Se realizaron las Jornadas Internacionales de LIJ en Buenos Aires

El 24 y 25 de mayo pasados se llevaron adelante las mesas de reflexión e intercambio de las Jornadas Internacionales de LIJ en Buenos Aires organizadas por Claudio Ledesma y el Círculo de Cuentacuentos. También se realizaron una serie de talleres a cargo de distintos especialistas.

La apertura e inauguración de las Jornadas estuvo a cargo de Claudio Ledesma y nuestra querida escritora Laura Devetach.

Tras los agradecimientos, Laura habló sobre “Vida, arte, cuentos”. Entre otras cuestiones, dijo que “la vida es una narración continua”, que “está pegada al relato aunque no lo parezca”. Y en relación a esto, se refirió a cómo nacieron algunos de sus cuentos y las capas que los conforman como, por ejemplo, “El garbanzo peligroso”.

Señaló también que lamentablemente al día de hoy sigue habiendo sectores que consideran la LIJ como algo menor, manifestando en sus apreciaciones notables “aspectos de desinterés y desconocimiento del campo”.

Según Laura, los enigmas de la existencia mantienen viva la curiosidad y las ganas de vivir para develar secretos. Esto posibilita leer la realidad de una manera diferente. Es por ello que la literatura y el arte no deben separarse nunca y son “factores que funcionan como otro torrente de sangre”.

Para Laura, “las palabras están escritas con la tinta de la vida, tinta que ayuda a tomar conciencia para construir esa vida como si fuera una obra de arte”.

A continuación de la apertura, se dio inicio a la primera mesa de reflexión “El derecho a morder libros: cómo leen los más pequeños y qué nos dicen sobre sus elecciones”. Las disertantes fueron la colombiana Yolanda Reyes (nuestra querida Yolanda Reyes, como señaló Raúl Cuevas, el moderador) y Liliana Cinetto.

El clima creado por Laura Devetach con la profundidad y sensibilidad de su tono poético, con su voz en la que vibra musicalmente la hermosura de su persona continuó con la exposición de Yolanda Reyes quien cautivó a todos los que estábamos presentes. Habla Yolanda y uno se conmueve y se moviliza.

Ella dijo: “los bebés me han enseñado más sobre la lectura y la condición humana que cualquier otra población

Se refirió a la necesidad imperiosa y urgente de invertir en primera infancia y a la brecha que se conforma entre quienes tuvieron la contención afectiva y amorosa de los arrullos, las caricias, el abrigo del lenguaje y los que no los tuvieron. Esa brecha, si bien no aumenta a lo largo de los años, tampoco se achica y, por eso, los adolescentes y  adultos que no fueron nutridos afectivamente en su primera infancia siempre serán más vulnerables.

Señaló también que “en las frases de los niños podemos ver la calidad de su nutrición afectiva”, nutrición que se sustenta en las nanas, los arrullos, los cuentos, las poesías, es decir en el equipaje simbólico que los adultos transmiten a los niños. Y dijo: “no es un método, es un triángulo amoroso” que está conformado por la niña o el niño, el libro y el adulto.

Yolanda sostuvo que “el derecho a la lectura es la garantía del derecho a la educación”, por eso –y por la necesidad de invertir en primera infancia- “la política y la poética siempre andan tan juntas en la primera infancia”.

A lo largo de su charla, contó muchas de sus experiencias en el Taller Espantapájaros, cómo los chicos eligen los libros en función de sus propios sentimientos, vivencias, circunstancias. Pueden darse situaciones en las que no seleccionan un libro literario pero la razón que los lleva a elegirlo es profunda y está fundada en alguna necesidad, quizá en alguna angustia, en algún deseo. También mostró fotos de los niños y  las niñas leyendo, seleccionando sus libros favoritos y de los libros más mordidos por los bebés. En relación a estos últimos destacó su importancia porque morder los libros es la forma que los bebés tienen de leer y elegir aquellos libros que les gustan.

El criterio de los libros más mordidos es uno más, entre otros que aplica Espantapájaros, para la recomendación de libros para bebés.

A continuación de Yolanda Reyes expuso Liliana Cinetto quien contó algunas experiencias personales en relación a su primera infancia y también destacó que los chicos deben tener acceso a la poesía, la narrativa y todo tipo de literatura.

Antes de dar por finalizada las exposiciones, volvió a retomar la palabra Yolanda para responder el comentario de una mediadora acerca de una niña que, por una situación personal, solicitaba en préstamo el mismo libro que tenía en su casa.  Contó entonces una experiencia muy conmovedora y fuerte que la sacudió hondamente en Espantapájaros. En relación a su propia experiencia personal en el taller y a las diversas vivencias y situaciones que transitan los niños, volvió a remarcar acerca de la necesidad de respetar las elecciones de los chicos pequeños con respecto a los libros y lo que estas elecciones significan y revelan: miedos, angustia, necesidad de nombrar la ausencia, deseos.

Luego del receso, se presentó la segunda mesa “Niña, bosque, lobo, abuela. Análisis de un cuento clásico de la literatura infantil” a cargo del chileno Manuel Peña Muñoz y Susana Itzcovich.

Comenzó la charla Manuel Peña Muñoz quien  señaló que el título de la misma tomaba las palabras de Gianni Rodari para agregar luego que Caperucita Roja es el más enigmático de los cuentos y el más versionado de la literatura.

Se refirió a la versión rimada escrita por  Gabriela Mistral que se incluyó en el libro de lectura “Vida” en 1927. Esta versión ha sido publicada actualmente por la editorial chilena Amanuta en una edición ilustrada por Paloma Valdivia.

Manuel nos leyó el poema de Mistral y nos cautivó no sólo por el poema en sí sino también por su manera de leerlo.

Peña Muñoz habló también de la obra en latín Fecunda Ratis, de Egbert von Lüttlich escrita en 1023 como una de las versiones más antiguas en las que aparece una niña pequeña vestida de rojo en compañía de lobos. Destacó, además, que en el siglo XI se bautizaba a los niños con una caperuza roja cuyo simbolismo era de protección contra el pecado, el demonio simbolizado en el lobo.

Otra de las cuestiones abordadas en su charla giró en torno a las versiones latinoamericanas del cuento y citó a Martí quien decía que el abono se trae de afuera pero la planta tiene que nacer aquí. Es por ello que leyó -de manera exquisita y adorable- el cuento Cruel historia de un pobre lobo hambriento, de Gustavo Roldán publicado en Sapo en Buenos Aires por Alfaguara.

Manuel Peña Muñoz hizo referencia al libro Caperucita al desnudo de Catherine Orenstein y también a una serie de versiones de este cuento, entre ellas la de Luis Pescetti (texto) y M-G O´Kif (ilustraciones)  Caperucita (tal y como se lo contaron a Jorge), publicado por Alfaguara.

Continuó con el desarrollo del tema Susana Itzcovich quien citó y recalcó la importancia del libro de Orenstein para todo aquel que desee profundizar en el estudio de este cuento clásico. Basándose en el análisis de esta autora, abordó algunas de las cuestiones simbólicas y psicológicas que plantea el cuento, como por ejemplo, el canibalismo, la confusión de identidad, entre otras.

También hizo referencia al estudio realizado por Erich Fromm en su libro El lenguaje olvidado y a Fecunda Ratis de Egbert von Lüttlich.

Las jornadas continuaron con la tercera mesa “¿Quién soy: de la escucha a la ficción” a cargo de Paula Bombara, Iris Rivera y Mario Méndez.

En esta mesa muy movilizadora, los autores hablaron del proceso de escritura del libro Quien soy. Relatos sobre identidad, nietos y reencuentros publicado por Calibroscopio. Se refirieron a cada uno de sus relatos, a cómo fue la selección de las historias y a los encuentros y charlas que tuvieron entre ellos y con los protagonistas de estas historias: sus dudas y preocupaciones ante la realidad dolorosa que debían ficcionar, el preguntarse si podrían finalmente escribir las historias contada por los nietos.

Cabe destacar que entre los escritores que participaron en este libro está –además de los disertantes- María Teresa Andruetto.

También mostraron las ilustraciones realizadas por Inés Singer, María Wernicke, Istvansch y Pablo Bernasconi, dedicando una parte de la charla a destacar algunas cuestiones esenciales del trabajo realizado por estos artistas y por los editores.

Finalmente, expresaron la necesidad de difusión de este libro, que estos relatos lleguen a través de los mediadores a las escuelas, a las bibliotecas, a los niños no sólo para dar a conocer cada una de estas historias sino con el anhelo más preciado de que en algún momento, gracias a la lectura de Quién Soy, un nieto o un bisnieto encuentre su verdadera identidad. En este sentido Paula Bombara señaló que debido a los años pasados es muy probable que los nietos que se buscan y que todavía no se acercaron a preguntar por su identidad quizá no lo hagan nunca, es por eso que ahora la búsqueda va dirigida también a los bisnietos.

Los coordinadores de las mesas fueron, en este orden, los narradores Juan Ignacio Jafella, Raúl Cuevas, Cristina Villanueva y Marita von Saltzen. Cada uno de ellos narró un cuento al cierre de cada mesa.

El domingo se iniciaron las jornadas con la cuarta mesa Dos o tres cosas que yo sé (o creo saber) de ella a cargo de Antonio Orlando Rodríguez de la Fundación Cuatrogatos.

Entre las muchas cuestiones que analizó, mencionó un estudio de María Cecilia Díaz sobre la formación de los maestros de LIJ  y señaló que falta por estudiar los mecanismos de distribución de los libros de literatura infantil y juvenil que muchas veces “tienen un circuito diabólico”.

Muchas de las grandes editoriales subsisten gracias a la venta de libros para niños y según Antonio Orlando Rodríguez “la literatura infantil sigue siendo la gallina de los huevos de oro en la industria editorial”.

Habló también de la “novedadmanía” que se transforma en la causa y el efecto del boom de las ventas que ven al libro  para niños como la tabla de salvación de las editoriales, subrayando que, en cambio, los números de reediciones es mucho menor.

Rodríguez alertó acerca de que cada vez más títulos claves quedan fuera del mercado e incluso son desconocidos por muchos especialistas y mediadores que se dedican a la LIJ. A modo de ejemplo, mencionó Einer, de Christine Nöstlinger con ilustraciones de Janosch.

Dijo, además, que estas obras claves se van perdiendo de vista a la vez que son sustituidas por otras de menor valor literario o artístico. A su vez, los autores que no responden al canon escolar quedan relegados. Otro de los ejemplos que mencionó es Para Nina, de Toño Malpica.

Para Antonio Orlando Rodríguez el destino de los libros para niños tiene un futuro incierto. Muchas veces, lo que no se vende se saca de la venta sin importar su calidad literaria. A las editoriales les resulta más barato moler los libros que almacenarlos o pagar impuestos por conservarlos.

También dijo que en algunos países se elige difundir exclusivamente a los autores nacionales sin evaluar su calidad literaria, dejando de la lado a autores extranjeros muy valiosos.

Es sabido que las editoriales están condicionadas por los vaivenes del mercado y su inmensa mayoría no son entidades culturales. Sin embargo, hay editoriales llamadas independientes que tienen objetivos diferentes al puramente comercial. Rodríguez se refirió, entre otras, a Babel (Colombia), Amanuta (Chile), Calibroscopio (Argentina), Comunicarte (Argentina), El Naranjo (México), Tecolote (México), Camelia (Venezuela), Los cuatro azules (España), El jinete azul (España) y Media Vaca (España).

También puntualizó sobre la importancia de mirar hacia atrás, de mantenerse conectado con ese patrimonio, de redescubrir lo que se publicó en otra época y relacionarlo con el presente para analizar qué corriente sigue, qué matices aporta, etc. Rodríguez dijo que “revisitar el pasado es una excelente forma de iluminar el presente y ponerlo en perspectiva”.

Luego habló de las competencias de un mediador de lectura. Para él, éste tiene que tener la capacidad de un lector especializado con espíritu crítico.

También aclaró que lo actual no siempre es lo que se produce en el momento. Lo que hace actual un libro es la “capacidad que ese libro tiene de movilizar los sentimientos del lector”, su capacidad de provocar.

Finalmente, mostró su preocupación ante el crecimiento y auge del libro-álbum debido a que si en los primeros años de alfabetización, los niños están vinculados cada vez más con este tipo de libros en detrimento de los otros en los que el texto tiene más protagonismo, será difícil estimular las competencias lectoras y, muy especialmente, porque en muchos libros-álbum el texto es de muy baja calidad.

El tema de la quinta mesa fue “La presencia del otro y la cuestión de la identidad en obras literarias en la literatura infantil y juvenil”. Los expositores fueron Lidia Blanco y Sergio Andricain.

La charla la abrió Lidia Blanco quien se refirió a la literatura como un arma de construcción social, a autores como Pedro Orgambide, Juan Gelman y José Saramago, también a Walter Benjamin y Sartre, reflexionando sobre lo ideológico en la literatura, la mirada sobre el otro y la discriminación.

Lidia puntualizó en algunos libros que abordan la discriminación en sus diversos aspectos, destacando el por qué de su elección en cada uno de ellos.

Los libros seleccionados fueron los siguientes:

  • Discriminación ideológica

Los agujeros negros, de Yolanda Reyes, publicado por Alfaguara.

  • Discriminación étnica

El espejo africano, de Liliana Bodoc, publicado por SM

Paquelé, de Julio Llanes, formó parte hace algún tiempo del catálogo de Ediciones Del Eclipse.

  • Discriminación social

Si alguien te espera, de Lydia Carreras de Sosa, Macmillan

Un amigo para siempre, de Marina Colasanti, Calibroscopio

Al finalizar la exposición de Lidia Blanco, tomó la palabra Sergio Andricain quien tituló su charla “El reflejo de las minorías en los libros para niños y jóvenes”.

En primer lugar abordó el concepto de minoría y las significaciones que éste tiene, luego señaló que las minorías son objeto de persecución e invisibilidad dentro de las sociedades, compartiendo entre ellas situaciones en común como, por ejemplo, no tener una posición dominante para que sus reclamos sean oídos. Es por ello que “el reflejo de las minorías en la LIJ es un acto de justicia”. Por su parte, la LIJ también es una minoría relegada dentro de la literatura.

Según Andricain, los libros para niños contribuyen a desarmar estereotipos y a combatir los prejuicios.

Luego se abocó a mencionar una serie de libros que abordan las situaciones vividas por algunas minorías, haciendo referencias particulares de cada uno de estos libros.

  • La niñez: la minoría más vulnerable

Material invisible: cuentos crueles, de Jordi Sierra I Fabbra, SM

  • Minorías étnicas (pueblos judío y gitano)

Cuando Hitler se robó el conejo rosa, de Judith Kerr, Alfaguara

El hombre del otro lado, de Uri Orlev, SM

Historia de Pimmi, de Úrsula Wolfel, Noguer y Caralt

La llamarada verde, de Cecilia Moscovich, Comunicarte

  • Refugiados y desplazados

Palabras de caramelo, de Gonzalo Moure, Anaya

La luna en los almendros, Gerardo Meneses Claros, SM

Eloísa y los bichos, de Jairo Buitrago, El jinete azul

El mordisco de la medianoche, de Francisco Real Quevedo, SM

El principio, de Paula Carballeira, ilustraciones de Julia Danowski, Kalandraka.

  • Entre la discriminación y la inclusión

Hombre Luna, de Tomy Ungerer, Libros del Zorro Rojo

El manzano, de Mira Lobe, Lóguez

Sapo y el forastero, de Max Velthuijs, Ekaré

Completamente diferente, de Yanitzia Canetti, Everest

La noche del polizón, de Andrea Ferrari, Norma

Tony, de Cecilia Velazco, Norma

Cuando yo hice de María, de Jutta Richter y Jacky Gleich, Lóguez

  • Estatus económico

Cuentatrapos, de Víctor Carbajal, SM

Soñar con la ciudad, de Ramón Fonseca Mora, Alfaguara

Cena de Rua (De noche en la calle), de Ángela Lago (Ekaré)

Margot, de Toño Malpica, Norma

Trapo y rata, de Magdalena Armstrong Olea, FCE

  • Exclusión por alguna característica personal

Diversidad sexual

El club de la mariposa (The mariposa Club), de Rigoberto González, Alyson Books

Discapacidades

Toby, de Graciela Cabal, Norma

Óyeme con los ojos, de Gloria Cecilia Díaz, Anaya

Las Jornadas continuaron con la sexta mesa “Proyectos comunitarios: integración de bienes culturales, bienes orales”, a cargo de Laura Roldán Devetach.

Con la dulzura de sus palabras y profundamente conmovida, Laura Roldán nos adentró en un sueño que está llevando adelante junto a miembros de la comunidad Mby’a guaraní de Tekoa Chafariz. Este gran sueño que aúna diversos proyectos comunitarios que tienen como objetivo esencial la integración de bienes culturales y bienes orales, se inició ya hace algún tiempo y cuenta con el trabajo comprometido de muchas personas que día a día lo hacen posible.

Laura nos contó –entre otras muchas cuestiones todas esenciales- que en esa comunidad se fueron gestando diversas iniciativas en relación a la promoción de la lectura como por ejemplo, bibliocaballos y canastas de libros.

En ese espacio rural en el cual las distancias a recorrer son muy extensas, en donde hay pobreza, aislamiento y falta la luz eléctrica, “los libros llegaron a casas y ranchos humildes. Los chicos disfrutaron de la lectura a la luz de las velas o de un farol”, dijo Laura.

Ella se refirió también a un aula satélite de la escuela 446 en Arroyo Chafariz, en plena selva misionera. Se crearon espacios de lectura itinerantes y los libros podían disfrutarse en mesas bajo los árboles. Además, se organizaron préstamos comunitarios.

El maestro Diego Carballo señaló que se encontraron con situaciones que no imaginaban. Los miembros de la comunidad se reunían a escuchar lecturas que hacían los alumnos, luego debatían sobre estos libros y hasta participó un consejo de ancianos Mby’a guaraní. Es así como pidieron tener escuelas que enseñen su lengua.

En 2009, un tornado voló el techo de la escuela, y generó destrozos muy graves. Se levantó entonces la escuela 905 que los padres llamaron Escuela de la Confianza. Diego Carballo es su director.

La escuela 905 es de Modalidad Intercultural Bilingüe. Se sitúa en Picada Guaraní, El Soberbio, Misiones, en el kilómetro 19 de la ruta provincial 13 que une la ruta nacional 14.

Es un proyecto pedagógico comunitario con orientación a los oficios. Se creó además la Escuela de Artes y oficios, en la cual el arte y el intercambio cultural forman parte del aprendizaje diario.

Se realizan jornadas de juegos y jornadas de intercambio de recetas y degustación de comidas. Los alumnos que egresan se insertan trabajando en carpintería, huerta y apicultura, constituyéndose además en capacitadores.

Actualmente se está organizando el Taller de música y ya han recibido tres violines y una guitarra de concierto. También están organizando una biblioteca y una videoteca. Se trata de una biblioteca oral en lengua materna. El material se archiva en CD y DVD. Cuentan con una computadora para el ingreso de los libros.

El Plan Nacional de Lectura publicó el poema Oma´e, Despertar, de Margarita Eggers Lan. El mismo fue traducido por Vicente Méndez quien pertenece a la comunidad Mby’a guaraní. El trabaja como maestro bilingüe en escuela 905,  escuela en la que poco a poco, con mucho amor y trabajo solidario está creciendo una biblioteca que Laura nos dijo –con mucha emoción- se llamará Gustavo Roldán.

La séptima mesa se tituló Libros Álbum / leyendo clásicos con ojos modernos. La misma estuvo a cargo de Mónica Weiss.

A lo largo de su exposición Mónica Weiss fue haciendo referencia a las diversas interpretaciones y apropiaciones de los clásicos en función de los ilustradores, desde Doré hasta la actualidad.

A medida que pasaban las imágenes, la autora señalaba las características principales de estas obras y del estilo de los ilustradores, estableciendo puentes entre los cuentos clásicos y sus resignificaciones.

Las obras analizadas por Mónica fueron las siguientes:   

  • Cuentos de Perrault, textos Charles Perrault, ilustraciones Gustav Doré, Grupo Editorial Tomo, México, 2002 (1ª ed. francesa 1697).
  • La Cenicienta, Perrault y Roberto Innocenti, Ed. Lumen, Barcelona, 2001 (copyrigth ilustraciones 1983)
  • Cenicienta / Una historia de amor Art Dèco, Lynn Roberts y David Roberts, Ed. Lumen, Barcelona, 2003 (1ª edición Brelisch & Foss, 2001)
  • El soldadito de plomo, Hnos Grimm, ilustrado por Gianni De Conno, Ed. Grimmpress, Taiwan, 1ª ed. 2006.
  • El sastrecillo valiente, Ludwig Bechstein/Arnica Esterl, il. Olga Dugina y Andrej Dugin
  • FCE, México, 2000 (1ª ed. en alemán 1999, Ed. Esslingen Austria y Alemania)
  • El sastrecillo valiente, Hnos. Grimm, adaptación Silvia Schujer, ilustraciones Mónica Weiss, Colección La Valijita, Ed. Atlántida, Buenos Aires, 2004.
  • The true story of the 3 little pigs! (¡La verdadera historia de los 3 chanchitos!), textos Jon Sciezcka, ilustraciones Lane Smith, 1989) – Puffin Books, Penguin, USA, 1989.
  • El nacimiento de las estaciones, o el mito de Deméter y Perséfone , textos Chiara Lossan, ilustraciones Octavia Monaco, Ediciones el naranjo, México, 2008 (1ª ed.  italiana 2006, Edizione Arka, Milán).
  • Barba Azul, texto Charles Perrault, ilustraciones Èric Battut, Ed. Juventud, Barcelona, 2002 (1ª ed. suiza, Bohem Press, Zürich, 2000).
  • Caperucita Roja, texto Hnos. Grimm, ilustraciones Javier Serrano, Ediciones B, México, 1ª ed. 2003.
  • Una Caperucita roja, texto e ilustraciones Marjolaine Leray, Ed. Océano Travesía, México, 2009 (1ª ed. francesa Actes Sud, 2009).
  • La amante del miedo, Edward van de Vendel e Isabelle Vandenabeele, Barbara Fiore Editora, España, 2008 (1ª ed. flamenca Uitgeverij De Eenhoorn, 2006).
  • Rotkäppchen (Caperucita Roja), texto Hnos. Grimm, ilustraciones Kvéta Pacovská, Ed. Miniedition, Zürich, 2007

Los datos bibliográficos completos los consulté en el blog de la autora: http://monicaweiss.blogspot.com.ar/

La última mesa “Precursores de la LIJ latinoamericana y argentina” estuvo a cargo de Manuel Peña Muñoz y Sandra Comino.

Por una cuestión de tiempo, se hizo un panorama a vuelo de pájaro sobre los autores principales.

Manuel Peña Muñoz se refirió a José Martí y la revista “La Edad de Oro. Mencionó el cuento Los dos ruiseñores, inspirado en Hans Christian Andersen y también Los zapatitos de rosa, un poema narrativo en el cual Martí inicia un tipo de literatura que se diferencia de los cuentos de hadas europeos. La historia de este poema se desarrolla en una playa de Cuba.

También habló de otras revistas latinoamericanas como Billiken (Argentina), Peneca (Chile), Tico Tico (Brasil), El Cabildo (Chile) para luego referirse a Rubén Darío y muy especialmente a su obra Azul en el cual se apela a la sensibilidad y la belleza.

Se refirió, además, a Gabriela Mistral y su libro Ternura en el cual recrea las canciones de cuna y las rondas. La autora valorizó la relación de la madre con el niño y recreó los cuentos infantiles clásicos.

Peña Muñoz destaca que la poeta incorporó en su obra palabras de toda América Latina y no sólo de Chile.

Por otra parte, nos contó que siempre creyó que ella tenía influencias de Andersen, que lo había leído, hasta que un día encontró un poema de Gabriela Mistral titulado Hans Christian Andersen que no fue publicado. Peña Muñoz nos leyó el poema de manera adorable.

Habló también de Marcela Paz y su creación Papelucho. Un libro novedoso para la época, escrito en primera persona por el niño protagonista, un niño que sufre las molestias de otros niños, que se permite criticar a sus padres.

Por otra parte, mencionó a Hernán del Solar quien escribió La porota, Cuando el viento desapareció y otros libros que firmó con otros seudónimos, también a Joaquín Gutiérrez y su obra Cocorí, a Gabilondo Soler con su creación Cri Cri el gallito cantor, a Teresa Castelló Yturbide cuyo seudónimo es Pascuala Corona quien inició el cuento popular con su obra El juego de los ratones y a las editoriales Atlántida de Argentina y Rapanuí de Chile.

Sandra Comino remarcó la necesidad de historizar y contó acerca de la realización de un libro –que quedó inconcluso y nunca se publicó- en el que ella participó junto a otras autoras y que se denominó Memoria recobrada.

En su selección de los precursores de la LIJ argentina incluyó a la editorial Abril –fundada por Boris Spivacow– y su colección Bolsillitos, el Centro Editor de América Latina –creado también por Boris- y sus colecciones Cuentos de Polidoro y Cuentos del Chiribitil. Los zapatos voladores, incluidos en esta colección, fue prohibido en 1942. Otras editoriales que mencionó fueron Códex y Sigmar con su colección Mosaico Infantil.

Los autores a los que hizo referencia fueron Álvaro Yunque, Silvina Ocampo, Amalia Granata (El gallo embrujado), José Murillo (Mi amigo, el pespir), Edith Vera (Las dos naranjas), María Elena Walsh, Javier Villafañe y Laura Devetach.

En relación a María Elena Walsh, Sandra Comino citó a María Adelia Díaz Rönner quien decía que “Walsh es la heredera de Carroll”.

Los narradores que coordinaron cada una de esas mesas fueron –en el orden que se mencionan- Vivi García, Betty Ferkel, Lili Bassi, Marta Millicay y Liliana Bonel. Cada uno de ellos narró un relato.

Después de las mesas se realizó una función de cierre en la cual participaron narradores de Argentina, España y Colombia.

Además de las mesas de reflexión e intercambio se realizaron una serie de talleres:

  • Al pasar la barca”, a cargo de Manuel Peña Muñoz  (Chile)
  • “La mirada del otro, a cargo de Sergio Andricain (Cuba – Estados Unidos)
  • “Caja de colores, la LIJ en los proyectos institucionales de promoción de la lectura”, a cargo del colombiano Diego Lebro. (Colombia)

 

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