Tres libros de Horacio Clemente

Los tres libros a los que me referiré en esta entrada son Historias con perros y gatos, Amores imposibles y otros encantamientos, y El pueblo de San Perro.

Historias con perros y gatos con ilustraciones de Leo Arias ha sido publicado por Macmillan-Estrada en su colección Azulejos – Niños. La obra contiene seis cuentos cuyos protagonistas –como el mismo título lo señala- son perros y gatos. Desde la mirada de estos protagonistas el lector podrá reflexionar sobre sus propios deseos, miedos, incertezas y alegrías.

Amores imposibles y otros encantamientos lo editó Colihue en su colección Libros del malabarista. La ilustración de tapa pertenece a Gustavo Roldán. Se trata de cinco cuentos marcados por una intertextualidad que remite muy especialmente a los cuentos clásicos y maravillosos.

El tercer libro es más reciente, se publicó el año pasado. Se trata de El pueblo de San Perro, ilustrado por Pepe Fainberg y publicado por Ediciones Las Bestias Peludas. El título del libro se corresponde al título del primer cuento incluido en esta edición. El otro relato es Crónicas de un cazador. Son dos cuentos sumamente inquietantes en los cuales Horacio Clemente desarrolla con profunda ironía su mirada sobre los seres humanos y la historia.

Como no podía ser de otro modo, la poética del autor atraviesa cada uno de estos relatos. Resumiendo, los elementos que caracterizan su obra y que están íntimamente relacionados entre sí son el humor, la ironía y tragicomicidad, la crítica social y política, las referencias a la oralidad, la intertextualidad.

En una entrevista que Alejandro Seta le hizo a Horacio Clemente para el diario Tiempo Argentino, le preguntó acerca de la importancia que tuvieron sus versiones de algunos relatos de Las mil y una noches en la colección Cuentos de Polidoro. El autor señaló, entre otras cuestiones, lo siguiente:

Yo escribo para los chicos de la calle. No son cuentos para vender en los colegios, sino en los kioscos. Si son más vitales es porque no están condicionados por la educación, la conducta, lo que se debe hacer, estudiar, leer. Están escritos para chicos que viven. Yo me crié en la calle, fue mi segundo hogar. Era más libre, más espontáneo, más vital.

Para más adelante agregar casi al final de la entrevista:

(…) lo que vende: “La muerte no existe, tengo que ser optimista, ¡tú puedes!” Y yo tengo una visión pesimista con respecto al destino del hombre. Por eso es muy difícil escribir para chicos, sobre todo para los más chiquitos, porque como adultos escribimos de las cosas que a nosotros nos preocupan, pero ¿nos preguntamos qué es lo que le puede preocupa a un chiquito de tres años?

Por eso el autor no habla de LIJ sino de LIJATE, una sigla inventada por él que significa Literatura Infantil Juvenil Adulto Tercera Edad.

Dice Clemente:

Es irónica, pero explica una verdad. Hay cuentos que juntan a un chico y a un adulto porque los dos disfrutan. A nosotros nos pasa como lectores, Y eso es lo que me gusta escribir, LIJATE. Para el chico y para el padre. Cuando escribo pienso en un lector ideal, y muchas veces soy yo, o ese chico que soy yo. Un buen ejemplo de esto me parece un cuento que mi nieta le pide a su mamá que le lea todas las noches, y que es un cuento de Adela Basch, “Todo en tren”, donde el humo del tren va formando palabras y las va transformando. Cuando lo leí me emocionó! También sucede con poemas de Gabriela Mistral que me resuenan como rondas de niños, como “Canciones de cuna”, “Rondas”, “La desvariada”, “Jugarretas”, “Cuenta-Mundo”, “Casi escolares”, e “Íbamos a ser reinas”. Esos poemas sí son como para que también los muy niños puedan escucharlos, recitarlos por sus mayores, y los mayores los vamos a recibir, al leerlos, con emoción, porque además de ser tan afectivos están muy bellamente escritos. Al volver a leerlos me resonaron como ayer, y allí encuentro sin duda esa literatura que no es para ninguna edad en particular, porque el ser humano está en ella.

De lo dicho en estos fragmentos de la entrevista me interesa destacar lo siguiente:

  • Cuentos vitales, no condicionados por la educación, la conducta, el deber de…
  • Visión pesimista con respecto al destino del hombre, dificultada para escribir para chicos, al menos lo que se espera que se escriba para chicos por parte de algunos sectores.
  • LIJATE, una sigla referida una literatura para tod@s, independientemente de la edad. Literatura que no es para ninguna edad en particular porque el ser humano está en ella.

Estos tres aspectos destacados confluyen en su poética y tienen estrecha relación con los elementos mencionados anteriormente.

Jacqueline Held [1] nos dice que el humor supone una contradicción de naturaleza interna para más adelante agregar que

El espíritu humorista, como el espíritu irónico, es un espíritu que puede jugar, que tiene juego. Un espíritu no dogmático. Un espíritu abierto, disponible.

También señala que

A la edad en que el niño pequeño aún manifiesta predilección por las historias de animales, aceptará a la perfección la proyección en el héroe principal del álbum – animal-niño – no sólo de sus propios problemas y temores, sino de sus pequeñas ridiculeces y defectos varios: se reconocerá y divertirá, mientras que rechazaría una crítica moralizante. [2]

En los libros aquí mencionados el humor recorre las historias que se cuentan. En Historias con perros y gatos, los miedos, cavilaciones, ansiedades, tristezas, alegrías, egos que forman parte de la diversidad de los seres humanos independientemente de su edad se plasman en los protagonistas cuadrúpedos de esta historia. Chicos y grandes podrán verse reflejados en los relatos aquí contados en los cuales la ternura tiene un lugar central junto al humor. Las actitudes ridículas, ingenuas, mezquinas, amorosas provocan risa y reflexión.

En el cuento Perro grande, gato chico el narrador de la historia es el mismo perro que se presenta así:

El gato de al lado tiene once meses y es lo que se dice un chico. Le gusta jugar y juega como chico. Yo soy perro y grande, le llevo dos años. [3]

El perro narra las vicisitudes que, según cuenta, debe padecer por culpa de este gato que se las trae y que por ser más chico que él todo el mundo consiente.

Del techo en que estaba quiso volar hasta la terraza de enfrente igual que Batman. Cayó como una bolsa de papas, en medio del vuelo. No cayó sobre la vereda, cayó encima de mí. Casi me quiebra la espalda.[4]

Si el gato de este cuento es muy travieso, el protagonista de El gato que se conocía a sí mismo es un personaje extremadamente reflexivo, con profundas cavilaciones filosóficas, que había hecho propio el imperativo Conócete a ti mismo.

Soñando con esta frase y con la tarea de indagarse para no confundirse y creer que se conocía a sí mismo cuando en realidad no se conocía, un día se dijo: “No tengo problemas, yo sé que me conozco a mí mismo”. [5]

La tragicomicidad se maniesta en varios de los relatos incluidos en estos libros. En El perro que era todo un hombre, el humor permite sobrellevar la tragedia personal y social de aquellos que incapaces de conmoverse frente al sufrimiento de los demás, están ávidos de explotarlos y acumular riquezas. Así, Duro, el protagonista de este cuento, es un perro guardián que no lloraba por nada del mundo y al que le encantaba acumular huesos –los suyos y los de los otros-.

Duro logró que su dueño permitiera entrar en la casa a los otros perros. Estos consideraron que, al fin y al cabo, Duro los estimaba y que algún cariño les tenía. Pero no lo hizo por eso, sino para que, si querían entrar y subir a la cama o a los sillones como hacía él, le trajeran más huesos. [6]

Marc Soriano dice que

De hecho, al poner de manifiesto un contraste, un absurdo manifiesto, “lo cómico” permite cuestionar no sólo la pena o la preocupación sino toda la realidad. Engendra una impresión de gratuidad que se irradia sobre todo el universo que nos rodea, lo que nos dispensa, al menos por un instante, de sufrir el peso de las angustias que nos agobian y, en particular, de creer en la muerte. [7]

Jacqueline Held se refiere a la ironía de este modo:

A menudo más dura, cáustica, despiadada, la ironía se definirá casi siempre como un tipo de relato que hace escuchar una verdad fingiendo decir lo contrario. [8]

En Cuento didáctico el protagonista llamado Lázaro encuentra en un envase de crema para afeitar un genio que cumple sus deseos.

En relación a Lázaro, el narrador nos dice que

Andaba tan en la mala el pobre que los vecinos justamente, con ese ingenio que tiene la buena gente de barrio, le decían “El muerto que camina”. [9]

La crítica política y social y la intertextualidad son manifiestas en este cuento así como en los otros incluidos en estos libros.

Habían tenido como doce o noventa hijos (las estadísticas demuestran que los pobres dan a luz a montones) pero como no habían sabido ponerles límites eran todos una sarta de sinvergüenzas. Eran malos, egoístas y haraganes y no se acordaban de los pobres viejitos ni por casualidad. (En: Cuento robado) [10]

Alusiones a la Argentina de los 90, a la situación de los jubilados, a la devastación del medio ambiente, a las crisis económicas generadas por los centros de poder y también a las miserias humanas y prejuicios de todo tipo atraviesan las historias. Las situaciones desopilantes, el disparate generan la risa y nos permiten relajarnos frente la terrible realidad planteada y reflexionar críticamente.

Por medio de la intertextualidad recrea los cuentos clásicos y maravillosos o toma elementos de ellos haciendo alusión al imaginario actual y situándolos en un nuevo escenario en donde la globalización y las crisis económicas han hecho estragos.

Así las cosas le dijo un día su mujer: “¿por qué no vas a pescar? Te traés unos bagrecitos, hacemos un lindo caldo con arroz y maíz, unas cebollitas, media damajuana de vino suelto y con eso tiramos una semana entera”.

-¿A dónde voy a ir si la Costanera está casi toda privatizada y el río está contaminado?

– Andáte al Tigre; allí vas a encontrar un lugarcito libre. Y por lo de la contaminación no te preocupes, que si hervimos el pescado dos o seis horas y lo lavamos con lavandina no va a quedar virus que nos mate. (En: Un hombre al que le picaba el bagre) [11]

También hay alusiones a la forma de vida posmoderna, a la frivolidad, a la superficialidad, al consumo, al deseo de ser hermoso y joven, a la presión que ejercen los medios en los ideales de belleza.

-Esto es muy lindo, sabés, pero cuando me miro al espejo y me veo todas estas arrugas me viene la depre. Yo ya estoy en la tercera edad y en cualquier momento me mandan a la cuarta. ¿No se puede hacer nada?

-¿Por esa pavada se preocupa, con lo adelantada que está la ciencia?

El genio sacó entonces un bisturí, lo movió en el aire de arriba abajo y después llevó a don Lázaro frente a un espejo.

-¡Qué varón, hermano, qué varón! –gritó cuando se vio con la cara nueva- ¡Sos un genio, viejo! (En: Cuento didáctico) [12]

En estos cuentos es interesante remarcar además el componente transgresor, la metáfora política y social de la Argentina de los 90. Clemente no escatima en dar nombres: hay referencia directa -con apellido incluido- a Cavallo, a Dromi, a organismos como el FMI, entre otros.  Estos relatos se constituyen, además, en una metáfora de la hipocresía social y todos los prejuicios que se manifiestan.

Es de destacar, a partir del fragmento citado del diálogo entre Lázaro y el genio -y que se hace extensivo a los otros relatos-, el lenguaje coloquial utilizado por el autor, las formas de decir del porteño. También, la revalorización que hace el autor de la tradición oral. En sus relatos hay permanentes alusiones a la oralidad aunque de manera irónica y poniendo en cuestión lo que se dice.

Volviendo a la intertextualidad, hay otras referencias a los cuentos clásicos y maravillosos en donde el humor disparatado y los nuevos escenarios recrean la oralidad. Cuento didáctico, por ejemplo, pone en un nuevo escenario –y envase- a un genio como el de la lámpara de Aladino.

– ¡Pero si Aladino no tuvo ese inconveniente!

-Era otra época, cuando las cosas se fabricaban para durar; negocios son negocios; usted sabe cómo es este asunto de la sociedad de consumo. (En: Cuento didáctico) [13]

Este mismo cuento alude, también, a la historia bíblica de Lázaro. 

Por otra parte,  El gato que se conocía a sí mismo nos remite a El Quijote (y a la filosofía de los presocráticos) y el cuento El desván alude a El soldadito de plomo de Andersen. En este cuento no es el humor el que tiene el protagonismo; por el contrario está presente esa belleza melancólica del cuento original de Andersen:

Nunca más oyó venir rumor alguno del desván. Nunca más se transformó su personalidad. Más aún: cierta noche, mucho tiempo después, entró en aquella habitación y la encontró casi desnuda. Ningún juguete. Algunos trastos y unas pocas fotografías. [14]

Otro aspecto para remarcar es la crítica –siempre a través de la ironía- que el autor hace de lo moralizante y el didactismo.

En El pueblo de San Pedro, el autor manifiesta de manera más punzante –como lo señaló en la entrevista mencionada- esa visión pesimista de la humanidad y de la historia.

Cuando llegaron los primeros perros, es decir los fundadores de San Perro, mataron a todos los gatos y se quedaron ahí.

Sin embargo estos perros no eran criminales: mataron a los gatos simplemente para quitarles el lugar. [15]

Los datos que presenta el narrador al iniciar el relato son ambiguos y vagos:

No se conoce con exactitud el origen del nombre de ese pueblo habitado exclusivamente por perros. Y no vaya a creerse que se trata de un pueblo grande, sino de apenas veinte o treinta habitantes. [16]

El cuento se constituye en una distopía pero al igual que en los otros relatos, el humor y, en este caso en particular, la ironía es salvadora.

En Crónicas de un cazador, el narrador venido a cronista nos dice:

Podría decirles cuántos indios cacé en mis arriesgadas y solitarias hazañas. No piensen que perdí la cuenta o que olvidé la cantidad. Me lo callo por discreción y porque soy una persona de honor. [17]

Estos dos cuentos son una metáfora política del mundo, de la opresión generada por el poder en sus múltiples expresiones, también de la hipocresía.

Crónicas de un cazador alude a las conquistas del desierto y se constituye en una alegoría del pensamiento perverso, mezquino y siniestro que todavía hoy muchos sostienen de manera hipócrita.

Como señala Soriano [18] la doble función de lo cómico permite, por un lado, tomar distancia y desmitificar un prestigio o autoridad (a través de la parodia) y por otro destensar una situación explosiva, socializar al individuo reduciendo su agresividad (a través de la ironía).

En este sentido hay que tener presente que el humor, la risa que genera nos convierte en individuos con una mirada más amplia, más profunda, más diversa. Nos ayuda a liberar tensiones y a reflexionar sobre nosotros mismos y el mundo desde otro lugar más libre, nos posibilita cuestionar la realidad y nos ayuda a desarrollarnos más armónicamente. La niña, el niño que crece desde la libertad del juego y el humor tendrá la posibilidad de, al decir de Soriano[19], convertirse en alguien capaz de transformar el mundo.

Por esto los cuentos escritos por Horacio Clemente son vitales, no están condicionados por la educación ni por los deberes a cumplir, ni por la edad del lector, no domestican. Se trata de observar y reflexionar desde esa distancia y esos caminos que el humor y los juegos del lenguaje junto a la ternura nos ofrecen para poder ver aquello que lo moralizante, lo estrictamente académico, lo prejuicioso, lo rígido y el poder nos esconden.◘AM.

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[1] Held, Jacqueline. Los niños y la literatura fantástica: función y poder de lo imaginario. Barcelona: Paidós, 1977, p. 143.

[2] Held, Jacqueline. Op. Cit., p.145

[3] Clemente, Horacio. Historias con perros y gatos. Buenos Aires: Estrada, 2012 (Azulejos-Niños), p. 29

[4] Clemente, Horacio. Op. Cit,  p. 31

[5] Clemente, Horacio. Op. Cit,  p. 43

[6] Clemente, Horacio. Op. Cit,  p. 63

[7] Soriano, Marc. La literatura para niños y jóvenes: guía de exploración de sus grandes temas. Buenos Aires: Colihue, 2010, p. 362

[8] Held, Jacqueline. Op. Cit., p.143

[9] Clemente, Horacio. Amores imposibles y otros encantamientos. Buenos Aires: Colihue, 2012 (Libros del malabarista), p. 72

[10] Clemente, Horacio. Op. Cit., p. 83

[11] Clemente, Horacio. Op. Cit., p. 53

[12] Clemente, Horacio. Op. Cit., pp. 76-77

[13] Clemente, Horacio. Op. Cit., p. 78

[14] Clemente, Horacio. Op. Cit., pp. 23-24

[15] Clemente, Horacio. El pueblo de San Perro. Alejandro Korn: Las Bestias Peludas, 2013, p. 15-17

[16] Clemente, Horacio. Op. Cit., p. 9

[17] Clemente, Horacio. Op. Cit., p.28

[18] Soriano, Marc. Op. Cit., pp . 364-365

[19] Soriano, Marc. Op. Cit., p . 368

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 Bibliografía

Clemente, Horacio. Amores imposibles y otros encantamientos. Buenos Aires: Colihue, 2012 (Libros del malabarista)

Clemente, Horacio. Historias con perros y gatos. Buenos Aires: Estrada, 2012 (Azulejos-Niños)

Clemente, Horacio. El pueblo de San Perro. Alejandro Korn: Las Bestias Peludas, 2013

Held, Jacqueline. Los niños y la literatura fantástica: función y poder de lo imaginario. Barcelona: Paidós, 1977

Seta, Alejandro. Horacio Clemente: “Escribo cuentos para chicos vitales, no para escolares”. En: Tiempo Argentino, 20 de agosto de 2011. Disponible en: http://tiempo.infonews.com/notas/escribo-cuentos-para-chicos-vitales-no-para-los-escolares

Soriano, Marc. La literatura para niños y jóvenes: guía de exploración de sus grandes temas. Buenos Aires: Colihue, 2010. (Traducción, adaptación y notas de Graciela Montes)

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