Reseña de “Diablos y mariposas”, de Laura Devetach e ilustraciones de Istvansch

Diablos y mariposas

Laura Devetach

Ilustraciones de Istvansch

Del Eclipse: Buenos Aires, 2005.

ISBN 987-9011-60-0

48p.p.: 23 x15 cm.

Colección Cuentos del eclipse, dirigida por María Teresa Andruetto e Istvan Schritter

 

Para zambullirse y dejarse llevar

Sidonia, aquella tía imprevisible que divirtió a los chicos en otras narraciones de la misma autora, viene a ofrecer su universo en este ciclo [1] de microrrelatos destinados a quienes buscan madurar en la lectura.

Los niños y las niñas que conocieron a ese personaje sorprendente con nombre de mariposa [2] han crecido y, con ellos, el mundo de Sidonia y su lenguaje. Así, el rompecabezas de su vida cotidiana es desplegado en piezas breves por una cómplice voz narradora. Cada giro de este calidoscopio viene cargado de sorpresas y revelaciones, pequeñas historias luminosas en profunda sintonía. La materia poética desnuda a la vista del lector su lenta transformación, sus extrañamientos. Allí se entretejen ecos: los cronopios y las tristes gotas de Cortázar, el infierno musical de Pizarnik, los espantapájaros de Girondo, entre otras voces queridas.

A lo largo de los textos la protagonista experimenta variados estados del alma y del cuerpo. Diferentes situaciones son excusas para desarrollar cambios de su energía vital: el comienzo del día hogareño, las compras y mandados para la casa, la búsqueda de cosas perdidas, el recuerdo infantil de la escritura en la arena, el atardecer, el ritual de saborear un alcaucil, un espectacular viaje en taxi, la hora del baño, la escritura de un cuento.  El propio proceso creativo está registrado en clave poética. Hasta  el momento al que le falta la palabra para poder nombrarlo tiene su oportunidad a través de la escritura.

Una lucha que se libra en el espacio interior replica las batallas del día a día: mariposas y diablos quizás encarnan el impulso de vida y el de la muerte. Un continuo juego dialéctico se va armando entre el caos y la inmovilidad, el bullicio y el silencio.

La existencia de esta mujer-mariposa es como un manojo de hilos sueltos, fragmentos que están disponibles para encontrar algún orden posible. Ciertas frases aparecen aquí y allá, dispersas, esperando ser descubiertas para construir sentidos.

 Sidonia es inquietada por la invasión a la intimidad, el tironeo de lo cotidiano, de lo que le arrebata el tiempo. La mixtura de los días la convoca: lavar, planchar, cocinar, escribir, vestirse para momentos importantes, amar; “las bestias del día” se alternan con lo transcendental. Por eso se refugia en el repliegue de algún rinconcito escondido, mientras el afuera sigue “armonioso y sin control”. Pero también está el pánico de perder el hilo de las cosas, el peligro del vacío absoluto. O la amenaza de la lluvia “sin ninguna de las pequeñas alegrías que trae el agua”, cuando los seres queridos se nublan y “se ponen a llover”, o cuando Sidonia se va “achicando hasta quedar en casi nada”.

A las mariposas las acecha el diablo que es temible cuando anda suelto y provoca desastres. A tientas Sidonia se abre paso peleando contra los malos vientos que amenazan, entre otras desgracias, con arrancar de la soga los pantalones y hacerlos desaparecer. Si el diablo se va al diablo, entonces puede surgir desde lo profundo una fuerza que la empuja a seguir, a refundar el mundo con “los pájaros volados” que alimenta con mucho alpiste en la azotea; también echando mano a pétalos, papelitos y botones que el azar le puso en un bolsillo. A veces, al atrapar a “la palabra justa” en el mar profundo y escurridizo del lenguaje la rueda vuelve a girar, aunque las palabras, como los monigotes en la arena, se esconden y aparecen después con otras formas en otros lugares. Y el diablo siempre merodea.

Sin embargo, en este cosmos caótico y desenfrenado se subrayan preferencias: la libertad creadora, la alegría, la sensualidad, la magia, la diversidad, la preocupación por el otro. También el gesto amable: “Me gusta la suavidad inicial”. Sidonia es sobre todo mujer, con su capacidad de hacer todo al mismo tiempo, de impulsar hacia adelante: “tengo que seguir”… “vaya a saber a dónde va el senderito que apareció de golpe”. En realidad ella es muchas mujeres, como expresan las imágenes de la ilustración, aleteando entre objetos y planetas, acompañadas de otros seres, multiplicadas y distintas, limitadas y plenas, amenazadas y libres.

Entre todas va Laura Sidonia, mujer y mariposa, a ganarle otras batallas al diablo con la ayuda de las palabras.

Silvia M. C. de Delucchi

Lorraine Sly

Espacio LIJ La Nube

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[1] Laura Pollastri (Universidad de Comahue) recupera la categoría de ciclo para las formas narrativas breves en “Desordenar la biblioteca: microrrelato y ciclo cuentístico”. En Brescia, Pablo y Romano, Evelia (2006). El ojo en el calidoscopio. Universidad Autónoma de México: México D. F., p. 79.

[2] Nombre científico: eurema daira sidonia. Mariposa originaria de México y de la Patagonia argentina.