Una lectura de “La mirada del camaleón”, de Iván Pittaluga

Caminarán por los corazones de los hombres, sentirán sus dolores, beberán sus lágrimas. (Pittaluga, p. 220).

El camaleón es un reptil escamoso que tiene la particularidad de cambiar de color según las circunstancias lo que le permite camuflarse en el medio en donde se encuentra. Se suma a esto la particular característica de sus ojos cuya lente es divergente, es decir que puede dirigirlos a puntos diferentes. Es por ello que se dice que  el camaleón es símbolo de transformación, con un ojo mira el pasado y con el otro el futuro.

La mirada del camaleón es una novela escrita por Iván Pittaluga y editada en 2015 por el sello Montena en su serie Infinita. La misma aborda la violencia escolar y su incidencia en el protagonista, un chico de 14 años que es víctima de bullying.

Como muchos adolescentes Nacho Nolte se siente inseguro de sí mismo, no le gustan su cara y su cuerpo, se siente torpe,  fracasado e incomprendido. El problema es que debido al hostigamiento sistemático que sufre en la escuela su subjetividad está extremadamente vulnerada y le invaden la angustia y muchas veces el rencor hacia quienes lo rodean. El chico se ve sometido no sólo a las agresiones de tres compañeros de clase sino a la indiferencia del resto del curso y a las injusticias cometidas por los adultos que deberían darle contención. 

Por una circunstancia que en principio supone fortuita y vinculada a las redes sociales, Nacho entra en contacto con un grupo de personas desconocidas que le ofrecen la posibilidad de dejar de ser quien es y vivir otras vidas exitosas para desprenderse de su angustia y sentimiento de fracaso.

A partir de una piedra con forma de camaleón con poderes esotéricos el joven protagonista tendrá la posibilidad de transmutar su yo en otras personas y vivir en sus cuerpos el tiempo que desee, llevando vidas completamente diferentes a la suya. Es por ello que pasará por una serie de circunstancias impensadas en su agobiante y rutinaria cotidianeidad que lo pondrán frente a complejas disyuntivas morales para terminar convirtiéndose en un actor fundamental en la eterna lucha entre el bien y el mal.

En relación al narrador, María Teresa Andruetto (2009) sostiene que “el punto de vista está constituido por la siempre particular voz que narra, por la distancia, vinculación, grado de compromiso y ángulo de mirada que el narrador tiene con respecto a lo narrado”. En el caso de esta novela, hay un narrador en tercera persona que focaliza permanentemente en el protagonista y su perspectiva. Sabe lo que piensa, desea y siente e incluso se apropia de cierto lenguaje adolescente, muy especialmente en lo referido a los apodos.

“Las primeras dos horas tuvieron clase de Matemática con la Bruja Gentiletti”. (Pittaluga, p. 23)

Además de la voz del narrador, el autor presenta las voces de los personajes por medio de diálogos que los caracterizan.

La mirada del camaleón es una novela de iniciación. Dice María Teresa Andruetto (2003) que en la novela de formación, el personaje se construye a sí mismo en el tránsito y su heroicidad comienza a avizorarse ante una carencia. A partir de su subjetividad vulnerada Nacho Nolte comienza un viaje incierto que lo enfrenta a intensas luchas internas y  peligros inminentes que le obligarán a tomar una decisión fundamental con respecto a su vida iniciando un verdadero proceso de transformación y crecimiento personal a partir del cual podrá resignificar las relaciones con los otros.

El autor ha trabajado, además, en torno a intertextualidades y referencias a obras literarias clásicas como, por ejemplo, El señor de las moscas de William Golding o El extraño caso del doctor Jekyll y Mister Hyde de Stevenson, desafíando al lector para que reponga los espacios vacíos del texto y lo resignifique. Por otra parte, si bien el protagonista no se parece al rebelde Holden Caulfield creado por Salinger, sí podríamos decir que comparte con él su mirada con respecto al mundo de los adultos que se manifiesta como el gran antagonista de Nacho Nolte: los adultos no comprenden su angustia, su sensibilidad, su sufrimiento, no saben lo que le pasa o no les interesa. Se manejan de manera hipócrita y estereotipada. Hay un agravante terrible y es que un profesor de la escuela incentiva el acoso que él sufre a través de burlas y calificativos inadmisibles hecho que debiera implicar tanto la condena social como una sanción de carácter legal. Sin embargo, esto no sucede.

Rimoldi, imitando la voz de Ignacio, le dijo en voz alta:

-Nacho, Nacho, me parece que sos poco macho.

Sus compañeros estallaron en carcajadas. Satisfecho de su éxito, Rimoldi lo dejó salir. Nacho debió soportar cargadas y manotazos hasta que llegó a la calle. Se alejó de ellos lo más rápido que pudo. Todavía temblando, se dirigió a la parada de colectivos. (Pittaluga, p. 12).

Con el correr de la historia algunos de esos adultos irán tomando conciencia y haciendo un mea culpa de sus actos y omisiones que han sido tan perjudiciales y dolorosas para el chico. La única excepción dentro de este mundo hostil es Dondo, el bibliotecario de la escuela, quien desde un primer momento escucha al adolescente y le ofrece su ayuda, transformándose en un sostén muy importante para él muy especialmente porque entre ellos se ha generado un vínculo muy fuerte de confianza.

Es muy interesante la propuesta del autor, ya que a diferencia de otros textos literarios que abordan la temática del acoso escolar, en éste en particular se introduce el elemento fantástico para dar rienda suelta a una historia en la que convergen las problemáticas adolescentes, la violencia escolar, las tensiones con el mundo adulto  y los planteos éticos esenciales junto a secretos milenarios vinculados a los antiguos egipcios y a la búsqueda de la inmortalidad dando origen a un relato con ingredientes de suspenso y, también, de misterio en el que lo fantástico surge en el medio de la cotidianeidad y no se manifiesta totalmente escindido de la realidad. ♦ Alejandra Moglia. 

Corpus literario

Pittaluga, Iván. (2015). La mirada del camaleón. –Buenos Aires : Montena. (Serie infinita).

Bibliografía

ANDRUETTO, María Teresa. (2009). “Algunas cuestiones sobre la voz narrativa y el punto de vista”. En: HACIA una literatura sin adjetivos. Córdoba : Comunicarte (La ventana indiscreta).

ANDRUETTO, María Teresa (2003). “Pasajero en tránsito”.  En: Revista Imaginaria, 17 de septiembre de 2003. Disponible en: http://www.imaginaria.com.ar/11/1/andruetto2.htm

LLUCH, Gemma. (2004). Cómo analizamos relatos infantiles y juveniles. Bogotá: Norma. (Catalejo).

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