2004 trabaja como director de colecciones en Libros del Zorro Rojo.

Antonio Seguí nació en Córdoba, Argentina. Cursó estudios de Pintura y Escultura en Francia y España. Colaboró en la ilustración de varias publicaciones en América Latina. En 1958 se marcha a México, donde conoce a David Alfaro Siqueiros. En 1963 expuso en la Bienal de Pintura Joven de París, ciudad en la que reside desde entonces. Ha expuesto en numerosas galerías de América y España y ha sido galardonado con múltiples premios nacionales e internacionales.

www.antonio-segui.com

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El pasado 21 de septiembre Plaza de Autores publicó en facebook una entrevista a Alejandro García Schnetzer. Comparto aquí un fragmento de la misma:

¿Podrías acercar una respuesta sobre el por qué y el cómo de algunas rupturas que parecen jugarse desde el título mismo, en un texto como el de Don Hipólito, navegante? 

La idea de ruptura me parece que también es un juicio individual. A lo largo de un relato, transcurre la imaginación de los lectores, a lo que debemos añadir en este caso el hecho de tratarse de una obra coral, donde coexisten el registro gráfico y textual, con sus propios discursos, y la diversidad de relaciones entre si.

En este mismo sentido, ¿cómo se da el juego “reverencia/ irreverencia” que parece surgir en la lectura de Don Hipólito?

Retomo lo anterior, pienso que hay dos planos diferentes de análisis: lo que los autores producen, y los significados que los lectores atribuyen a esa producción. Un autor puede proponerse escribir algo entretenido, y un lector puede boyar en el tedio. Asumir que hay una correspondencia directa entre lo producido y lo interpretado, es omitir la propia naturaleza de la lectura. Discépolo escribió una vez: «Tanto dolor que hace reír». Creo no haberme propuesto ningún juego sobre la reverencia y la irreverencia; sin embargo cada quien es libre de interpretar si ese juego sucede.

Leer la entrevista completa AQUÍ.

FUENTE DE LA ENTREVISTA: Plaza de Autores, en Facebook

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