Ponencia “La literatura juvenil: un desafío para el mediador”, por Lidia Blanco

La ponencia titulada “La literatura juvenil: un desafío para el mediador” fue leída por su autora, la Prof. Lidia Blanco, el 27 de noviembre de 2014 en el marco del IV Simposio de Literatura Infantil y Juvenil en el Mercosur que se realizó en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.


La literatura juvenil: un desafío para el mediador

Lidia Blanco

 

La edad de los ideales

Un ideal nos une a todos los seres humanos, sin excepción: ser felices. Y la felicidad está asociada, aunque no se exprese siempre con las palabras académicamente exactas, con el derecho a una vida digna, a una mesa tendida, una familia que tome nuestras manos con ternura, amigos que nos escuchen, una historia de amor que nos abrigue. Y estos deseos tienen la voz más alta en los años juveniles, en ese tránsito de la infancia hacia otro universo de sensaciones y latidos. Adolescencia. Tantas veces mencionada como etapa de conflictos, de angustias existenciales, de brusquedades y silencios. No existe la adolescencia. Existen los adolescentes, todos diferentes, unos protegidos, otros en miserables condiciones de supervivencia, a veces, condenados a una no-existencia. Los que integramos el sector salvado de la sociedad, los adultos que hemos podido organizar una vida de  trabajo, de bienestar, de calidez, los miramos a veces con piedad, otras con miedo. Y esas diversas emociones que embargan al mundo adulto cuando mira a los jóvenes vulnerados, emerge en obras de arte de diferente estilo, como protesta para que algo cambie, para que los ideales sean un derecho para todos, no para unos elegidos.

El Siglo XXI ha sido brutalmente invadido por los medios masivos de comunicación, que aparecen como logros tecnológicos, y resultan en muchos casos prisión para los usuarios, que se convierten en presos de las noticias, de la violencia, y de la negación de lo que en verdad ocurre en la sociedad contemporánea. ¿Podemos interrumpir esos discursos? Sí, podemos. La literatura puede abrir una ventana, posibilitar la reflexión, crear zonas de esperanza y de confianza en resolver lo que duele y aflige a los más postergados. En la lectura de obras de ficción el lector puede visitar otros territorios, conversar con seres desconocidos que le propongan una tarea impensada: envidiar el amor que une a dos que habitan en esas páginas. Se llama proceso de identificación, y cuando ese milagro se produce, cuando hay un ingreso vital a un texto, las vivencias de esos Otros se convierten en referentes de otros sistemas de vida, otras formas de amar y de recorrer un camino. Esa ha sido y seguirá siendo la función de la literatura, y en el tema que nos reúne, es bueno seleccionar textos que pongan luz donde hay oscuridad. Luz para pensar en otra vida diferente.

Libros, libros, libros…para pensar la vida.

Vamos a recorrer algunas novelas que tienen como destinatarios a los jóvenes. Vamos a mirarlos por dentro para encontrar el perfil de algún adolescente que va y va sin un rumbo, sin un objetivo. Va sin saber dónde.

“Paquelé”. Novela del autor cubano Julio Llanes, editada por Novelas del Eclipse bajo la dirección de María Teresa Andruetto. Ilustraciones de Xulian en el año 2006.

Novela histórica situada en los finales del Siglo XIX, desarrolla la  historia de Paquelé, sus sufrimientos y exclusiones como esclavo negro, su lucha por la libertad y la justicia, su hondo amor por su tierra, por su lugar, por su etnia, por su identidad.

El narrador/autor omnisciente, nos abre la puerta de Sancti Spíritus. Es el que nos conduce a través de la historia del  protagonista y sus tiempos de infancia, de adolescencia, y el comienzo de su juventud. Recorremos su estancia en el campo, junto a María Teresa, su madrina, a quien llama en algunas ocasiones “mamá” y al Taita Ambrosio que ocupa el lugar de un abuelo. Separado de sus padres por un capricho de la señorita de la casona, llegó al ingenio de Don Gonzalo apenas siendo un bebé. Tiene además un amigo, Lorencito, posesión del dueño de una azucarería.

Cada capítulo abre a los ojos del lector detalles oscuros y crueles de la esclavitud, y las descripciones suavizadas por un lenguaje hondamente poetizado, no disimulan la denuncia contra el amo esclavizador.

El Taita Ambrosio tiene recuerdos de África, de ese otro mundo en el que pudo ser feliz. Ya es un hombre viejo, agobiado por una vida dura, lejos de su tierra natal, arrancado de su cultura, de sus afectos infantiles. Su perfil oficia de síntesis de la historia de la mayoría de los hombres robados de su tierra y convertidos en objetos de posesión de un amo. Conoce historias que revelan la dolorosa forma en que fueron tratados los esclavos. Es la memoria del maltrato, de la injusticia, de la barbarie.

Un capítulo entero está destinado a presentar a seres imaginarios, duendes, dotados de poderes sobrenaturales: ibeyes, güijes. De esta manera el lector ingresa en el mundo de las creencias religiosas, en las que los dioses, como en la cultura griega, están humanizados y pueden tomar decisiones sobre lo que ocurre con la vida en la realidad.. En el relato del anciano Ambrosio, aparece la figura del diablo. La leyenda cuenta que los ibeyes le ganaron en una pelea al diablo y a la muerte, y liberaron Cuba de su amenaza.

Piedra, papel o tijera (2009) Novela juvenil de la autora argentina Inés Garland, editada por Alfaguara. Obtuvo el premio Deutscher Jugendliteraturpreis 2014.La historia explora los vínculos adolescentes en los tiempos de la dictadura militar en Argentina. La narradora es Alma, quien conduce el relato que llega al lector como una  evocación de su pasado infantil y adolescente. Los hechos que se evocan parten desde su presente que tiene una fecha marcada: octubre del 2007.

Alma pertenece a una clase media urbana, asiste a un colegio privado religioso, su familia tiene una situación económica cómoda, con un alto nivel de consumo y de posibilidades de viajes, como el que realizan a Miami sus padres. La isla es para ellos un lugar de fin de semana. Marito y Carmen, en cambio, viven en ese lugar del Tigre con su abuela Ángela, un hermanito pequeño, Lucio, y dos tíos, Tordo y Chico. Gente de vivir complicado, habitan un rancho que se inunda cuando sube el río, el dinero siempre es escaso.

La separación entre los tres amigos se inicia con la partida de Marito que decide ir a Santiago, donde viven dos de sus tíos. Este parece ser el comienzo de su militancia política.

Sucede el golpe militar de 1976. Se producen cambios significativos en la vida de todos los protagonistas de la novela.

El reencuentro entre Marito y Alma en ese momento de la  historia tiene ya el sabor de quienes han crecido, y el amor ocultado en sus juegos infantiles, ocupa ahora un lugar manifiesto y pleno. Los une un sentimiento profundo, los separa el lugar de pertenencia social de cada uno, y algo más: la militancia de Marito, y sus ideas políticas, su conocimiento de la realidad y su compromiso con un cambio en la sociedad. Esa militancia lo convertirá en un desaparecido entre tantos otros. Alma no tiene los conocimientos que le permitan comprender lo que ha sucedido. Lo sabrá mucho tiempo después.

EL Epílogo brinda datos sobre lo que fue sucediendo como efecto de la dictadura. El lector ya sabe que Carmen también es desaparecida y ha tenido un niño en prisión que luego fue robado: Ariel. Su recuperación muestra a la protagonista Alma convertida en una mujer adulta que ha podido comprender su propia historia y la del joven a quien amó, Marito. Ariel, el nieto recuperado, hijo de Carmen, es un símbolo de que la justicia es posible a pesar de los sufrimientos padecidos.

 “El juramento de los Centenera”, novela de la autora Lydia Carreras de Sosa, ganadora del VII Premio Alandar de Narrativa Juvenil en Setiembre de 2007 y publicada en Argentina por Editorial Edelvives en el año 2009

La tapa de la novela nos ubica en una época, principios del siglo XX, barco de inmigrantes, muchachos con bultos, vestimenta que sugiere ese acontecimiento de la historia: la inmigración. No son los personajes que poblarán la narración, pero no cabe duda de que  tras ellos hay un barco de aquellos que trajeron a la Argentina hombres y mujeres del continente europeo. Y así llegaron a la historia los hermanos Centenera, que conoceremos en la novela.

Otro detalle del paratexto, es la explicitación de que vamos a conocer una historia cierta, que los hechos narrados ocurrieron en verdad, pero que se han modificado nombres y lugares, para proteger la identidad de aquellos involucrados en un hecho delictivo: el secuestro de una niña discapacitada.

La historia se presenta en capítulos que en el comienzo no siguen un orden temporal, y que van armando en fragmentos la historia desde su origen, en España, año 1905, hasta el momento en que comienza la investigación de la desaparición de la niña. Cinco hermanos han partido en un barco que será el origen de una  tragedia familiar: Francisco, Josep, María y los mellizos Salvador y Domingo. Cuando el barco está por llegar a Buenos Aires, la niña desaparece en circunstancias oscuras. Una hermana, Lupe, queda en España y desde allí envía cartas cuyas respuestas de su hermano Francisco, ocultan lo ocurrido. La culpa parece ser la causa de un juramento al que los obliga el hermano mayor: nunca más tratar el tema, vivir como si no hubiera ocurrido nada. Este silencio es quebrado por Josep, y desde ese momento el relato es intenso y el narrador nos ubica junto a él para ir hacia el conocimiento del hecho negado.

Adolescentes que parten de su país natal, en condición de inmigrantes, huérfanos, y sin demasiadas certezas acerca de cómo será su vida en Argentina. Desde esta perspectiva, el comienzo insinúa los rasgos propios de una novela de  iniciación, de pasaje de la adolescencia a la adultez. La desaparición de María en el torbellino de una fiesta a bordo, nos cambia a otro género: el policial. Hay un delito, un secuestro, o tal vez un asesinato, lo cierto es que el texto lleva necesariamente a una situación de intriga, de un acontecimiento cuyo curso se irá recorriendo en la historia, hasta llegar a la verdad. La investigación a cargo del Juez Modesto Valero, fortalece justamente la modalidad del género policial: un delito, la investigación, los interrogatorios a los sospechosos.

La novela logra plasmar un relato policial, sin descuidar en ningún momento la exploración del mundo interno de los personajes protagonistas, sus miedos, sus miserias, sus sueños y sus fortalezas. El tema de la búsqueda de la verdad como única salida válida en la existencia humana, se afirma en todos los gestos de quienes apuestan a la investigación. El abrazo de los hermanos Centenera solamente es posible cuando han llegado después de un largo y doloroso camino, a saber lo que ocurrió con su hermana.

El rastro de la serpiente”, de la autora argentina Laura Escudero. Premio El Barco de Vapor 2010. Serie Roja.

Historia organizada en nueve capítulos que conducen al lector a través de un tiempo y un espacio ficcionales, pero con detalles que sugieren las formas de esclavitud y de explotación a la que han sido sometidos los pueblos originarios de la zona andina. En  este caso puntual se trata de la historia del pueblo de los labradores de Maíz que vivían en la Montaña de los Pájaros. Presionados por la falta de agua, por una gran sequía, cambian sus hábitos y se dedican a cazar serpientes por el valor de sus pieles. Así obtienen unas escasas monedas con las que comprar su alimento. Se convierten entonces en los Cazadores de Serpientes.

El texto se organiza en dos series de acontecimientos que se desarrollan en forma paralela hasta el momento en que se entrecruzan en el camino hacia el desenlace. Una historia narra la captura y la esclavitud a la que son sometidos hombres y mujeres del pueblo, atrapados como esclavos por hombres blancos para trabajar como hacheros. Y la  historia paralela es la de los niños, sus hijos,  que salen a buscar a sus padres liderados por uno de ellos, Yacu, y bajo el amparo de un ser extraño, mitad hombre, mitad pájaro, Vilca, su guía espiritual dotado de poderes sobrenaturales.

Los capítulos alternan en una y otra historia de manera de mostrar al lector lo que ocurre con los adultos en las barracas y el recorrido de los niños en su aventura de encontrarlos. El trayecto narrativo que incluye a los niños se desarrolla a la manera de los relatos tradicionales, con un héroe, Yacu, que aún no tiene doce años, y un ser sobrenatural que actúa como ayudante del héroe, el viejo Vilca. La desaparición de todos los adultos del pueblo, lo movilizaron a tomar decisiones, la primera es buscar ayuda en Vilca, el que se había negado a buscar serpientes. Así comienza la aventura del héroe.

El padre de Yacu, Iquín y su mujer Yulca, encabezan un movimiento por la liberación de los pueblos esclavizados por el hombre blanco. Uno de ellos, el capataz, denominado “la Serpiente”, representa el enemigo, el que debe ser derrotado para que finalmente se ordenen los acontecimientos a favor de los cautivos. Si bien el relato mantiene su línea de estructura tradicional, la rebelión organizada nos coloca ante un hecho que evoca y dignifica las históricas revoluciones que encabezaron los pueblos andinos para liberarse de la opresión y la brutalidad de sus amos, en diferentes momentos de la historia de Latinoamérica.

La novela es en una alegoría de la lucha humana hacia su destino. Como en las grandes historias heroicas, también acá nos encontramos con el camino de seres humanos que deben defenderse de su cautiverio y conquistar sus sueños a un precio muy alto. Un aspecto debe señalarse: los hombres “claros”, o sea el hombre blanco, el símbolo durante muchos siglos de la civilización, es representado en esta historia como el Mal, la crueldad, y la violencia extrema. Los hombres oscuros, del color de la tierra, son en cambio los que tejen su vida junto a su familia, con amor a sus hijos, y que demuestran un valor especial para organizarse y la fuerza para que los castigados por la maldad de los poderosos, disfruten definitivamente de los bienes que merecen.

Reflexiones finales

Las novelas mencionadas son clara expresión de una literatura juvenil que aporta pensamiento y  acción orientados a indagar el acontecer político y social, para que los lectores se interroguen sobre sus propias vivencias y las de sus pares. Está presente un mensaje latente en todos los textos recorridos: la fuerza de la voluntad humana para transformar la realidad.

Otras novelas merecen mencionarse, también siguen este rumbo: Perros de nadie (Esteban Valentino .2008, Buenos Aires: Ediciones SM); No comas renacuajos (Francisco Montaña Ibáñez. 2008. Colombia: Babel Libros); Mientras duermen las piedras (María Cristina Ramos.2009. Buenos Aires: Ediciones Edelvives); “Barro de Medellín (Alfredo Gómez Cerdá.2010. Buenos Aires: Ediciones Edelvives); Los niños numerados (Juan Farias.1996. Salamanca. España: Lóguez Ediciones); El libro de todas las cosas (Guus Kuijer, holandés. Primera Edición 2006.Amsterdan, Holanda: Ediciones Castillo. Edición 2011, Buenos Aires: Macmillan Publishers S.A.)

Los adolescentes necesitan nuestro compromiso, nuestra comprensión y nuestro acompañamiento en su desarrollo emocional y en la construcción de su representación de mundo. La lectura es uno de los posibles aliados en nuestra tarea cotidiana como profesionales y como seres humanos que estamos atentos y preocupados en la emergencia de una sociedad planetaria en conflicto. Apostemos al amor y la esperanza. Es el primer paso para apartar los miedos y la inercia. Pensar y actuar, es la posible verdad.      

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

BORDIEU, Pierre (2002) “Pensamiento y acción” .Buenos Aires: Libros del Zorzal.

CARRERAS DE SOSA, Lydia. (2009) “El juramento de los Centenera”. Buenos Aires: Edelvives.

ESCUDERO, Laura (2010) “El rastro de la serpiente”. Premio El Barco de Vapor 2010. Serie Roja.

GARLAND, Inés (2009) “Piedra, papel o tijera.” Buenos Aires: Alfaguara.

LLANES, Julio  (2006) “Paquelé” .Buenos Aires: Ediciones del Eclipse.


NOTA DE LA MEMORIA Y EL SOL: Nuestro agradecimiento a la Prof. Lidia Blanco por permitirnos publicar su ponencia en este blog. ◘AM.

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