Acerca del libro “La casa imaginaria”, de Yolanda Reyes

“Los bebés me han enseñado más sobre la lectura y la condición humana que cualquier otra población”.

Yolanda Reyes[1]

La casa imaginaria. Lectura y literatura en la primera infancia recoge la experiencia de años de trabajo de Yolanda Reyes y su equipo en Espantapájaros Taller, un espacio que tiene entre sus objetivos que los niños puedan crecer como lectores desde el comienzo de la vida y que los adultos encuentren en él un lugar para hablar, estudiar, reflexionar y profundizar en relación a temas de literatura, pedagogía y expresión artística.

Espantapájaros se centra en la idea de modificar los esquemas tradicionales de acercamiento a la lectura que la conciben simplemente como un proceso académico y en la profunda convicción de que dicho acercamiento está ligado al desciframiento vital que involucra lo cognitivo y lo emocional y que debe emprenderse desde el comienzo de la vida.

El marco teórico que sustenta el trabajo desarrollado en el taller se fundamenta en una línea de pensamiento acerca de la primera infancia en la que coinciden Yolanda Reyes y diversos especialistas como, por ejemplo, Jerome Bruner[2] y Evelio Cabrejo[3].

La autora [4] retoma lo planteado por estos y otros especialistas[5], otorgándole una importancia primordial al lenguaje y la literatura para el desarrollo emocional de los seres humanos, ella habla de múltiples lenguajes que tienen que ver con la necesidad que tenemos de comunicarnos desde la gestación misma. De ahí  que ofrecerles a los niños experiencias significativas a través de la literatura, la tradición oral y el teatro, la música y la plástica es fundamental.

Según Yolanda Reyes la historia de los seres humanos como sujetos de lenguaje se inicia antes del nacimiento, en la etapa intrauterina. Por otra parte, durante la primera infancia se dan los sucesos más importantes en relación al lenguaje: por un lado aprendemos a comunicarnos y luego a hablar, y por otro aprendemos a leer y escribir.

Para ella la infancia tiene que ver con la cadencia de las voces que nos nombran y nos arrullan cuando no tenemos palabras. Éstas revelan, alumbran y son la prolongación de las voces de los otros que nos antecedieron[6].

La lectura en la primera infancia se fundamenta en cómo construir sentido, cómo potenciar el equipaje simbólico inicial del ser humano, cómo insertarlo en ese texto que le precede y  que también será posterior a él.

Otro de los aspectos fundamentales sostenido por la autora es que en lo referido a primera infancia, la cuestión del lenguaje y la lectura se relaciona no solo con la poética sino también con la política. Remarca la necesidad de invertir urgentemente en primera infancia porque el lenguaje como capital simbólico está repartido en forma desigual, casi peor repartido que el capital económico[7]. Por ello, es primordial brindarles a los niños la posibilidad de pensar, de construir su propia historia y construirse en el lenguaje en equidad. Esto es tanto un acto poético como un acto político.

El libro “La casa imaginaria”[8] está estructurado en seis capítulos. Tiene además un epígrafe, un preámbulo, bibliografía de referencia y un agradecimiento.

El título y el epígrafe han sido tomados del ensayo Una nuez que es y no es [9] de Graciela Montes y que está publicado en el libro La frontera indómita.

El contenido central abordado por Yolanda Reyes es el itinerario lector en la primera infancia desde que el bebé se encuentra en el vientre de su mamá hasta el comienzo de la etapa de alfabetización para situar, desde la relación con el lenguaje, el lugar de la literatura y su estrecha conexión con las preguntas y las necesidades de los niños. (Reyes, 14)

La autora presenta los capítulos a tratar y se refiere también a la pregunta “¿cuándo comienza la historia de un lector?”, respondiendo que lleva muchos años tratando de darle forma a este interrogante. Ella dice:

“Alrededor de una ‘Bebeteca’, mis alumnos de todas las edades –porque el trabajo con los niños involucra también a la familia y a los primeros maestros- han dejado su voz en estas páginas. Ojalá el lector pudiera aguzar el oído para escuchar, entre líneas, un coro en clave de niño que mezcla canto, llanto, risa, cuento, balbuceo”. (Reyes, 11)

Para más adelante agregar:

“No dejo de asombrarme al constatar que nos vamos nutriendo de las palabras y de los símbolos que otros nos han legado; que recurrimos a las historias para descifrarnos desde  muy temprano. Al igual que aquellos antiguos hombres que iban juntando tablillas de arcilla para crear significado, he presenciado, ese destello de iluminación en mis primerísimos lectores cuando abren un cuento y empiezan a inventar, con la ayuda de las voces más amadas, su propia historia.” (Reyes, 12)

CAPÍTULOS

  • I- Los cimientos de la casa: ¿leer en la primera infancia?
  • II- Habitación en penumbra: la voz y la madre poesía
  • III- Más allá de la cuna: la perspectiva de asomarse al mundo
  • IV- Salir de casa: la narrativa y los mundos posibles
  • V- A las puertas de la escuela: ¿leer con lo que ya se sabe?
  • VI- Los libros de mi casa imaginaria

◘ Alejandra Moglia

 

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Reyes, Yolanda. La casa imaginaria: lectura y literatura en la primera infancia. Bogotá: Norma, 2007 (Catalejo).


[1] La cita corresponde a lo dicho por Yolanda Reyes durante las Jornadas Internacionales de LIJ 2014 que se realizaron los días 24 y 25 de mayo. Para leer la reseña de las Jornadas visitar el siguiente enlace: http://lamemoriayelsol.worpress.com/2014/05/26/se-realizaron-las-jornadas-internacionales-de-lij-en-buenos-aires/

[2] Una de las cuestiones que plantea Bruner es la necesidad de crear un ambiente propicio para el aprendizaje en comunidad. Aprendizaje que tiene que ver con el aprender juntos acerca del mundo real y los posibles mundos de la imaginación, un aprendizaje en el cual la mente y la sensibilidad van siempre de la mano. Para Bruner el niño tiene todas las capacidades y el potencial para construir ese aprendizaje y comprometerse en las interacciones sociales que se le presentan. Los niños son sociales porque están predispuestos a responder a la voz, al rostro, a los gestos y a las acciones de quienes les rodean.

Lenguajes y ambientes de lectura: derechos y orientaciones culturales para la primera infancia. Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Ministerio de Cultura, Fundación Carbajal, 2014, p. 16 y 17.

[3] Cabrejo aborda, entre otras cuestiones, lo relativo a la lectura en la etapa intrauterina. La vinculación afectiva que se entreteje en el vientre de la mamá nutre emocionalmente al bebé y le posibilita aprender a reconocerse y reconocer a los otros. Se trata del primer descubrimiento de que existe un mundo fuera de él: reconoce la voz de su madre y es el lenguaje quien construye las bases de la comunicación de ese bebé con el mundo. Por ello, Cabrejo sostiene que al nacer, el bebé comienza a leer para construir sentido: reconoce la voz y el rostro de sus seres queridos más cercanos. Se trata de los primeros juegos de interpretación. A medida que va creciendo, su familia inicia los primeros diálogos, respondiendo a sus balbuceos con nanas, cantos, arrullos, palabras. En este período la tradición oral y lo poético ocupan un rol fundamental: el bebé lee ritmos, música y con sus gestos y movimientos comparte la emoción estética. Dice Cabrejo que así comenzamos a escribir nuestro libro interno y lo hacemos a partir de los libros de los otros. Todo esto sucede mucho antes de que el niño pueda tener un libro en sus propias manos.

Lenguajes y ambientes de lectura: derechos y orientaciones culturales para la primera infancia. Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Ministerio de Cultura, Fundación Carbajal, 2014, p. 17 y 18.

[4] Lenguajes y ambientes de lectura: derechos y orientaciones culturales para la primera infancia. Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Ministerio de Cultura, Fundación Carbajal, 2014, p. 21

[5] Además de Cabrejo y Bruner, Reyes menciona a Graciela Montes,  Mary Eming Young, D. Winicott, L. Vigotsky, T. B. Brazelton, Daniel Stern, Kyra y Annete Karmiloff, Daniel Goldin, Federico García Lorca (en relación a las canciones de cuna), Bertrand Cramer, Marie Bonnafé y Emilia Ferreiro, entre otros.

[6] Pueden escuchar la entrrevista que Tinkuy Encuentro con Libros se hizo a Yolanda Reyes en el cual la autora expone y amplía algunos de estos conceptos. Está disponible en video: http://tinkuylibros.com.ar/entrevista-a-yolanda-reyes/

[7] Pueden escuchar la entrevista que Tinkuy Encuentro con Libros le hizo a Yolanda Reyes. Ob. cit.

[8] El 9 de septiembre de 2013, Yolanda Reyes dio la conferencia La construcción de la casa imaginaria: literatura y lectura desde la primera infancia en el Colegio Northfield (Nordelta, pcia, de Buenos Aires). La moderación estuvo a cargo de Laura Giussani y la organización a cargo del Grupo Norma y el Colegio Northfield.

Ver: Conferencia de Yolanda Reyes en Nordelta. En: La memoria y el sol. Disponible en: https://lamemoriayelsol.wordpress.com/2013/09/09/conferencia-de-yolanda-reyes-en-nordelta/

[9] En el ensayo “Una nuez que es y no es“, de Graciela Montes. Incluido en el libro:

Montes, Graciela. La frontera indómita: en torno a la construcción y defensa del espacio poético. México: FCE, 1999 (Espacios para la lectura), p. 48

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