Algunas lecturas sobre Charles Perrault y su obra

Cumpliéndose hoy el 388º aniversario del nacimiento de Charles Perrault, comparto algunos fragmentos escritos sobre el autor y su obra con el objeto de que, quienes lo deseen, puedan ampliar esas lecturas en los textos correspondientes.

“(…) Ese efecto estereofónico se hace evidente en cuanto nos acercamos al texto. Mediante procedimientos a veces sutiles, otros casi imperceptibles, Perrault nos obliga a la doble lectura. Basta una ligera observación, dicha como al pasar, y las encantadoras princesas y doncellas revelan súbitamente su dimensión concreta de mujeres, asoma una punta de sátira y ya no es posible volver ingenuamente al texto popular. (…)”.

Graciela Montes, en: “Perrault: el fin de la inocencia”.

  • Montes, Graciela. (2001). El corral de la infancia. — 2da. ed. — México : FCE. (Espacios para la lectura).

“(…) ¿Por qué Perrault?

A medida que la alfabetización hacía sus progresos y que la imprenta amenazaba la forma cultural a la que estaba acostumbrado, el pueblo fue pegándose a estos cuentos, que le ofrecían, bajo una forma sencilla y hermosa, algunos de sus relatos favoritos (…).
Las razones del éxito de Perrault entre los niños son más complejas y más difíciles de identificar. Tienen que ver, en primer lugar y seguramente, con el estilo, que es condensado y claro, de ritmos simples y que emplea con buen criterio y en forma sistemática esas fórmulas pintorescas y poéticas del tipo de “Anita, hermana Ana, ¿no ves que venga nada?! o si no, “Suelta la clavija, la aldaba cederá”. Y además está presente, sin duda, la familiaridad y la soltura, el hecho de que se trata de cuentos que hemos oído contar en épocas en que nuestra memoria era aún fresca, cuentos que transmitimos naturalmente a nuestros hijos. (….)”.

Marc Soriano en “Perrault, Charles”.

  • Soriano, Marc. (2010). La literatura para niños y jóvenes : guía y exploración de sus grandes temas. –Buenos Aires : Colihue.

“(…) Como líder de los “Modernos”, Perrault se convirtió en un prolífico defensor de la sociedad cortesana. (…) No obstante, lo único que en la práctica se recuerda hoy de su obra son los breves cuentos de hadas que escribió en los últimos años de su vida. Aunque entretenidos e irónicos, estos cuentos también tenían la intención de ilustrar la moral de la corte. Cada uno finaliza con versos rimados que transforman el relato en una lección: la moralidad vista a través del lente de la cultura oficial. En su conjunto, los cuentos ofrecen un retrato de los deberes y expectativas que regían las vidas y las relaciones de hombres y mujeres en Versalles y de la institución más importante que los unía: el matrimonio. Lejos de ser romántico, el retrato es franco, y en algunas ocasiones, horrible. (…)”.

Catherine Orenstein, en: “Caperucita Roja (Le petit chaperon rouge) de Charles Perrault.

  • Orenstein, Catherine. (2003). Caperucita al desnudo. –Barcelona : Ares y mares.

 

“Los cuentos de Perrault, cuya gran mayoría tienen múltiples mujeres como protagonistas y mujeres como destinatarias, cumplían la función de advertir a las niñas. Concretamente en el caso de Caperucita, los hechos se plantean entre tres generaciones de mujeres. Eran narrados también por línea femenina y utilizados para transmitir lo que la comunidad había adoptado como norma para el rol de la mujer. 

Por eso el mismo Perrault dice refieriéndose a sus cuentos en el prefacio de la primera edición: ‘Son difícilmente creíbles, pero mientras en el mundo haya niños, madres y abuelas, su recuerdo no se desvanecerá jamás’ (…).”

Laura Devetach, en “Caperucita entre nosotros”.

  • Devetach, Laura. (2012). Oficio de palabrera : literatura para chicos y vida cotidiana. –Buenos Aires : Comunicarte. (Pedagogía y didáctica).

 

I

“(…) En la actualidad nos costaría creer que los cuentos de Perrault o de Grimm no eran narraciones infantiles. Pero de nuevo hace falta recordar que no tenían como lectores a los niños. Zipes (1994:17)[1] afirma que Perrault nunca intentó que su libro fuera leído por los niños; él estaba más  interesado en demostrar que el folclore francés podía ser adaptado a los gustos de la alta cultura francesa y usado como un nuevo género artístico para el proceso civilizador francés. De hecho, sólo hace falta leer las codas de los cuentos, que tienen una fuerte carga moralizadora y están dirigidas a las jovencitas y personas de la corte (…)”.

Gemma Lluch, en “De los narradores de cuentos folclóricos a Walt Disney : un camino hacia la homogeneización

  • AAVV. (2006) De la narrativa oral a la literatura para niños : invención de una tradición literaria. –Bogotá : Norma. (Catalejo).

 

En línea podrán encontrar los siguientes documentos:

 

[1] Zipes, Jack (1994). Fairy Tales as Myth. Myth as Fairy Tale. Kentucky : The University Press of Kentucky.

 

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