“Andar en cuentos: una experiencia de lectura para la primera infancia”, por Mariana Tomé y María Lefebvre

La ponencia “Andar en cuentos: una experiencia de lectura para la primera infancia” de Mariana Tomé y María Lefebvre fue leída en el marco del IV Simposio de Literatura Infantil y Juvenil en el Mercosur que se realizó en noviembre del año pasado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

Mariana Tomé es licenciada y profesora en Letras y María Lefebvre es licenciada en Psicopedagogía y narradora. Ambas se especializan en literatura infantil y juvenil.


Andar en cuentos: una experiencia de lectura para la primera infancia

 Lic. Mariana Tomé (UBA)

Profesora en el ISFD Nº 39

Lic. María Lefebvre (CAECE)

Este proyecto nace a principios del año 2013, en la Asociación La Nube – Infancia y Cultura, en la cual cursamos el Seminario de Literatura Infantil: “Leer, cantar y jugar en la Primera Infancia” con la Profesora Lidia Blanco.  A partir de entonces, un pequeño grupo de compañeras nos juntamos a pensar cómo transmitir el gusto por los cuentos y la poesía a los niños pequeños. 

Desde el recorrido teórico y también desde la propia experiencia en escenas de lectura familiares decidimos incluir en la propuesta a los padres (o abuelos) e invitarlos a compartir un tiempo y un espacio de lectura.

Algunas de las ideas que enmarcan este proyecto tienen que ver con la importancia de la experiencia literaria en la primera infancia, con una cuidadosa selección de textos y con el encuentro afectivo entre el niño y el adulto.

El taller de lectura, que llamamos Andar en cuentos, tiene lugar en un centro cultural barrial privado con amplias habitaciones y un jardín luminoso, lo que nos permite armar diferentes espacios en simultáneo. La duración es de un mes, los días sábados, una hora y media. Cada encuentro es atravesado por un eje temático a partir del cual se selecciona el material de lectura. El taller tiene tres momentos: una apertura, con la lectura para todos de un pedacito de poesía, a veces a dos voces; un segundo momento en rincones por edades y un tercer momento de ronda final con la narración o lectura de un cuento, puestos en escena en el teatro de papel o kamishibai. 

Luego de la poesía, se arman dos rincones, uno para los niños más grandes y otro para los más pequeños: cada uno está a cargo de una coordinadora. Primero se invita a la lectura silenciosa compartida entre el adulto y el niño, quienes eligen de un repertorio de libros que se encuentran a disposición y que pueden explorar libremente. Después, la coordinadora lee en voz alta o narra un cuento y propone jugar con ese cuento. Los niños, junto con los padres, se apropian del relato al representar la historia con máscaras o títeres, al reinventar el relato. En la ronda de cierre, antes de la lectura o narración del cuento final, los niños comparten lo que sucedió en los rincones.

 

¿Qué nos proponemos en Andar en Cuentos?

Uno de los propósitos de este taller es facilitar la ocasión para que los niños se acerquen a los libros y disfruten de la lectura de cuentos y narraciones desde la primera infancia. La propuesta incluye también a los adultos, quienes  acompañan a sus niños en este recorrido por la literatura que consiste, en gran parte, en una experiencia afectiva. Como señala Laura Devetach: “No existen lectores sin camino…   (…) Todos los textos internos que poseemos provienen de algún vínculo afectivo o de circunstancias cargadas de afectividad” (Devetach, 2009: 17).

La propuesta es hacer visible la escena de lectura entre padres y niños.  Una mamá nos comentó: “¡qué interesante compartir con otros papás un espacio de cuentos, diferente al cotidiano!”  Este comentario refleja que se trata de niños de padres lectores, dispuestos a invertir tiempo en un taller de estas características. En varias oportunidades los padres dijeron que este espacio los motivaba a compartir otra vez o generar nuevas escenas de lectura en sus casas.

Otro propósito es leer y dar a leer libros de calidad literaria para que los niños encuentren alternativas de expresión, comunicación, placer y conocimiento. Luego de una dedicada selección -con la discusión que esto conlleva- y con el objetivo “… de ensanchar la frontera, de construir imaginarios, de fundar ciudades libres, de hacer cultura” (Montes, 2001: 59) ofrecemos un corpus de textos que consideramos literarios, con estilo y con el discurso temáticamente integrado.

Es destacable en este sentido que algunos padres se sorprendieran de que sus hijos aún no se hubieran encontrado con ciertos cuentos del patrimonio cultural.  Una mamá comentó que el taller abrió para ella y su hija “un nuevo universo de literatura infantil que, si uno no va siendo guiado, no es fácil de encontrar”. 

 

Dos recorridos: la poesía y el juego

Transmitir textos literarios que amplíen el horizonte de lecturas, se expresa también en la lectura de poesías, de autor y tradicionales.  El objetivo es recuperar el género poético a través de la lectura en voz alta y brindar a quienes escuchan el poema la cadencia cercana al afecto, el ritmo y la musicalidad que se remontan a las primeras experiencias con el lenguaje literario; inicialmente a través de las canciones de cuna y, más tarde, a la palabra poética presente en las coplas, adivinanzas, retahílas y juegos populares propios de la infancia.  La lectura de poesía remite a esa experiencia afectiva de tanta intimidad en la que la voz, el lenguaje y el cuerpo se fusionan y dan lugar a un espacio y un tiempo de otro orden, diferente al habitual: un tiempo y un espacio imaginarios. “La poesía es una creación de mundo, una revelación del costado más genuino de un mundo que volvemos a descubrir.  Pero es también materia sonora y rítmica, y memoria afectiva, y pertenencia cultural” (Ramos, 2012: 61). 

Así, cada encuentro se abre con la lectura de una poesía, desde una selección que incluye poemas folklóricos, de autores clásicos y contemporáneos, y también canciones que forman parte del patrimonio cultural, para que esta variedad contribuya a ampliar la mirada y convoque a ingresar en el territorio de la propia subjetividad a partir del contacto con el discurso poético.  Algunos de estos poemas son leídos a dos voces; otros invitan a jugar con el cuerpo y convocamos a quienes escuchan a sumarse al juego o a la canción, para que algo de ese texto poético se haga propio y siga andando en la memoria de padres y niños. 

También inventamos un poema sobre una autora  y sus cuentos, como parte de este juego de exploración con el lenguaje y su materialidad sonora y rítmica y lo cantamos a partir de una melodía conocida de una canción tradicional, para compartir, a través de las imágenes poéticas, el gusto por su obra.

La poesía dice así:

A Graciela

En el barrio de Florida
hay historias asombrosas…
De la mano de Graciela,
les contamos muchas cosas.

Un gigante y una casa
forman parte de este cuento…
Un pollito, sol y nubes
que no son ningún invento.

Con su bigote cortito,
el ratón feroz asusta
a la mamá y al hermano.
¡Es un cuento que me gusta!

En un pueblo, una nena:
Irenita, Irulana,
al ogro logró vencer
y lo ató con una lana.

Este sábado de cuentos
les damos la bienvenida
a Graciela y sus historias
en el barrio de Florida.

La propuesta del taller es, de tal modo y en gran medida, la apropiación del lenguaje poético y de la literatura desde el juego: la invitación a niños y padres a jugar con el cuento intenta recuperar un modo propio de la infancia que consiste en la creación de un espacio y un tiempo de otra índole, a partir de una situación imaginaria en la que los niños se involucran voluntariamente bajo la intención o el deseo de “jugar a”.

En los encuentros, las distintas propuestas lúdicas incluyen, como se dijo, a los padres. Al igual que en la escena de lectura, el adulto suspende actividades cotidianas para ponerse a disposición del juego e ingresar en el territorio de la infancia.

A partir de la lectura de un cuento, se convoca a los padres y a los niños a representarlo. El padre, al igual que el niño, queda cautivo bajo las reglas del juego, que son precisamente las que permiten que éste se sostenga.  En uno de los encuentros, después de un cuento sobre una zarigüeya y su hijo, se generó en el juego dramático una inversión de roles: un papá que hacía de hijo y recibía los retos de una niña que representaba a la mamá zarigüeya.  En otro de los encuentros, la propuesta consistió en fusionar la canción popular “Juguemos en el bosque” con el cuento tradicional “Los tres chanchitos”.  Los padres fueron quienes aportaron su conocimiento del juego tradicional y rápidamente se armó la escena, en la cual se evidenciaron las reglas sin que mediara una explicación.  Una mamá se ofreció para hacer de lobo y los niños representaron a los chanchitos. Cuando el lobo aparecía para comerlos, los chanchitos se marchaban a sus respectivas casas y el lobo los buscaba uno a uno mientras repetía la conocida frase: “Soplaré, soplaré y tu casita derribaré”.  Esta vez, el cuento fue reconstruido a través de las voces de padres y niños, quienes prestaron sus cuerpos para que un cuento y una canción que forman parte del patrimonio cultural siguieran andando en ellos.

Las escenas de los cuentos son recreadas en un clima de intimidad que desemboca muchas veces en la risa espontánea de adultos y niños. Una mamá comentaba: “lo que más disfrutamos fueron los momentos lúdicos que se vinculaban con las lecturas (juego con instrumentos, títeres, canción del invierno)”.

A través de estos juegos, que promueven la expresión por medio de lenguajes verbales y no verbales -palabras, gestos, miradas, movimientos- intentamos acompañar el recorrido de cada niño hacia el interior de sí mismo y el descubrimiento de sus propios recursos.  “La imaginación del niño (…) aplicará sus instrumentos sobre todos los aspectos de su experiencia que desafíen su invención creativa” (Rodari: 1998, 162). “Creatividad es sinónimo de pensamiento divergente, o sea, capaz de romper continuamente los esquemas de la experiencia” (Rodari: 1998, 163).  La imaginación y la creatividad contribuyen a ampliar la mirada sobre el mundo, a preguntar, a cuestionarse, a pensar.

La razón de ser del juego, como la de la literatura, está dentro del juego mismo.  Al igual que el juego, la literatura tiene también sus reglas y un tiempo y un espacio de otro orden.  La lectura o la narración del cuento invitan a entrar y salir de la ficción, un territorio en el que se ingresa cuando se dice “dale que”.  “¿Dale que vos sos un gigante y nosotros corremos?”: así sucedió después de la narración de “Había una vez una casa”, pero la puerta ya había sido abierta cuando comenzó el cuento, cuando la palabra poética instaló un espacio y un tiempo distintos y se invitó a padres y niños a ingresar a la zona del propio imaginario.

 

A modo de conclusión

¿Qué tomarán los niños de estos encuentros?  ¿Cómo acompañar el recorrido que cada niño hace por la literatura?  Desde la escucha, desde la espera a los tiempos singulares, desde una mirada atenta a cómo resuenan los cuentos en cada niño, desde el estar disponibles en este trazado que se arma entre lo genuino de quienes escuchan y lo que tenemos para ofrecer.

El cuento, como la piedra en el estanque, genera ondas. No sabemos hasta dónde llegará su movimiento.  Al incluir a los padres en la propuesta -que son también quienes nos dicen qué es lo que pasa en sus casas y qué es lo que les gusta a sus niños- abrimos el juego a nuevas escenas de lectura entre padres e hijos. Una mamá nos comentó: “cada tanto mi hija me pide que juguemos al ‘taller de cuentos’”.

Al ofrecer un espacio para la literatura se abre el juego a otros momentos de encuentro entre el niño, el adulto y el cuento.  “El sentido de la experiencia literaria (…) se puede transmitir desde el comienzo de la vida y es más sencillo de lo que muchas veces suele pensarse” (Reyes, 2007: 117).  Esta es la propuesta del taller de lectura: crear la ocasión para la literatura, propiciar el encuentro afectivo entre el niño y el adulto, transmitir la experiencia literaria al invitar a andar en cuentos.

 

Bibliografía

ANDRUETTO, María Teresa (2009): Hacia una literatura sin adjetivos, Córdoba, Comunicarte.

BONNAFÉ, Marie (2008): Los libros, eso es bueno para los bebés, Madrid, Océano Travesía.

DEVETACH, Laura (2009): La construcción del camino lector, Córdoba, Comunicarte.

MONTES, Graciela (2001): La frontera indómita.  En torno a la construcción y defensa del espacio poético, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.

RAMOS, María Cristina (2012): Aproximación a la narrativa y a la poesía para niños.  Los pasos descalzos, Buenos Aires, Lugar Editorial.

REYES, Yolanda (2007): La casa imaginaria. Lectura y literatura en la primera infancia, Colombia, Norma.

RODARI, Gianni (1998 [1993]): Gramática de la fantasía, Buenos Aires, Colihue.


NOTA DE LA MEMORIA Y EL SOL: Les agradezco a Mariana y a María la publicación de su trabajo en este blog. ◘AM.

Anuncios